La mayoría de los personajes LGBTQ que aparecen en las películas son marginales, invisibles o cómicos

Un nuevo estudio de GLAAD sobre las películas del 2016 muestra que un número abrumador de películas de Hollywood carece de inclusión de la comunidadLGBTQ.

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A Hollywood le encanta dar pasos importantes hacia el progreso y luego dar mil pasos hacia atrás. En este caso: premiar a Moonlight, que trata sobre un chico pobre y gay, con el Óscar a mejor película, y, al mismo tiempo, no incluir personajes de la comunidad LGBTQ de manera generalizada y provenientes de todos los ámbitos. Gracias a un nuevo estudio de GLAAD, ahora sabemos con precisión el margen con el que Hollywood ha fallado en este aspecto.

El estudio, titulado "Studio Responsibility Index" (Estudio del Índice de Responsabilidad), abarcó 125 lanzamientos de películas de grandes estudios del año pasado, y analizó la representación LGBTQ en ellas. Las estadísticas resultantes son desalentadoras y se concluye que de todas esas películas, “sólo 23 (el 18.4 por ciento) cuenta con personajes identificados como lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros y / o queer”. La cifra significa un aumento ínfimo con respecto al año anterior, cuando 22 de 126 películas fueron incluidas en esta categoría.

GLAAD profundizó aún más en estas cifras, y analizó factores tales como la manera en que están dibujados estos personajes y su procedencia racial. Por ejemplo, el estudio arrojó que alrededor del 20 por ciento de esos personajes eran personas de color. También concluyó que ocho (un 11 por ciento) de éstos no eran humanos (como una pareja de animales en la película Zootopia, así como personajes en The Angry Birds Movie y Sausage Party).

“Aunque algunos de éstos muestran aspectos positivos de inclusión, como Storks de Sony Pictures y Zootopia de Disney, muchos de ellos sólo existen para hacer bromas u otorgar verosimilitud urbana”, señala el estudio. “Probablemente buena parte de la audiencia no prestó atención a varios de ellos”.

El uso de este tipo de personajes con una intención cómica también se extiende a filmes que no son animados, como Zoolander 2, que presenta a Benedict Cumberbatch como All, quien es evidentemente transgénero. Y lo que es peor, Cumberbatch interpretó el único personaje transgénero en una película de un estudio importante en 2016, según el estudio. También se observó una falta de profundidad en la mayoría de los personajes LGBTQ que aparecieron en el cine el año pasado, pues casi la mitad de ellos contó con menos de un minuto en pantalla.

En toda su historia, GLAAD nunca ha calificado a ningún estudio como “excelente” por su representación de personajes LGBTQ, y dicha calificación no cambió este año.

Universal Pictures, obtuvo “insuficiente”; Paramount Pictures, 20th Century Fox y Warner Bros., “pobres”, y Lionsgate Entertainment, Sony Pictures y Walt Disney Studios fueron calificados como “fallidos”.

El estudio llega poco después de que un buen número de las películas mainstream causaran revuelo por su representación de LGBTQ. En el multimillonario remake de Disney de La bella y la bestia, LeFou es gay, y en los Power Rangers de Lionsgate, se hace una alusión de que Trini, la Ranger amarilla, sea lesbiana. Sin embargo, el tratamiento de la sexualidad de ambos personajes es mínimo, lejos del tipo de representación manifiesta que se muestra en películas como Moonlight, sin hablar de la televisión, que durante mucho tiempo se jactó de mostrar una mayor apertura que el cine.

“Aunque muchos de los programas de televisión más populares han incluido con orgullo personajes e historias LGBTQ, ha llegado el momento de que la industria cinematográfica dé un paso adelante y muestre toda la diversidad del mundo en el que viven los espectadores en la actualidad, y acabe con los chistes anticuados que vemos en muchas películas”, señaló la presidenta y CEO de GLAAD, Sarah Kate Ellis.

Los estudios tienen la oportunidad de contar historias que proporcionan “un asidero a las personas que más lo necesitan”, continuó aludiendo a Moonlight como un ejemplo destacado. ¿No debería ser eso un incentivo suficiente para que Hollywood intensifique su esfuerzo?

*Texto originalmente publicado en Vanity Fair U.S.