¿Y quién invitó a Putin al conflicto de Siria?

Las claves para entender por qué Rusia ha decidido intervenir en la guerra civil siria.

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Imaginemos que el mundo es un delicioso pastel y los gobiernos de cada país son niños: algunos harán lo que sea por obtener un trozo extra, y más aún si viene acompañado de chocolate y M&Ms. Siria tiene la mala suerte de poseer una combinación tentadora que la convierte en objeto de deseo: es un punto estratégico en Medio Oriente y quien se quede con él tendrá acceso a algunos beneficios muy importantes. Rusia lo sabe, Estados Unidos también. De igual forma, lo saben desde hace tiempo Irán, Irak, Arabia Saudita e Israel.

Desde 1963 el gobierno sirio ha sido técnicamente lo que se conoce como una dictadura: desde entonces ocurrían atrocidades que el pueblo sirio sobrellevó hasta la llegada de la “Primavera Árabe”, momento en el cual la sociedad civil de varios países de oriente decidió tomar el toro por las astas y quitarse de encima gobiernos corruptos o represivos. A Siria el chiste le ha costado ya cinco años de guerra civil, cientos de miles de desplazados y más de 200 mil muertos.

Por qué Europa ya no es la misma tras la crisis de Siria

La guerra civil en Siria produjo un efecto parecido a patear un hormiguero: de pronto los opositores del presidente Bashar al Asad se dividieron y surgieron nuevas facciones, desde nacionalistas y humanistas hasta yihadistas. En 2013 se sumó a esta fiesta perversa el grupo extremista llamado Estado Islámico (E.I.).

En todo ese tiempo, el gobierno sirio contó con el apoyo de Rusia (y de Irán), siendo su aliado más importante. Vladimir Putin tiene varios motivos para intentar mantener en el poder a Bashar al Asad: Rusia tiene una instalación naval en el puerto sirio de Tartus, lo que le da acceso directo al Mediterráneo. El segundo punto, no menos importante: el negocio de venta de armas y equipo militar le estaría dejando a Rusia unas ganancias de por lo menos 162 millones de dólares al año (según cálculos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y el Programa de Eurasia).

Rusia considera que quitar del poder a Al Asad, como proponen Estados Unidos y sus aliados (como Arabia Saudita), ayudará a que los grupos terroristas, entre ellos el temible Estado Islámico, se hagan con el poder. El argumento de Estados Unidos es que mantener en el poder a Al Asad sólo prolongará la situación ya insostenible de violencia en el país. Rusia cree que a Estados Unidos únicamente le interesa quitar del poder a Al Asad porque así podría debilitar aún más a Irán dado que es su punto de contacto con la milicia chiita Hezbollah en el Líbano y es la vía para mantener la amenaza perenne a Israel con sus misiles de corto alcance. Desde el punto de vista del régimen iraní, Estados Unidos quiere quitarse de encima a Al Asad para proteger a Israel. Y así podríamos seguir un párrafo incomible de 120 páginas explicando los dimes y diretes de uno y otro lado, pero este artículo es sobre Rusia.

Este año Rusia decidió lanzar su ofensiva militar. Hay varios temas curiosos al respecto: primero, que lo ha hecho con misiles de largo impacto desde barcos localizados en el mar Caspio, a 1,500 km de distancia de sus objetivos. Algunos sospechan que, dado que éste es uno de los métodos favoritos de Estados Unidos, lo ha hecho para demostrar que cuentan con el mismo arsenal tecnológico para la guerra. El otro dato interesante es que aunque su objetivo declarado es atacar los puntos en los que se encuentran ubicados las milicias del Estado Islámico, hasta ahora ha atacado principalmente a otros grupos.

Estos grupos son (oh, sorpresa) opositores del régimen de Al Asad. Estados Unidos ha señalado que lo que Putin está intentado es aprovechar el consenso internacional para intervenir en la crisis siria para debilitar a la oposición de Al Asad, en vez de combatir a la verdadera amenaza: el Estado Islámico.

Vecinos incómodos y los muros que los separan

Pero, ¿por qué no les inquieta la presencia del Estado Islámico a Rusia ni a Siria? ¿Por qué no es su prioridad acabar con ellos si todo el mundo los señala como si fueran el demonio encarnado? Porque no es la principal amenaza para Al Asad. Incluso algunos lo han calificado como su “frenemy”, dado que aunque el E.I. ha entrado a la guerra civil siria en carácter de especie carroñera (ya en pleno caos) y no ha hecho más que aprovechar esto para ganar dinero, poder y combatientes con la finalidad de hacerse del poder en Siria. Al Asad, por su parte, ha sabido explotar la presencia del E.I. en su territorio para dividir a las potencias en su elección de a quién apoyar para acabar con la guerra: o Estado Islámico o Al Asad.

A Rusia le interesa la intervención en Siria porque es de los pocos aliados que le quedan fuera de los países de la ex Unión Soviética; lo cual explica por qué busca mantener la presencia en ese país a pesar del riesgo creciente de que su misión no tenga éxito, en particular logrando que Al Asad se mantenga a la cabeza (y por ende, que se mantengan las buenas relaciones que ha tenido Rusia con el gobierno anterior por tres décadas).

Por último, algunos analistas sostienen que la apuesta de Putin en la intervención Siria tiene como finalidad llegar a un acuerdo con Estados Unidos y Europa para eliminar las sanciones que éstos le han impuesto tras la anexión de Crimea y su intervención en Ucrania. Esto habría jugado un papel fundamental en la reunión que mantuvieron Obama y Putin en septiembre pasado. Sin embargo, para saber lo que está detrás de la estrategia de Putin y sus resultados probablemente deberemos permanecer conectados a las noticias.