Tsipras ha devuelto algo importante a Grecia, pero no es la economía

Para ganar las elecciones griegas, el primer ministro juega con otro elemento que cotiza al alza entre sus votantes: la dignidad.

Etiquetas:

,

A sus 41 años, Alexis Tsipras acaba de vencer por tercera vez las elecciones griegas en menos de un año. Su primera victoria fue en enero de este mismo 2015 cuando su formación Syriza, en la que se juntan maoistas, trotskistas, comunistas sin más y verdes, ganó con 149 diputados, tan solo cinco menos que ahora. Y la penúltima fue en julio, cuando en el referéndum impulsado por él mismo los griegos dijeron no a la oferta de rescate de la UE. Un no que sirvió de muy poco. A los pocos días, Tsipras firmó el rescate de 86 mil millones de euros a cambio de durísimas condiciones provocando la dimisión de su famoso ministro de economía (el carismático Varoufakis) y llevando a una de las situaciones más extrañas que se recuerden, porque el primer ministro acabó firmando un acuerdo peor que el que le habían ofrecido unos días antes.

¿Se puede decir que sí pero no o que no pero sí? Por extraño que parezca, en esa misma contradicción vive la mayoría de sus compatriotas. Casi todos están a favor de seguir en la UE y casi todos están en contra de las contrapartidas del rescate.

Temporada de rebajas, ¡en Grecia!

Ser griego es lo más parecido a que se te muera la familia en un accidente y para colmo te dejen por herencia un montón de deudas. Con apenas 11 millones de habitantes, cada uno de los griegos debe aproximadamente 300 mil euros por el simple hecho de serlo. Y para devolverlos, aún tendrán que sufrir lo suyo. Como dejaron claro ayer en un tuit el presidente del Parlamento Europeo, Martin Shulz, y el del Eurogrupo, Jeoren Dijsselbloen, ahora lo que toca es “un Gobierno sólido para hacer rápidamente lo necesario” según el primero o “un mandato fuerte para acompañar a Grecia en sus ambiciosas reformas”, según el segundo.

Porque la labor de Tsipras, a no ser que finalmente le dé con la puerta en las narices a la UE (lo cual sigue siendo posible) consistirá en aplicar un programa que en gran medida viene marcado por la Troika y que contempla una democracia prácticamente vigilada en casa uno de sus movimientos. En las próximas semanas y meses Grecia recortará las pensiones, privatizará el mercado eléctrico y los principales puertos marítimos del país, aprobará leyes más duras contra la evasión fiscal, rebajará las ayudas al campo y a las islas... además de estar controlada en todo momento por un Fondo de Sostenibilidad Griego dirigido por un extranjero con derecho de veto. De momento, la promesa del primer ministro de devolver la soberanía al pueblo griego parece que quedará en agua de borrajas.

Descubre más sobre la estrategia de Alexis Tsipras.