Travis Kalanick tenía razón al estar paranoico con respecto a Google

La iniciativa de Uber de vehículos sin conductores se encuentra en medio de una lucha legal de la que depende su subsistencia.

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La relación entre Uber y Google no siempre fue complicada. El área de capital de riesgo de Google estaba interesada en invertir en Uber en 2013, y los socios David Krane y Bill Maris se habían mostrado entusiastas por firmar cheques para la compañía de transporte. Inicialmente, la empresa invirtió 258 millones de dólares, una participación que, según los informes, constituye alrededor del siete por ciento. Con el tiempo, sin embargo, la relación entre las dos empresas se fue diluyendo: David Drummond, director jurídico de Google, dimitió de la junta directiva de Uber el año pasado, cuando las dos empresas comenzaron a competir para desarrollar tecnología de automóviles autónomos. Seis meses después, Waymo, el programa de autos sin conductores de Google, demandó a Uber por robo de propiedad intelectual y violación de patentes. (Uber ha negado su responsabilidad).

Aparentemente, Travis Kalanick, entonces CEO de Uber, anticipó el peligro. Antes de que su relación se debilitara, Kalanick quiso asociarse con Google en el negocio de los automóviles autodirigidos en lugar de competir con ellos, de acuerdo con los e-mails de 2015 que se dieron a conocer hace unos días como parte de un nuevo archivo legal en el caso Uber-Waymo. Kalanick, quien renunció el mes pasado en medio de una serie de escándalos de la compañía, intentó reunirse con Larry Page, de Google, para discutir su colaboración en el desarrollo de la tecnología de coches autónomos. Los correos electrónicos muestran que Uber había tratado de trabajar con Google antes de que las dos compañías se convirtieran en rivales.

Cuando comenzaron los rumores de que Google estaba trabajando en sus propios coches de autoconducción, Kalanick se preocupó aún más. “Urmson está discutiendo abiertamente el lanzamiento de un servicio de transporte compartido de vehículos autónomos”, escribió Kalanick a Drummond en enero de 2015, refiriéndose a Chris Urmson, un ejecutivo del programa de automóviles autodirigidos de Google. Aunque Drummond dijo que hablaría con Urmson, la reunión aparentemente nunca tuvo lugar, y meses después Kalanick le envió un correo electrónico a Drummond para decirle que había escuchado que Google pronto lanzaría su propio servicio de auto-conducción. “Estás cosas ocurren con más frecuencia de lo que me gustaría. Una reunión con Larry podría resolver esto si no es cierto, pero él ha estado evitando reunirse conmigo desde el otoño pasado”, escribió Kalanick. “Su negativa al diálogo nos lleva a suponer que Google está compitiendo en el corto plazo y que probablemente lleva planeándolo más tiempo del que pensamos”.

“Espero estar equivocado, pero necesito tener una reunión con Larry lo antes posible para aclararlo y lograr un acuerdo sobre cómo hacer una asociación adecuada”. Drummond se disculpó, y días más tarde, de acuerdo con el archivo del jueves, se reunieron Kalanick, Page, Drummond y Emil Michael, el ejecutivo que también renunció recientemente a Uber.

Ahora Uber espera las declaraciones legales de Page y Drummond para conocer los detalles de sus interacciones con Anthony Levandowski, el exingeniero estrella del equipo de tecnología de auto-conducción de Google, quien está en el centro de la demanda entre Uber y Google. (Levandowski ha negado cualquier acto ilícito. “La demanda de Waymo es un error: no hay pruebas de que ninguno de los 14,000 archivos en cuestión haya llegado a manos de los trabajadores de Uber y la afirmación de Waymo de que nuestro LIDAR de lente múltiple es el mismo que su LIDAR de lente única es totalmente falsa”, expresó Angela Padilla, la consejera general adjunta de Uber, en un comunicado en abril. “Si Waymo realmente pensaba que Uber estaba usando sus secretos, no habría esperado más de cinco meses para demandar. Waymo no tiene suficientes elementos para seguir adelante con el proceso, que obstaculizaría nuestras propias innovaciones, lo que quizás era el objetivo de Waymo en primer lugar”).

Ambas compañías han admitido que Levandowski tenía archivos de Google cuando fue contratado por Uber, pero las partes no están de acuerdo en si esto sugiere un acto deliberado de robo de propiedad intelectual (como Google alega) o no tiene relación con el trabajo que hizo en Uber. (Los abogados de Uber han dicho que “Kalanick le dijo enfáticamente a Levandowski que Uber no quería tal información, que Levandowski no debía llevarla a Uber y que hablen con su abogado”).

El equipo legal de Uber sugiere que las declaraciones de Page y Drummond ayudarán a aclarar algunas de estas cuestiones. “El señor Page también tiene conocimiento de las discusiones de Google sobre una asociación con Uber, incluyendo un almuerzo para discutir el tema entre Page, Kalanick y Drummond el 10 de marzo de 2015”, escribieron los abogados de Uber el jueves , Según Gizmodo. “El señor Page también tiene conocimiento de por qué Waymo rechazó esta opción y optó por competir con Uber”.

“Necesitamos estas declaraciones, que resolverían algunas preguntas clave sin respuesta”, expresó Uber en un comunicado. “Por ejemplo, ¿por qué, después de que Google se enteró de la supuesta descarga de 14,000 archivos, Page no alertó al entonces CEO de Uber sobre ese hecho cuando hablaron? Al mismo tiempo, Google rechazaba una sociedad con Uber, y prefería competir con ellos. Esto —y la falta de evidencia que apoya el caso de Waymo— plantea la pregunta obvia: ¿Esta demanda realmente fue motivada por la descarga de los archivos, o fue un intento de frenar a un competidor?

Waymo respondió a las quejas de Uber mediante su propia declaración: “Uber continúa malinterpretando nuestras declaraciones para distraer a la gente del problema de fondo: que Uber está usando secretos comerciales de Waymo en su tecnología”, dijo un portavoz. “Estamos a la espera de presentar nuestras pruebas en el juicio, así como la decisión de la Corte sobre las solicitudes de declaraciones de Uber”.

*Texto originalmente publicado en Vanity Fair U.S.