Gloria Trevi: “Mi debilidad es cargar con culpas que no me corresponden”

Gloria Trevi protagoniza la portada de la nueva edición de Vanity Fair México.

Mientras esperaba a Gloria Trevi en una hermosa casa de la Ciudad de México, pensaba divertida que aquel no sería un sábado cualquiera. Sin ser Semana Santa viviría un “Sábado de Gloria”. Aguardaban conmigo el equipo de producción, y también los zapatos, los vestidos y las joyas que pronto portaría una de las mujeres más queridas y polémicas del mundo del espectáculo en México.

Ella llegó apresurada. Con su sonrisa fácil y calidez sincera se disculpó por la tardanza. Su esposo, el empresario Armando Gómez, con quien lleva casada más de seis años, la ayudó a instalarse y la despidió con un beso. La conversación fluyó fácil entre nosotras. Desde un inicio me confesó que se sentía en confianza. “Tú no eres una depredadora. Te gusta construir, igual que a mí”.

Me aclaró que prefería hablar de su música, pero bastaron unos minutos para que comenzara a platicarme de los periodos más difíciles de su vida. Hablaba sin pausas, casi con desahogo. El tiempo presionaba, nos pedían ya cortar, pero Gloria no quería parar. Había mucho por defender y por aclarar. Empezó contándome de las mujeres que conoció en prisión, muy humanas y cariñosas, la mayoría inocentes, arrastradas hasta ahí por sus maridos. Describió a familias en las que el hombre golpea, domina, delinque y, en el delito, arrastra a la familia.

–¿Eso fue lo que pasó contigo? –le pregunto–.
No me respondió. Prefirió seguir describiendo a otras mujeres. A la que le encontraron droga del marido, a la que culparon luego de que la golpeara el padre.

–Así se le educa en este país a la mujer, para proteger a otros. Somos madres, hijas y esposas.
–Proteger es una cosa y encubrir es otra muy distinta –la interrumpí–.‎

Yo no protejo a mis hijos de mi pasado, los enfrento. Internet es parte de su mundo. No se los oculto, se los comparto.

–Sí, pero así se le educa a la mujer. Todo lo que he pasado me ha ayudado a no juzgar tanto a los demás. No juzgo ni a los que me juzgan. Yo también fui una niña que pensaba que me iba a casar virgen y que juzgaba a los demás. Pero, ya no.

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Todos recordamos el episodio de 1998, cuando una excorista de la cantante denunció los supuestos abusos que vivió al lado de Trevi y su exrepresentante, Sergio Andrade. Gloria fue detenida en Río de Janeiro y finalmente regresó a México para pasar dos años en el Centro de Readaptación Social del Estado de Chihuahua. Se le acusaba de rapto y corrupción de menores, pero al no contar con pruebas suficientes que sustentaran estas acusaciones, en 2004 se ordena su libertad inmediata.

–¿Formaste parte de la pesadilla de otras mujeres?‎
–Hubo mucha gente ahí viviendo muchas pesadillas. Un individuo abusaba de su poder y se aprovechaba de gente inocente y sin experiencia. No te voy a decir en este momento que eso fuera correcto, pero cuando yo lo estaba viviendo no podía juzgarlo. Tenía 16 años y no me relacionaba con nadie más.

“Hubo un momento en el que publicaron que se me abría una línea de investigación por nexos con el narcotráfico. Fue una orden desde la presidencia para que saliera en ocho columnas porque ese mismo día entraron fuerzas federales a la UNAM para aplacar la huelga de los universitarios”, asegura.

EL REPORTAJE COMPLETO EN EL NÚMERO 4 DE VANITY FAIR MÉXICO, YA A LA VENTA