Estados Unidos, ¿listo para Hillary Clinton?

En el país norteamericano apenas una quinta parte de los congresistas y una octava de los gobernadores son mujeres. ¿Estarán listos para una presidenta?

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Cuando le preguntaron a Hillary Clinton si Estados Unidos estaba listo para tener una mujer a su mando, ella se sinceró. “La gente está muy convencida de querer votar por la persona indicada. Y después… ya sabes, dan señales de no sentirse tan cómodos con una mujer en un puesto ejecutivo”, le dijo a Vogue en febrero. “Sobre todo cuando se trata de un escenario grande, duro y brusco como Nueva York o Estados Unidos”.

A tres meses de que los estadounidenses escojan a quien tomará sus riendas, esa misma pregunta es la del millón. CNN y ORC intentaron darle respuesta, y encontraron que 80% de los cuestionados cree que el país sí está listo para ver a una mujer brillar en su Casa Blanca, con más hombresconvencidos de ello que mujeres. Pero las cifras de féminas activas en la política estadounidense indican que el país todavía asocia el poder con la testosterona.

El autodenominado país de la libertad ocupa el puesto 72 en el ranking que mide la igualdad en la política en 145 naciones según el Global Gender Gap Report (Informe de la brecha global de género) de 2015. No solo fue un resultado muy por debajo del esperado para la potencia mundial, también mostró un retroceso, bajando 18 puestos con respecto al listado del año anterior. Casi un siglo después de que a las mujeres se les diera el derecho a votar, las del género femenino representan la mayoría del electorado en el país y, sin embargo, son apenas una quinta parte de los congresistas y una octava de los gobernadores. Y como si no fueran suficientes cifras desalentadoras, el número de mujeres en los gabinetes cayó de 32% a 26% en relación al año anterior.

Estados Unidos está perdiendo el año en lo que se refiere a la igualdad de género en los altos mandos, mientras que otros países en vía de desarrollo —como Chile o Brasil— ya presumen de haber confiado en mujeres para liderar sus gobiernos. La nación que dice convertir los sueños en realidad ahora tiene la oportunidad de demostrarlo. Lo más cerca que ha estado de tener a una mujer en su despacho oval fue en 2008, cuando Hillary perdió contra Obama. Pero cerca no es lo suficientemente bueno y el mundo se pregunta si, finamente, los norteamericanos querrán que los lidere alguien en falda.

No a las cuotas de género
Muchos países han conseguido teñir a sus gabinetes de feminidad gracias que han impuesto porcentajes obligatorios de mujeres en sus gobiernos, las llamadas cuotas de género. En Estados Unidos no han visto esa posibilidad con buenos ojos, a pesar de las inequidades que enfrentan en sus altos mandos. Esta es una práctica que no es nueva, data de 1985, pero se ha vuelto muy popular en algunos países en tiempos recientes.

Hoy, alrededor de 100 naciones se aseguran de que cierto número de mujeres estén entre el selecto grupo de personas que manejan sus gobiernos. En algunas naciones las mujeres son requeridas durante el proceso previo a las elecciones, como en México, en donde cada partido debe tener al menos 40% de mujeres entre sus candidatos. En otros, como en Ruanda, debe haber al menos 30% de representantes del género femenino en todos los órganos decisorios. Pero en Estados Unidos se piensa que usar este tipo de cuotas impide que se le dé el puesto a quien de verdad lo merece y compita por él, y esa decisión es uno de los motivos por los que sus gabinetes son tan masculinos.

¿Un sistema poco incluyente?
Cualquiera que ha intentado seguir el proceso electoral de Estados Unidos sabe que casi hace falta hacer un doctorado para entenderlo. Pero además de largo y complejo, el sistema puede estar causando la falta de igualdad en las élites políticas del país. Hay investigaciones que sugieren que los países que usan métodos de representación proporcional tienden a tener a más féminas en sus gobiernos. Son naciones que utilizan sistemas en donde los partidos políticos se ganan sus sillas de acuerdo al porcentaje de votos que consiguieron. Si en un distrito hay diez sillas y un partido consiguió 20% de los votos, sus candidatos obtienen dos sillas en vez de ninguna, 40% les da cuatro sillas, y así sucesivamente. Son métodos que crean democracias en las que participan muchos partidos de forma importante, porque pueden obtener una representación significativa sin tener más de la mitad de los votos. Esto hace que los grandes partidos tengan mucha más competencia y busquen candidatos que atraigan a todo tipo de público, entre ellos muchas más mujeres.

Cuando les preguntan a los estadounidenses qué tan listos creen que están para ser dirigidos por una mujer, 90% de los demócratas dicen que sí, mientras que 68% de los republicanos están incrédulos, según la encuesta de CNN/ORC. Lógicamente esto tiene que ver también con la influencia de Clinton, porque sus seguidores tienden a ser más positivos ante la idea de estar preparados para el cambio (92% de los que la siguen piensan que sí están listos, mientras que 71% de las que no simpatizan con ella piensan que no). Tendremos que esperar al mes noviembre para saber si Hillary Clinton es capaz de hacer historia y revertir la mala racha de las mujeres en el poder del país norteamericano.