Tenemos que hablar del look de Luis Miguel

Culpable o no, nos preocupa

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Las cosas no van bien para el Sol. Además de la demanda millonaria que enfrenta, ahora debe hacerlo peinado como Raúl Velasco… y sin cejas (Luismi, la ceja gruesa es lo de hoy, que no te engañen). La abundante cabellera que presumía a finales de los 80 y principios de los 90 ya es solo un recuerdo plasmado en portadas de discos como ‘Busca una mujer’ o ‘20 años’. La evolución de sus cortes había sido decente hasta hace unos días, cuando el estilista Emilio Uribe publicó en su cuenta de Instagram el –criticado- cambio de look que le realizó al cantante.

Más adelante se dejó ver sin pena con las gafas que se hicieron moda en una foto que una fan se tomó con él en Beverly Hills. Fue cuando el parecido con el conductor de ‘Siempre en domingo’ no pasó inadvertido. En menos de una semana se convertía nuevamente en objeto de burla por su apariencia (ya sabemos lo acertada y cruel que puede ser la comunidad de Twitter). Aunque esta no es la primera vez en la que ha sido víctima por su imagen -el último ataque que recibió fue debido a su problema de sobrepeso-, en esta ocasión no hay Photoshop que culpar.

 

 

 

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Este reto parece todavía más difícil de superar. No es secreto –ni sorpresa- la dura situación económica por la que atraviesa en este momento, por lo que se sospecha que ya no cuenta con los mismos y vastos recursos financieros de antes. ¿Cómo olvidar que a finales del año pasado todo lo que se difundía sobre él giraba en torno a las deudas de su yate? Puede que se lea descabellado (pun intended), pero pagar por un tratamiento anticaída o un transplante capilar podría hasta resultarle costoso. Además, si se puso en manos de un profesional como Uribe, sabemos que tampoco le salió barato el corte. La “inversión” ya la hizo, aunque desconociera el resultado.

Producto de una mala o precipitada decisión de los involucrados en el proceso, un reflejo de su actual crisis profesional, un forzado homenaje al Benemérito de las Américas; qué más da quién o qué sea el culpable, el público en general coincide en que se deben de tomar cartas en el asunto. Claro que a las incondicionales admiradoras del Sol no les importa en absoluto si se queda calvo, si se vuelve uno con el bótox o si no vuelve a lanzar un álbum nunca más. Pero que no cunda el pánico, se rumora que en tres meses lo hará. Después de todo, necesita recuperar su fortuna. Eso sí, que quede claro que para lo único que no necesita dinero es para raparse a coco.