Por qué debe de importarnos el revamp de los MTV Movie & TV Awards

Los famosos premios dejaron atrás el “renovarse o morir” para dar paso a un necesario y organizado discurso político.

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Los tiempos han cambiado y aunque MTV se ha “adaptado” a la ley de oferta-demanda establecida por los más jóvenes milenials, desde hace más de una década que perdió terreno frente a internet. Fuera de los bien recibidos Unplugged, su programación -conformada en su mayoría por telerrealidad sobre la que se supone debería de estar cargada de videos musicales (pero bueno, para eso ya está VEVO)- raya en un entretenimiento morboso y por desgracia hasta mediocre. Por esa razón entonces es lógico que la gente piense “¿a quién le importan los premios que otorga esta señal de VIACOM?”.

Siempre han destacado por ser divertidos y por reconocer no precisamente lo mejor de la industria sino lo más popular o exitoso, y de la misma manera, lo mainstream. ¿Acaso tiene algo de malo? Para nada. Sin embargo, este año vale la pena hablar de los reinventados MTV Movie & TV Awards, pues rompieron con el tradicional esquema que gobiernan las entregas.

Cuando se anunciaron sus nominaciones a principios de abril fue imposible no comentar la fusión de dos grandes categorías favoritas: mejor actor y mejor actriz. Sí, señoras y señores, ahora la contienda se daría así por la tan peleada equidad de género, demostrando que los rivales están en las mismas condiciones. Emocionante plantearse la idea de quién lo hace superior sin considerar la identidad y el sexo, ¿cierto? ¿Si nos encantaría ver a Serena Williams enfrentar a Andy Murray? Por supuesto. Para ello tal vez tendremos que esperar un poco más.

De regreso al ring del showbiz, en esta primera vez sin distinción de rol pudimos ver a Emma Watson (‘Beauty and the Beast’) arrebatarle las palomitas doradas a Hugh Jackman (‘Logan’) y a James McAvoy (‘Split’). En la pantalla chica, fue nada más y nada menos que Bobby Brown (Eleven en ‘Stranger things’) quien se declaró vencedora frente a Gina Rodriguez (‘Jane the virgin’), Emilia Clarke (‘Game of thrones’), Mandy Moore (‘This is us’) y Jeffrey Dean Morgan (‘The walking dead’). Por lo visto, “como robarle un dulce a un niño” no aplica más.

El principio de igualdad se expuso en lo alto de esta velada, y la diversidad hizo lo propio. Mientras otras instituciones o academias siguen una línea mucho más conservadora (y aburrida) con algunos destellos que representan a las “minorías”, el canal que gozaba de un éxtasis envidiable en los 80 coronó a ‘RuPaul’s drag race’ como mejor reality show de competencia. En una época en la que continúan tabúes y un constante rechazo hacia lo “diferente”, este es sin duda un triunfo para la humanidad.

Del mismo modo, el ícono Next Generation rompió el molde. El público escogió vencedor a Daniel Kaluuya (‘Get out’), un actor negro diferente al acostumbrado o típico, que no tenía como contrincantes a anglosajones modelo sino a ciudadanos con rasgos de otras etnias así como de distintos colores y tamaños. Se incluyó entonces al británico paquistaní Riz Ahmed (‘Rogue one’), a la descendiente iraní Yara Shahidi (‘Blackish’), Issa Rae (‘Insecure’) y a la actriz Chrissy Metz, quien interpreta a Kate, una mujer con sobrepeso, en el drama ‘This is us’.

¿Otro punto para aplaudirles? “Mejor pelea… contra el sistema”. La heróica historia que ganó fue ‘Hidden figures’, una con tintes similares a la revolucionaria ‘The help’ en 2011 y tan necesaria en estos tiempos que parece que se ha apretado el botón de retroceso. Entre las que se disputaron el título estuvieron ‘Get out’, ‘Mr. Robot’ y ‘Luke Cage’, las cuales le han dado una voz y un espacio a las diferentes batallas que se libran y que no se veían comúnmente en la pantalla.

Si bien MTV ha dejado de ser un referente máximo en la cultura pop, su influencia no puede ser ignorada, tampoco subestimada. Muy al pesar de muchos, es un canal que todavía ejerce cierta autoridad entre los que llegarán a ser el futuro del mundo -por más trillado que se lea-. Quien crea que la educación se sigue dando en casa y en la escuela no puede ver que sus hijos o los niños/adolescentes en general aprenden de todos lados. Inclusión, tolerancia, respeto y el derecho a vivir de forma segura forjan un criterio más amplio, justo como el de los premios que ellos mismos veneran.