La polémica de las 'fake news'

Frida Sofía y otras 'fake news' en medio de las tragedias.

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A próposito de la polémica generada por la inexistencia de Frida Sofía en medio de la crisis por el temblor del martes, recuperamos el texto de Enrique Hernández Alcázar que hace un recuento de que este reciente caso se suma a una larga lista de noticias falsas.

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Invasiones extraterrestres, correos electrónicos filtrados, saqueos en todo el país... Si las noticias falsas han existido desde que inició el periodismo, ¿por qué ahora parecen tener consecuencias más severas? ENRIQUE HERNÁNDEZ ALCÁZAR se dio a la tarea de analizar el tema y consultar a los expertos en redes sociales y medios de comunicación. Los hechos apuntan a que pueden repercutir hasta en las elecciones del país más poderoso del mundo.

El 30 de octubre de 1938, 12 millones de personas en EE UU escucharon la transmisión nocturna de la CBS. De la radio surgió la narración completa y detallada de un ataque marciano en voz de Carl Phillips, periodista que moriría minutos después, durante la invasión extraterrestre.

Se trataba de Orson Welles (interpretando al reportero en cuestión) narrando La guerra de los mundos de H. G. Wells en una adaptación radiofónica. Cincuenta y nueve minutos de guión ejecutado en vivo que, a pesar de que en dos ocasiones subrayó que lo transmitido era una ficción, pasaron a la historia como una de las noticias falsas más grandes de todos los tiempos.

Casi 79 años después, el debate sobre las noticias falsas vuelve a los principales sitios noticiosos. En plena época digital, vivimos una especie de moda por rebautizar conceptos que han coexistido con la humanidad desde (casi) siempre o que buscan etiquetar a las audiencias y a los consumidores. Desde el bullying, pasando por los millennials hasta llegar a las fake news.

En mis tiempos les llamábamos mentiras. Información falsa, noticias manipuladas o información tendenciosa. Daniel Moreno Chávez, director del portal Animal Político, coincide: “Existen desde que existe el periodismo, solo que con el factor internet han explotado porque resultan más visibles y circulan con mayor frecuencia”.

En entrevista, Moreno agrega que no hemos podido construir audiencias y periodistas más críticos capaces de corroborar la información antes de creer en ella. Sostiene que es el periodista el principal obligado a confirmar todo lo que publica. Sin embargo, el problema clave del “éxito” de las fake news “está en el modelo de negocio que existe en Internet. Los portales, los sitios, viven de los clics que obtienen por sus contenidos. Esto es igual a: entre más usuarios, más dinero. Y se descuida o sacrifica la calidad de algunos contenidos porque así resultan altamente virales”.

Regresemos a 1938. Después de la transmisión radiofónica de Welles, los periódicos de los días siguientes publicaron encabezados sobre el pánico social, el colapso de carreteras y sobre varios ciudadanos que abandonaban sus casas y atiborraban las estaciones de policía. En solo unas horas, dos grandes mentiras se habían colado desde los medios: la dramatizada invasión extraterrestre y sus presuntos efectos.

* Artículo publicado originalmente en la edición de marzo de 2017 de Vanity Fair.

fake news intermedia

Luisa Martínez Cadena, subdirectora editorial del proyecto digital Sapiens Box, me da un dato: tras el experimento sonoro, una investigación de la Universidad de Princeton dirigida por el profesor Hadley Cantril no pudo corroborar ninguna de las noticias publicadas en los periódicos sobre el supuesto pánico que se desató en Nueva York y en Nueva Jersey.

“Las notas publicadas a partir de La guerra de los mundos fueron un fenómeno similar a lo que se dijo sobre los saqueos en el Estado de México después del gasolinazo”, comparó Martínez, “algunas personas subieron en sus redes sociales fotos de países de origen musulmán asegurando que se trataba de una escena en algún municipio mexiquense para provocar temor y generar desinformación entre los usuarios”.

Y en efecto, la investigación de Cantril confirmó que ninguna de las personas que llegaron a los hospitales neoyorquinos lo hizo por causas relacionadas a la transmisión, que ninguna muerte por infarto relacionada con ella fue comprobada y que la gran mayoría de “las llamadas que recibió la CBS los días siguientes no fueron para reprochar el supuesto pánico causado, sino para felicitar a los productores por el gran especial de Halloween que acababan de transmitir”.

Miércoles 4 de enero de 2017. Después del incremento a los precios de la gasolina en México, empezaron a correr varios rumores en Facebook, Twitter y WhatsApp sobre presuntos saqueos en el Estado de México. Se reportaron robos a tiendas en Huixquilucan, Interlomas y varias zonas de Naucalpan. Ese mismo día, ya entrada la noche, circularon campañas pagadas en Facebook desde cuentas de perfiles falsos invitando a saquear centros comerciales también en la Ciudad de México.

Bastó el uso de 485 cuentas falsas y la difusión de más de 1,500 mensajes para generar una especie de psicosis colectiva que rápidamente se instaló en los medios convencionales, principalmente en la radio y la televisión. Con el argumento de la legítima protesta en contra del aumento a los precios de los combustibles los emisores lograron la confusión, el reporte de robos falsos e, incluso, el cierre de algunas sucursales de la cadena de tiendas trasnacional vwv.

“Afortunadamente muchos ciudadanos sirvieron de informadores. Salieron a las calles a verificar lo que realmente pasaba y desmintieron lo que dichos perfiles tóxicos difundían”, me dice el director de vinculación de la plataforma U-Gob, Emilio Saldaña. Mejor conocido como @Pizu en las redes sociales, Saldaña sostiene que en estos tiempos “la vida análoga va de la mano con la vida digital”.

Con la vorágine con que suceden y se comparten las noticias, dice Saldaña, “los usuarios quedamos entre las redes y los medios de comunicación sin saber si la información que se publicó es verídica. Los usuarios debemos mantener la exigencia de la verificación de lo que se publica en ambos tipos de plataformas”.

La multioferta de acontecimientos y sucesos en masa provoca que la fuente original de la información pase a segundo término. La gente que consume noticias confía en su propia fuente de información: un familiar o un amigo cercano. No importa que ni siquiera leas el contenido de ese link. Si coincides con el punto de vista del título de la noticia, la compartes porque se considera que la versión es fidedigna al provenir de una “fuente creíble”.

Otro caso actual es la ola de rumores que circulan entre los paisanos que viven y trabajan sin papeles en regla en los Estados Unidos. Andrea González es presentadora de noticias en el canal 34 de Univisión en Los Ángeles, California. “Te lo puedo decir como una migrante que vive en ese país. Es delicadísimo cómo la información circula en Facebook, en Snapchat y en otras redes. Anuncian que vienen redadas y deportaciones exprés. Es tanta la desinformación, que llega a los medios convencionales y la gente se espanta”, me dice vía telefónica González.

La situación es caótica, continúa la periodista mexicana, si tomamos en cuenta que la cabeza de la Administración fue un adorador confeso y sesgado de las fake news que fortalecían su campaña rumbo a la Casa Blanca. “La manzana podrida ya contaminó al resto de las manzanas dentro de la canasta. Es un fenómeno parecido al de México. ¿Cómo puedes pedir honestidad a los políticos si, cuando ves al Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, te encuentras la otra Casa Blanca?”

Otro flashback. Un fragmento del guión radiofónico de Orson Welles escrito y adaptado seis días antes de su transmisión en la cadena CBS. Así se lee; imagine usted cómo se escuchó en el espectro radiofónico.

OPERADOR DE CABINA:

Efectos de explosión y llamas, suenan alaridos y chispazos.

CARL PHILLIPS:

¡Los árboles.. las granjas... los depósitos de combustible de los automóviles...! El fuego se extiende por todas partes. Viene hacia aquí.

OPERADOR DE CABINA:

Suena fuerte alarido.

CARL PHILLIPS:

Lo tengo prácticamente encima, ¡atención compañeros tengo que...!

OPERADOR DE CABINA:

Entra un efecto de chasquido del micrófono y corte brusco del micro, interferencias y luego absoluto silencio durante cinco segundos.

LOCUTOR EN CABINA:

Señoras y señores, por causas que se nos escapan, no podemos continuar transmitiendo para ustedes desde Grovers Mill. Evidentemente, se han producido ciertas dificultades en nuestra unidad móvil desplazada allí. Sin embargo, intentaremos recuperar la conexión, de nuevo, lo más pronto posible…

La diferencia entre una construcción artística de un texto para transmitirse por la radio y las fake news (tipo Donald Trump) tiene que ver con el interés detrás del ejercicio. “Tras la distribución de una noticia falsa es posible que exista una agenda de tipo político. De funcionarios públicos, pero también de medios de comunicación haciendo el papel de actores políticos. Y a veces de manera menos articulada. Pienso en muchas cadenas que de pronto circulan en WhatsApp, como por ejemplo la que asegura que ya te van a cobrar esta aplicación si no compartes el mensaje a otras 25 personas”, explicó en entrevista Mario Campos, conductor del programa Agenda Pública de Foro TV.

La “dictadura del clic” provoca que entremos en un problema serio. “Por un lado se entiende que los medios traten de generar tráfico hacia sus sitios. En esa lógica, pueden estimular o acentuar algunas cosas para provocar más escándalo, morbo o más conversaciones. La información falsa siempre ha existido y siempre va a existir. El problema es que hoy circula mucho más rápido y con menos filtros que antes”, me dice Campos, también politólogo especializado en medios de comunicación.

¿Una mentira repetida miles de veces se convierte en una verdad? Va una ola de datos para intentar responder a esa pregunta. Entre el 1 de octubre de 2016 y el 19 de enero de 2017 (un mes antes y dos meses y medio después de la elección presidencial en Estados Unidos) la empresa de monitoreo en redes sociales Brandwatch identificó al menos 54,000 noticias falsas que circularon por Internet. En tanto, Pew Research Center realizó una encuesta en la que 25% de los norteamericanos aceptó que compartió al menos en una ocasión una noticia falsa, además de que 44% de los encuestados tomó como fuente principal de información a Facebook para darle seguimiento a la campaña electoral que concluyó en noviembre pasado.

Elaborado por Mat thew Gentzkow, economista de la Universidad de Standford, el estudio Social Media Fake News in the 2016 election concluyó que las noticias falsas que favorecían a Donald Trump antes de las elecciones fueron compartidas unas 30 millones de veces. Eso significa, según la investigación, que tuvieron cuatro veces más impacto que las que los shares en favor de la candidata demócrata Hillary Clinton. Sin embargo, el mismo autor apuntó que dicha cifra “no tuvo nada que ver con el triunfo del candidato republicano”.

¿Hay alguna solución contra las noticias falsas? La respuesta es no y sí. No, porque censurar a quienes las difunden en las redes sociales es casi imposible, aunque Facebook anunciará en breve “nuevas herramientas” para no caer en el juego de quienes las publican en esta plataforma. Sí, porque depende de los usuarios, darle like o share a dicha información.

Los periodistas entrevistados son unánimes al respecto. Frente a una información dudosa hay que preguntarse: ¿Me consta? ¿Estuve ahí? ¿El medio que la publica es 100% confiable? ¿La noticia está corroborada por otras fuentes? ¿Está replicada en otros medios de comunicación? Y, sobre todo, ¿sirve de algo que comparta esta información?

Son preguntas que quizá se planteó Orson Welles horas antes de la transmisión que lo catapultó al estrellato de la creación: la filmación de The Citizen Kane, para muchos la película más importante de la historia del cine. Son preguntas que deberíamos hacernos antes de compartir ese tuit que ni hemos abierto ni leído a conciencia.

Con su talento y su vocación disruptiva, Welles pasó a la historia como el más grande mentiroso de la radio. Sin embargo, no fue él sino el poder de los medios de comunicación el que hizo inmortal una ficción anunciada cuyas consecuencias tuvieron como base la publicación de noticias falsas. Vaya paradoja.