¿Por qué tanto Roman Polanski como su víctima de violación quieren reabrir parte del caso?

Polanski y Samantha Geimer están listos para que el director de cine vuelva a los Estados Unidos.

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Han pasado 40 años desde que Roman Polanski fue acusado de violar a una niña de 13 años en Los Ángeles, y el director —quien se fue a Europa y ha evitado la extradición desde entonces— está tratando de reabrir el caso para poder regresar a Estados Unidos sin cumplir ninguna condena.

Su víctima, Samantha Geimer, quien ahora ronda los 50 años, está de acuerdo. Geimer escribió una carta, con fecha del 21 de abril, a la oficina del fiscal de distrito de L.A. pidiendo lo mismo que el abogado de Polanski: que el testimonio de 2010 de Roger Gunson, un fiscal de distrito ahora jubilado, sea reabierto. Los equipos tienen objetivos distintos. Los representantes de Polanski creen que la información puede ayudar al acusado en su esfuerzo por volver a Estados Unidos. Geimer cree que puede demostrar que existió cierta mala praxis en la oficina del fiscal de distrito.

Pero esta jugada es sólo un capítulo más en la saga de 40 años que ha convertido a Polanski y a Geimer en improbables aliados para conseguir un objetivo común: que este caso llegue a su fin.

Para la Associated Press, el abogado de Polanski, Harland Braun, sostiene que el testimonio de Gunson podría apoyar su afirmación de que el juez, Laurence J. Rittenband, tenía pensado en 1978 limitar la sentencia de Polanski a 90 días de evaluación psiquiátrica cuando él se declaró culpable —al menor de los cargos en su contra— en 1977. En la carta de Geimer, ella afirma que mantener sellado este testimonio era parte del esfuerzo de la oficina del fiscal de distrito para “difamar con acusaciones de actividad criminal a aquellos que producen evidencia e información relevantes, información que ustedes ignoran para su propio beneficio”.

El abogado de Polanski estuvo de acuerdo con Geimer mediante una declaración en un correo electrónico que envió a Vanity Fair. “Nunca vi que se tratara tan mal a una víctima en la oficina del fiscal de distrito. [El martes] en la Corte, el fiscal de distrito incluso censuró la lectura del correo electrónico ante el juez para eliminar la crítica de la víctima sobre su oficina.

Si estos esfuerzos tienen éxito, Polanski podría volver a Estados Unidos sin cumplir ninguna condena en prisión por el ataque a Geimer, del que se le acusa de violación bajo el efecto de drogas, perversión, sodomía, acto obsceno y lascivo contra una menor de 14 años y suministrar sustancias reguladas a una menor. Polanski se declaró culpable del delito de haber tenido relaciones sexuales ilegales. Geimer ha sostenido a lo largo de este tiempo que “lo que hizo conmigo estuvo mal”, pero en muchas entrevistas y en sus memorias, The Girl, ha señalado que ella también quiere que Polanski vuelva a Estados Unidos.

En un video publicado en TMZ en febrero, Geimer dijo que ella lo había perdonado. “[Polanski] se disculpó; yo lo perdono. Yo sé que él está arrepentido y que no era su intención lastimarme”, afirma en el video. “Cosas mucho peores le han pasado a otras personas, estoy consciente de ello. Siento que hay cosas malas que pasan”.

En entrevista con The Guardian, en torno a la publicación de sus memorias, declaró que ellos “se escriben correos electrónicos algunas veces”, sobre “cosas personales”. También reveló cómo han cambiado sus sentimientos hacia Polanski después de 40 años de estar inextricablemente unidos. “Hemos permanecido atados a causa de esto. Empatía sería más apropiado para describirlo que simpatía. Hemos compartido muchas experiencias similares”.

Geimer destacó a The Guardian que el caso ocurrió hace mucho tiempo, y que el péndulo de la opinión pública se ha balanceado en ambas direcciones —hacia ella y hacia Polanski—. De cualquier modo, comentó que él debería poder resolver sus asuntos legales y volver a Estados Unidos. “Porque eso sería lo justo”.

Vanity Fair se ha acercado a los representantes de Geimer y ha intentado contactar al Tribunal Superior de Los Ángeles para obtener sus comentarios.

*Texto originalmente publicado en Vanity Fair U.S.