Por qué Sean Spicer revolucionó los Emmys con su cameo

La invitación de Stephen Colbert promete dar para varios debates a lo largo de la semana en Estados Unidos.

El monólogo de Stephen Colbert en los Emmys dejó una cosa clara: los invitados no esperaban ver a Sean Spicer. ¿Y a cuento de qué tanto revuelo?

A grandes rasgos, basta saber que Spicer trabajaba hasta hace unas semanas para el presidente estadounidense Donald Trump, probablemente el mayor enemigo de los presentes en el Microsoft Theater de Los Ángeles, California, durante la noche del domingo. Colbert dedicó muchos de sus chistes a Trump en su monólogo de apertura. Ya lo dijo él previamente a la celebración de la ceremonia: "la mayor estrella televisiva de este pasada temporada fue Donald Trump". Y no es demasiado arriesgado prever que lo será también de la siguiente.

Precisamente gracias a Trump, Colbert tiene las mejores audiencias de su carrera al frente del programa The Late Show with Stephen Colbert, en la cadena CBS, la misma que emitía este año los Emmys. Pero a diferencia de Trump, Colbert no está obsesionado con el número de espectadores que ven sus intervenciones por televisión o en público. El presidente estadounidense, en cambio, demostró desde el primer día de su administración que las cifras le preocupan.

"Esa ha sido la mayor asistencia que jamás ha tenido una inauguración. ¡Y punto!", dijo Sean Spicer en su primer día como Secretario de Prensa de la Casa Blanca ante decenas de corresponsales boquiabiertos. Spicer había salido a dar su primera rueda de prensa para cuestionar el número de espectadores que habían visto la ceremonia de inauguración de Trump en Washington D.C. e incluso hizo uso de fotos y comparativas para demostrar algo que era evidentemente falso.

A lo largo de su periplo por la Casa Blanca, Spicer tuvo más shows de ese tipo. Las falsedades eran parte de su idiosincrasia, tal y como sus enfrentamientos con la prensa. Sus intervenciones se convirtieron en cita ineludible del día a día de Washington e incluso en Saturday Night Live le hicieron parodia con la actriz Melissa McCarthy interpretando a Spicer. McCarthy recogió precisamente hace unos días un Emmy como Mejor Actriz Invitada en un Programa de Sketches por papeles como ese.

Pero volviendo a la noche de los Emmys. Colbert se preguntaba frente a los invitados cuál sería la audiencia de los Emmys. "Sean, ¿tú lo sabes?", dijo el presentador. Y es ahí cuando, contra todo pronóstico, apareció Spicer subido en el mismo podio móvil que hizo famoso Melissa McCarthy en los sketches de Saturday Night Live. El público del Microsoft Theater, a juzgar por los rostros, quedó estupefacto. "Esta será la mayor audiencia que jamás haya visto los Emmys. ¡Y punto! ¡Tanto en persona como alrededor del mundo!", dijo Spicer. La sala se vino abajo.

No sólo sorprende el hecho de que alguien de la administración de Trump aparezca en una sala repleta de actores, productores y celebrities que en su mayoría pertenecen al espectro progresista del país. También influye que Spicer quisiera ser parte del chiste cuando son los académicos que tiene delante los que tanto han premiado a Saturday Night Live (¡e incluso a McCarthy!) por burlarse de Spicer y de sus compañeros de la Casa Blanca. Spicer entró en terreno hostil dispuesto a ser una gracieta. Requiere valentía o, al menos, muy poca vergüenza.

La invitación de Spicer promete traer cola. Ya hay artículos en Estados Unidos criticando el cameo porque contradice todas las críticas que Colbert hizo contra Trump a lo largo de la noche. Si acaso, convierte en broma lo que es algo preocupante: que un Secretario de Prensa de la Casa Blanca esté dispuesto a mentir por su presidente y que luego, al acabar su trabajo, los demás le rían las gracias como si no hubiera pasado nada. Será divertido ver cómo se desenvuelve el debate, pero nada va a impedir que la sorpresa de los invitados, y el chiste en sí mismo, vayan a convertirse en historia de la televisión.