Las mujeres que le robaron el Oscar a Meryl Streep

¿Cuántas de las 19 nominaciones debió haber ganado y quién se los arrebató?

Patricia Arquette fue reconocida con el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por “Boyhood”, quitándoselo a Meryl Streep, que en primera fila y heredera del espacio natural de su amigo Jack Nicholson y convertida ya en reina absoluta de Hollywood, sólo aplaudió el triunfo de su compañera y le festejó su discurso.

Y esto ha pasadol 16 veces, ya que Meryl Streep obtuvo su decimonovena nominación al Oscar y eso la convierte en la actriz más nominada de la historia de los premios de la Academia, pero también, como a ella le gusta recordar, en la que más veces lo ha perdido.

Y lo ha perdido porque en contra de la creencia popular que la acusa de favorita de los académicos podemos afirmar, ciñéndonos a las pruebas, que no sólo no goza de ese favoritismo si no que es claramente denostada e injustamente ninguneada por Hollywood que ha consentido que al menos media docena de estatuillas le hayan sido sustraídas con nocturnidad, glamurosa alevosía y ante los ojos de mil millones de espectadores.

ÁFRICA MÍA

Las pruebas del delito: Meryl se apuntó a look safari en “África Mía”, la película que nos enseñó que irse a cultivar café no tiene porque estar exento de glamour, que Robert Redford tiene el secreto para luchar contra los cabellos encrespados y que cambiar el curso de los ríos sólo conlleva desgracia y destrucción. La Streep estaba imperial con su acento danés, su granja al pie de las Colinas de Ngong, su cándida adolescencia y sus kikuyus ¿Cómo puede ser que Meryl no ganase el Oscar en 1986? Ese es el grito silencioso que miles de gargantas contienen cada vez que se transmite en la televisión.

¡Detengan a esa ladrona!: Geraldine Page se llevó el Oscar con “Regreso a Bountiful” por interpretar a una señora que vuelve a un sitio en el que fue muy dichosa. Meryl, sin embargo, lo perdió por interpretar a una persona que se va con la cabeza agachada del único sitio en el que ha sido verdaderamente feliz. ¿Le tiene inquina la Academia o no?

LOS PUENTES DE MADISON

Las pruebas del delito: “¡Abre la puerta, Francesca!”, ¿Cuántas veces lo hemos gritado mientras el semáforo permanece en rojo, Clint espera en la furgoneta y llueve sobre las calles de Madison y sobre nuestros corazones? Pues lo gritamos porque Meryl es una actriz de tal elevada categoría que nos ha hecho olvidar que realmente está muerta y la historia está siendo contada por unos hijos tristes y anonadados que ven como su resquebrajado mundo se vuelve firme bajo sus pies: su madre es una heroína romántica talla XXL, una ama de casa italoamericana de los años sesenta que no sólo friega y seca, también ama y se sacrifica por ellos, a pesar de que son la clase de personas que elige un día de viento para esparcir cenizas.

¡Detengan a esa ladrona!: Susan Sarandon se desmaquilló, se vistió de monja laica y se fue a la cárcel a amargarle los últimos días de vida a Sean Penn, o sea, lo que para la señora de Tim Robbins era un sábado por la tarde. ¿Se merecía el Oscar por “Pena de muerte”? Claro que no.

MÚSICA DEL CORAZÓN

Las pruebas del delito: Meryl interpreta magistralmente a una esforzada profesora de violín en una escuela de Harlem, como en “Sister Act”, pero sin la parte graciosa. O sea, muchos niños de colores que se superan gracias a la música y al buen corazón de la noble Roberta. Madonna, que iba a ser la protagonista, abandonó la producción en el último momento dejándolos a todos colgados (esa clase de persona es) y Meryl, que llevaba quemando copias de “Like a Virgin” desde que la Reina del Pop le robó “Evita”, estudió violín seis horas diarias durante ocho semanas, bordó el papel y se llevó otra nominación en la saca. Chúpate esa, Ciccone.

¡Detengan a esa ladrona!: Hilary Swank, a la que todos (nadie) recordaban por su papel en “Sensación de vivir”, se llevó el Oscar por “Boys Don’t Cry”. Teniendo en cuenta que, a pesar de su gran interpretación, es una de las cinco peores actrices vivas. habría sido más justo darle un abrazo y un diploma y pensar que la flauta había sonado por casualidad.

LA DUDA

Las pruebas del delito: En “La Duda”, Meryl se pone el hábito para interpretar a una monja de las que dan miedo, una monja old school, nada de monjas modernas con falda pantalón de esas que interpreta Susan Sarandon. Meryl interpreta a la Hermana Aloysius Beauvier, la clase de monja aterradora que juzga a las personas por el largo de sus uñas y que te mira como si pudiese escanearte el alma.

Pero 2009 no es solamente el año en el que Meryl se pone ruda, a miles de kilómetros sobre las cálidas y pedregosas calas griegas, salta y canta clásicos pop suecos en esa oda a la felicidad que es “Mamma Mia”. 2009 es el año de la infamia. El año que la Academia ninguneó a Meryl Streep.

¡Detengan a esa ladrona!: Kate Winslet gana el Oscar por un papel secundario en “El Lector” mientras Meryl lo pierde por ser la columna vertebral de “La Duda” y ni siquiera es nominada por su tour de force en “Mamma Mia”. ¿De verdad todavía alguien piensa que es la actriz mimada de la industria?

EL DIABLO VISTE A LA MODA

Las pruebas del delito: En “El Diablo Viste a la Moda” Meryl se metió en la estiradísima piel de Miranda Priestly a.k.a. la todopoderosa Anna Wintour. Meryl va más allá del cliché y construye un personaje en el que podemos intuir a Anna, pero sólo vemos a Miranda. A lo largo de la película se come sucesivamente a una sosa Anna Hathaway, a la bellísima Emily Blunt, a su amigo Stanley Tucci y hasta a un repartidor de FedEx que pasó por el rodaje. Y no engorda ni un gramo.

¡Detengan a esa ladrona!: Helen Mirren se llevó el premio por “La Reina”, ¿bromean? Aquí sólo hay una reina y es Meryl. 

EL LADRÓN DE ORQUÍDEAS

Las pruebas del delito: Meryl vuelve a interpretar un personaje real, Susan Orlean, escritora de la novela en la que se basa la película, que a su vez es un personaje dentro de la película que escribe uno de los protagonistas. El filme que Spike Jonze dirigió tras “¿Quieres ser John Malkovich?" es absolutamente inclasificable y en él nuestra heroína pasa de respetada intelectual a asesina que se arrastra por el barro de los Everglades armada hasta los dientes y al grito de “Hay que matarlos a todos”. Una de las más grandes interpretaciones de Meryl que fue tan injustamente ignorada como siempre.

¡Detengan a esa ladrona!: Que Catherine Zeta Jones sepa cantar y bailar, como nos mostró en “Chicago” está muy bien para para las fiestas de su pueblo galés o para ganarse al público, pero los Oscares se deberían de fijar en otra cosa. En Meryl drogada hablando por teléfono mientras imita el sonido de las hormigas, por ejemplo.

JULIE AND JULIA 

Las pruebas del delito: En “Julie and Julia”, Meryl Streep convierte en apasionante una película que va sobre escribir un blog de cocina y en el que los mayores obstáculos que se encuentran sus heroínas son que se queme el bouef bourguignon o que todo lo que saben sobre sopas no quepa en un sólo tomo. Pero Meryl, para quien no hay reto menor, se mete en los extravagantes ropajes de Julia Child y borda un papel que combina drama y comedia como sólo una diosa del cine podría hacer.

¡Detengan a esa ladrona!: Ese año Sandra Bullock ganó el Oscar por “The Blind Side”. Sandra Bullock le ganó el Oscar a Meryl Streep. Sandra Bullock LE GANÓ EL OSCAR a Meryl Streep. A Meryl Streep, Sandra Bullock le ganó el Oscar. ¿Hacen falta más pruebas de la inquina que la Academia siente por Meryl Streep?