El gran cambio

Ojalá nos atrevamos a equivocarnos este año, a divertirnos, a cambiar, a ser nosotros mismos.

La supervivencia es una necesidad. La evolución, una muestra de talento extremo. Sobrevivir requiere determinación, fuerza
y una pizca de suerte. Cambiar,
 convertirse en una mejor versión
 de uno mismo, es un ejercicio
 sofisticado y poco evidente. Se 
sostiene sobre la inteligencia pero 
también sobre la ironía, sobre la
 autocrítica y la aceptación, sobre
 el drama y el sentido del humor.
 Este ejemplar está lleno de historias que espero encuentren apasionantes. La de dos personas que 
diez años y seis hijos después de conocerse han rodado el diario de una pareja convulsionada por la enfermedad y el desgaste de la relación. Es, seguramente, una reflexión que tiene poco que ver con ellos por mucho que los críticos y los espectadores nos empeñemos en leer entre líneas, buscar semejanzas o dobles interpretaciones. Pero es una reflexión y ellos mismos reconocen en esta entrevista exclusiva que el rodaje ha resultado catártico y doloroso.

La imagen que recogemos de la pareja más famosa del mundo tiene poco que ver con Sr. y Sra. Smith. No es mejor ni peor, pero sí más sólida. Supongo que los cambios —buenos y malos, perseguidos o aceptados— nos moldean, y que a nosotros nos toca elegir la postura y la actitud con la que los recibimos. Angelina ha decidido enseñarlos, reconocerlos y hacer del dolor, de la enfermedad o de la alegría de la familia una reflexión, una evolución compartida. Quizá por eso continúa siendo la mayor estrella del mundo. Quizá por eso parece tan cómoda siéndolo.

Me van a permitir que comparta con ustedes no la entrevista que más me ha gustado del número pero sí la que más me ha conmovido, la que más me ha sorprendido. Quisimos entrevistar a Pamela Anderson con el recuerdo de su bañador rojo y su melena rubia, la nostalgia de los noventa, el eco de su tormentosa historia con su exmarido Tommy Lee y la vaga sensación de que la última vez que habíamos oído hablar de ella peleaba contra la hepatitis C. No sabíamos muy bien qué esperar ni qué íbamos a encontrarnos. Pamela estrena una película, publica un libro de poesía y trabaja con su fundación en la defensa de los animales y del medio ambiente. Hasta ahí, todo más o menos previsible en una estrella que ha decidido encarar lo que ella llama “el segundo acto de su vida”.

La sorpresa no viene, o no solo, porque Pamela se haya convertido en una mujer elegante y serena o porque nos dé la buena noticia de que está a punto de terminar el tratamiento para la hepatitis y de superar una enfermedad que estuvo a punto de matarla. La sorpresa es mucho más sutil y más emocionante. Pamela se ha convertido, seguramente siempre lo fue, en una mujer inteligente y divertida. Consciente del peligro con el que convivió en el pasado, orgullosa de sus victorias, cauta y atrevida. “Siento que la vida me ha dado una segunda oportunidad. Todos los errores son aciertos encubiertos”. Ojalá nos atrevamos a equivocarnos este año, a divertirnos, a cambiar, a ser nosotros mismos.