10 razones para amar u odiar 'Transformers: El último Caballero'

Optimus Prime regresa, en primicia y en 3D, solo durante el día de hoy.

“No hay quinta mala”, debió pensar Michael Bay y con Transformers: El Último Caballero, el director lleva al extremo la franquicia de robots alienígenas que ocupan nuestro planeta como ring.

¿Cuántas películas de la saga llevamos? 

Si ya perdiste la cuenta no te preocupes, con los dedos de una mano te alcanza para contarlas.

Hoy se preestrena en todo México exclusivamente en 3D —para comenzar a exhibirse en todos los formatos a partir del jueves 20— la nueva película de Transformers. Esta entrega número cinco explora el origen de los llamados autobots y nos presenta a nuevos personajes que se suman al regreso de algunos viejos e intrépidos conocidos. Sí, Mark Wahlberg is in da house nuevamente y se estrena Isabela Moner, una joven y heroica nueva co-protagonista. Pues bien, en lo que decides si entras o no al cine (apúrate, que hay gente esperando detrás de ti en la fila de la taquilla que no tiene por qué aguantar tus indecisiones) te pasamos algunas razones por las que amamos, pero también por las que pudimos odiar la película. 

director

La pasarás bien si.

Te gusta el 3D.
Y es que la película está hecha justo para disfrutarse en ese formato tridimensional que parece que nunca pasa de moda (el 4D sigue siendo una anomalía cinematográfica que no ha cuajado del todo). Las caídas, los movimientos de cámara, los escenarios de las batallas… todo confabula a favor de la tercera dimensión en esta quinta entrega. Si eres de la personas que dicen “vine a ver la película por los efectos”… es tu película.

No eres pretencioso.
Se trata de una película basada en un juguete. Así que no esperes ver un tratado existencialista ni una película profunda por más conceptos filosóficos ligth que quieran encajarle. Tienes que ir con la mente abierta, imagínate que eres Homero Simpson y vas a comprar donas a la tienda. Se trata de divertirse y desconectarse un poco, no de encontrarle coherencia absoluta a una trama que nació en los ochenta, basada en unas figuras de acción creadas en alguna agencia de publicidad.

Te gustan esas películas donde pasa de todo.

Explosiones, romance, drama familiar y varios hilos argumentales que conducen a la misma historia que siempre nos emociona: la eterna lucha del bien contra el mal.

Si estás seguro de que todo es un complot.
En esta nueva entrega, los humanos podremos enterarnos de cómo la llegada de los Transformers a la tierra tuvo lugar hace más de mil años, justo en la época medieval, donde el mismísimo Mago Merlín junto a el Rey Arturo fueron quienes le sacaron provecho a la llegada de estos seres robóticos. En la actualidad, una sociedad secreta conocida como los Witwiccans, es quien meterá la nariz para cambiar el curso de los acontecimientos. Olvídate del Código Da Vinci, en esta historia tenemos dragones de tres cabezas y dinosaurios robots bebés que escupen fuego…¿qué más quieres si tienes dinobots?

¿Y si te olvidas de los robots y le haces caso a los humanos?
Sabemos que quieres ver robots en acción, pero no descartes a los actores de carne y hueso que se esmeraron en destacar sobre coches que se convierten en bestias de metal. Wahlberg cumple como héroe de acción igual que en su anterior participación. Anthony Hopkins (casi) siempre eficiente, a pesar de su limitado papel; ayuda la sorpresa de ver a Tony Hale (el gran Buster de Arrested Development y Gary de Veep) en un pequeño papel de científico nerd, un poco alejado de la vena cómica que le conocemos, y al standupero Jerrod Carmichael utilizando el humor a su favor. La generación millennial está bien representada por la chica Nickelodeon, Isabela Moner, quien la hace de “novia” adolescente de uno de los robots (o al menos eso dice ella) y no podemos dejar fuera de la lista de destacados a John Turturro, que si bien no luce como debería de ser, siempre es placentero verlo en acción.

Isabela

Por qué la podrías odiar.

Nada nuevo bajo el sol.
Sí, desafortunadamente estamos ante la misma historia de siempre, ahora con tramas alternas donde sinceramente no hay nada nuevo bajo el sol; los diálogos son forzados y los efectos dejan de ser sorprendentes a los cinco minutos… a manos que ames el 3D, claro está. Tanto que “papá Bay” ha declarado que ésta es la última vez que dirige una película de Transformers.

Sus preceptos teo-filosóficos. 
Y si ya con solo leer este título te aburriste, pues espérate a ver como en la película meten con calzador filosofía new age y conceptos sobre la creación tecno-mística de los Transformers, a cargo de una raza superior de robots comandada por la villana de la película, una especie de diosa maligna robot llamada Quintessina (¿le pusieron a sí porque hizo se debut en la quinta película? Qué original…); eso sin contar la conversión al lado oscuro del otrora héroe Optimus Prime (¿Dónde hemos visto eso antes?). Si ya por sí el concepto de robots que cambian de forma y que han invadido la tierra es algo ridículo (si lo analizas bien, es realmente un chiste) que quieran solucionarlo con filosofías y explicaciones innecesarias, es aún peor. Se agradecería más un tono infantil como el de la caricatura de los años 80, que esa pretenciosidad que nunca a estado a la altura.

Las tramas innecesarias.

En lugar de aprovechar a los personajes, la película se pierde en su propio laberinto y tantas historias (unos cuernos extraterrestres gigantes creciendo en el desierto, la relación padre-hija, vueltas de tuercas a mitad de la película…) pueden ser desgastantes. No, no es que por revisar ese mensaje del celular en plena función te hayas perdido de algo y por eso no le entiendas, lo que pasa con la película es que ni el mismo Anthony Hopkins tiene claro de qué se trató al 100% la película donde actuó y en entrevista reciente comentó: “No te puedo explicar de qué va la película, es complicada, pero es que hay una mitología de cuatro películas previas”, se justificó el actor.

Su excesiva duración.

¿Cómo que es la que menos ha durado de las cinco entregas? La película dura dos horas y media en la que explosiones, adrenalina y conspiraciones intergalácticas aparte, se nos hacen excesivas. 

hopkins

La decepcionante batalla final. 

Cuando vas a ver una película épica, lo más esperado es la coda, esa parte donde la tensión desaparece y sientes que valió la pena todo lo que los héroes han luchado para por fin salirse con la suya… o tal vez no. Es ahí donde reside la magia, en lo inesperado y emotivo. Pues bien, está película se queda en el intento con un cierre que, si bien espectacular y bien filmado, es descaradamente excesivo. Tal parece que Bay se engolosinó y quiso meter todos sus recursos como si fuera un niño jugando con sus robots tranformables: aviones que caen, planetas fuera de órbita, submarinos, naves espaciales, brutales peleas de robots, dragones de metal… ¿Qué?, ¿ya te emocionaste con la perspectiva? Ok, quizás Bay lo logró una vez, sus películas siempre rompen récords de taquilla. Pero, por favor, señor Bay, sea usted un caballero y que Transformers: El Último Caballero, sea realmente la última película de robots con la que nos quiera convencer de ir al cine.