La otra vez que un republicano con planes de construir muros visitó México

Los mexicanos se enfurecieron con el encuentro de Trump y Peña Nieto, pero no lo hicieron cuando John McCain visitó el país con planes parecidos. ¿Por qué fue diferente?

En el meme del momento, Donald Trump asoma su cabeza entre unos ladrillos mientras dice “¡voy a construir un muro!” Enrique Peña Nieto, de mano de su mujer, le responde “¡yo pongo la constructora!”. Es una de muchas caricaturas que los mexicanos han utilizado para dejar claro lo que sienten tras la visita del candidato republicano a su país: que su presidente los traicionó, recibió en casa al enemigo y los dejó en ridículo frente al mundo.

La mayoría de líderes de opinión del país comparten esa postura. “Señor Donald Trump, aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio”, se apresuró a escribir la exprimera dama Margarita Zavala. Vicente Fox, quien siempre se ha mostrado muy crítico de Trump, también aprovechó las redes para compartir su postura: “México no quiere a @realDonaldTrump, México nunca confiará en él. No permitamos que utilice a nuestro país para sus propios intereses”, twiteó.

Sin embargo, y aunque hable con voz más baja, hay otra postura circulando. Una que entiende que recibir al magnate en Los Pinos es un gesto diplomático y necesario. Donald Trump es, por irreal que parezca, el líder republicano de Estados Unidos —el principal socio comercial de México— y es importante mantener buenas relaciones. “El electorado estadounidense lo puso en esa posición y Peña está respetando eso”, le dijo Rafael Fernández de Castro, quien fue asesor en política extranjera del expresidente Felipe Calderón, al New York Times. “Tiene todas las de perder en los medios, pero esto se trata de gobernar”.

No es la primera vez que un presidente mexicano le abre las puertas de su casa a un candidato republicano a la presidencia. En 2008, John McCain se paseó por la capital del país cuando enfrentaba las elecciones contra Obama. Sin embargo, mientras pocos recuerdan ese encuentro, la visita del antes dueño del concurso Miss Universo será difícil de superar. ¿En qué se diferencian ambas?

 

1. Su relación con México
El partido republicano siempre ha dejado claro que en temas de inmigración, lo suyo es la mano dura. Pero nadie lo ha llevado tan lejos como Donald Trump. El país nunca le perdonará aquel discurso de junio del año pasado, cuando dijo sin pelos en la lengua que “México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas (...). Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos”. Trump no solo ha insultado a México, ha usado esas ofensas como parte elemental de su estrategia electoral.

No es que John McCain fuera mucho más flexible en temas migratorios. Cuando visitó a Calderón, también habló de la necesidad de construir más barreras entre ambas fronteras. Dijo que se necesitaban “algunos muros, cercas virtuales, equipos de alta tecnología”. Pero lo suavizó aclarando que estas medidas eran necesarias para poder implementar una reforma migratoria más flexible y comprensiva. Además, ya en 2006 había desarrollado una iniciativa de ley migratoria junto a Edward Kennedy que era mucho más benévola. El congreso la bloqueó pero el precedente estuvo ahí, mientras que Donald Trump no tiene en su récord ningún gesto que le ayude a generar simpatía en México.

2. Intercambios entre presidentes
Lo que a muchos mexicanos les parece insólito es el aparente cambio de postura de Enrique Peña Nieto frente a Trump. Hace apenas unos meses, en marzo, lo comparó públicamente con Hitler y Mussolini. "Ha habido episodios de la historia de la humanidad, lamentablemente, donde estas expresiones, de esta retórica estridente, solo ha llevado realmente a escenarios muy fatídicos dentro de la historia de la humanidad", dijo el presidente sobre los insultos que le lanzó el republicano a México, en una entrevista para el Excélsior. "Así llegó Mussolini y así llegó Hitler (…)”.

Por estos precedentes, el historiador Enrique Krauze comparó el encuentro de Peña Nieto y Trump con la decisión de Neville Chamberlain, exprimer ministro de Gran Bretaña, de sentarse a conversar con Hitler en 1938. A los ojos del público, ambas fueron ejemplo de cómo irse a la cama con el enemigo.

Entre Calderón y McCain, en cambio, nunca hubo este tipo de ataques. Muchos criticaron la cercanía de ambos políticos, pero su cortesía siempre fue consecuente. Un ejemplo es la vez en que McCain aprobó la controversial lucha contra el narcotráfico que emprendió Calderón. “Está luchando en estos momentos por el alma de su país”, dijo en una entrevista con el programa Al Punto. “Tenemos que ayudarlo”.

3. El impacto de las redes
“¡Se muere Juanga, Peña Nieto recibe a Trump y habrá muro. #diosnoshaabandonado”, twitteó Alejandro Rosas tras la visita del republicano. “Trump puso la primera piedra de su muro en Los Pinos”, posteó por su parte el usuario Leo Agosto. Mientras que José Luis Montenegro comentó en la red: “Confirmado. Luego de la visita de Donald Trump a México, tenemos un gran muro que jode a los mexicanos. Se llama Enrique Peña Nieto”.

Las redes sociales no solo le han dado al público la oportunidad de participar más abiertamente en la democracia y hacer público su sentir, también genera un efecto dominó en las mismas opiniones. Cuando un tema se vuelve “trending topic”, generalmente los memes y comentarios humorísticos hacen que rápidamente muchas personas se unan por una causa o un ideal, aunque no estén muy informados del asunto, o no hayan tenido una postura semejante antes de que se volviera viral. Este también es uno de los porqués detrás del ruido que provocó la visita de Trump a comparación del más discreto encuentro entre McCain y Calderón. En 2008 muchos menos mexicanos tenían acceso a internet, Twitter apenas tenía dos años de existencia, Facebook cuatro, y ambas redes eran mucho menos populares de lo que son ahora.

Pero a pesar de las diferencias, ambos candidatos usaron la visita a México para un simple objetivo: ganar votos. John McCain en un intento por acercarse a la comunidad hispana y ganarse su simpatía y Trump porque está perdiendo en las encuestas y busca mostrar que, aunque su postura contra la inmigración es firme, es capaz de ser diplomático y mantener relaciones hasta con sus enemigos. Aún no sabemos si el republicano cumplió con su objetivo, pero con seguridad el encuentro no fue un triunfo para Peña Nieto.