Más allá de El Resplandor: sus efectos colaterales

Después de The Shining, nada volvió a ser lo mismo en el cine de terror y suspenso. La película dejó imborrables e insospechadas secuelas en la cultura pop, ¿te atreves a leer?

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Han pasado casi 4 décadas desde que un 23 de mayo de 1980, se estrenara esta adaptación de la novela del mismo nombre escrita por Stephen King, misma que el director Stanley Kubrick convirtió en una obra de arte de autor que sigue provocando pesadillas. ¿La trama? Un hombre comienza a enloquecer y trata de matar a su familia durante su estancia en un hotel remoto y solitario en el que suceden hechos sobrenaturales que involucran el extraño don premonitorio de un niño. ¿Sus efectos colaterales? Descubramos algunos.

  • ¿Asesinos en serie? No, pero sí decenas de películas ambientadas en hoteles abandonados.

Durante los 80 padecimos una plaga de cine de horror ambientado en lugares sombríos y abandonados. Al parecer a Hollywood le sentó muy bien el éxito artístico y comercial de The Shining y el resultado fue una avalancha de películas clon que se extendió hasta bien pasada la década, para después convertirse en cine de serie B. Por si fuera poco, el estilo visual de The Shining, incidió sobre posteriores películas no precisamente de terror, como The Prestige (de Christopher Nolan) o El Laberinto del Fauno (Guillermo del Toro reconoce el influjo).

  • La racha de Stephen King

Antes de El Resplandor (como se le conoció en México), tan sólo una de las películas del escritor de terror más famoso del mundo habían sido llevadas al cine. Tras el éxito de esta adaptación (a la que Kubrick le hizo decenas de cambios, por cierto), lo bonos de King se multiplicaron y prácticamente cada año vio la luz (o la oscuridad, querremos decir) una nueva película basada en algún relato del autor (a la fecha la tendencia sigue). Sí, algunas muy buenas, y algunas realmente de miedo…y no en el buen sentido de la palabra.

  • Los discípulos de Kubrick

El cine de autor de Kubrick le heredó un gran sentido de la simetría cinematográfica a directores como Wes Anderson, Guillermo del Toro, Christopher Nolan o David Fincher, por mencionar algunos confesos émulos del director, especialmente de su trabajo en The Shining. Kubrick demostró lo que era hacer buen cine de horror psicológico prescindiendo del cliché del sobresalto (como un gato que sale en momento insospechado, por ejemplo) o la música de fondo tramposa, y tanto eso, como la meticulosidad de llegar a filmar una escena más de cien veces hasta quedar a gusto (como sucedió en esta película), la han aprendido algunos de los más exquisitos directores que le precedieron.

  • Fobia generacional

Más de uno se desmayaría de terror si se topa con unas gemelas siniestras en el oscuro pasillo de un hotel…y más si este hotel está abandonado y lejos de la civilización. Claro, igual nos heredó fobias como a las botargas de hombre-perro teniendo sexo con un tipo (como se ve en alguna de las oníricas escenas que no podemos sacarnos de la cabeza), las hachas y a evitar hospedarnos en la habitación 237 de cualquier hotel.

  • Veneración y referencia: De Pixar a The Simpsons

Al parecer, los creadores de algunas de las películas y series animadas más influyentes de la historia, crecieron con traumas derivaos de ver The Shining a escondidas de sus padres. Así que, como para exorcizar sus miedos (suponemos), han homenajeado en más de una ocasión a la película, ya sea con guiños insertados casi subliminalmente (la alfombra y el vestíbulo de algunas escenas de Toy Story de Pixar) o de plano en declarados remakes, como el que vimos alguna vez en Los Simpsons, donde Homero enloquece e intenta asesinar a su familia en un relato de Halloween totalmente inspirado en The Shining.

  • “Creo que ya es tiempo de ir con el psiquiatra”

Hace algunos meses, se realizó el cateo a una de las casas del ahora preso ex gobernador de Veracruz Javier Duarte. El resultado del allanamiento reveló un diario en el que Karime Macias, esposa de Duarte, había escrito obsesivamente la siguiente frase: “sí merezco abundancia, sí merezco abundancia…”. El hecho recordó una de las más famosas escenas de The Shining, aquella donde el personaje de Shelley Duvall descubre que su esposo (Jack Nicholson) había redactado en una vieja maquina de escribir (y de manera totalmente esquizofrénica), la misma frase cientos de veces (“no por mucho madrugar, amanece más temprano”, como se tradujo al español). Lo cierto es que la escena ha sido recreada varias veces en el cine y la TV, pero nunca en la vida real se había dado una referencia como ésta.

  • Las teorías de la conspiración

(Advertencia: Los siguientes párrafos no están patrocinados por Michael Moore o Jaime Maussan). El documental Habitación 237 dirigido por Rodney Ascher y Tim Kir analiza supuestos mensajes ocultos detrás de la película. En sus argumentos, este trabajo de investigación insinúa que la película es una apología tanto del holocausto judío como de la exterminación de los nativos americanos por parte de los colonizadores europeos. Pero hay quienes van más allá, y en algunas teorías sugieren que la película es una confesión subliminal de parte de Stanley Kubrick, sobre la supuesta farsa del alunizaje lunar, orquestada años antes por la CIA en colaboración con el mismo director (sí, hay quienes aseguran que la llegada a la luna fue un montaje para poder ganarle a los rudos mediáticamente). Estas aseveraciones que tienen mucho de fantasía, se han elucubrado por algunas de las escenas que hacen alusión a la llegada del hombre a la luna (la ropa del niño con la inscripción del Apolo 11, el hexágono donde está sentado Danny que es una clara referencia a la zona de despegue de la NASA, etc).

  • El Resplandor: ¿hechos sobrenaturales o enfermedad nerviosa?

Aunque la película plantea el don de la telepatía de un niño, Danny Torrance (interpretado por actor del mismo nombre pero de apellido Lloyd, quien se retiró pocos años después de la actuación para estudiar biología), ante la ciencia médica, la enfermedad de Jack Torrance (Jack Nicholson), se conoce “manía persecutoria”, trastorno que consiste en lagunas mentales, personalidad múltiple, sentimientos de fracaso, visiones, la sensación de escuchar voces y todos esos síntomas que nos hacen pensar que las escenas de terror sólo estaban en la mente de este padre de familia enloquecido.