¿Por qué las mujeres jóvenes no votan por Hillary Clinton?

Da igual si sus mayores las tildan de ingenuas, a muchas millenials no las convence Hillary y no dan su voto a torcer.

Son la generación de mujeres más educada de la historia y, quizás por eso, saben que no necesitan hombres para viajar, mantenerse o sobresalir. Los que eligen compartir su vida con ellas entienden que lavar trastes, cambiar pañales y sacar al perro forma parte del contrato y que, si intentan arrancarles las alas —sus partes más preciadas— ellos se arriesgan a que les corten las suyas a media noche.

Así son las millenials (nacidas entre 1980 y el año 2000): feministas, luchadoras, libres. Por eso sorprende que en las elecciones primarias de Estados Unidos, las que rondan los 30 años no apoyen a la mujer que ha estado más cerca de conquistar la casa blanca, Hillary Clinton.

En la batalla de New Hampshire, por ejemplo, Bernie Sanders —un hombre blanco y canoso— convenció al 53% del voto femenino, mientras que Clinton solo sedujo al 46%. Pero lo que dejó a Hillary con el corazón en la mano fue que 82% de las menores de 30 prefirieran darle el sí al hombre de 74 años, según datos de NBC.

No es que Clinton haya subestimado a quienes crecieron —algunas a su pesar— con los Backstreet Boys y Britney Spears. La exprimera dama convenció a jóvenes celebridades como Katy Perry y Kim Kardashian, pero sobre todo, se aseguró de tener a su lado a Lena Dunham, la creadora y protagonista de la serie Girls.

Nadie representa mejor a las veinteañeras que Lena, una mujer que se ha atrevido a usar su cuerpo desnudo, con todo y sus kilos de más, con humor y sin fines sexuales. Desde su cuenta de Instagram la actriz publica imágenes de Hillary e invita a otras a que la sigan. Pero ni siquiera ella ha convencido a las de su generación. “Me entristece que no estés sintiendo el Bern Lena, ¿qué pasa?” y “No puedo votar por una política solo porque tenga vagina”, son algunos de los comentarios que inundan su Instagram.

Pero, ¿por qué las millenials no apoyan a Hillary?

1. No es suficientemente diversa.
Uno de los aportes más grandes que le dejarán los millenials, también conocidos como generación ‘Y’, a la humanidad es su capacidad para amar lo diferente. Pobre del homofóbico que se tope con un millenial, o de quien se atreva a cuestionar su decisión de casarse con un ruso de raza negra y padres brasileños. Y aunque ser mujer históricamente representa diversidad, para las más jóvenes no es suficiente, sobre todo cuando la candidata en cuestión es blanca y de familia adinerada.

(Nota al lector confundido: Sanders es más blanco que la nieve y además es hombre, sí. Pero es hijo de inmigrantes y es de origen humilde. Más allá de eso, ha apoyado con hechos y palabras la pluralidad.)

Una simple búsqueda en Google de Bern muestra fotos de él luchando contra la segregación racial en su paso por la Universidad de Chicago, o de la vez que marchó junto a Martin Luther King en los 60’s. Cualquier lectura superficial de su vida nos lleva a aquella ocasión en que, como alcalde de Vermont, aprobó el primer desfile de orgullo gay en el país.

Cuando ‘Googleamos’ a Clinton, en cambio, además de generar escandalosos memes de Mónica Lewinsky, nos topamos con Hillary apoyando el DOMA, la ley que promulgó su esposo y que declaraba que ningún estado estaba obligado a reconocer una relación entre personas del mismo sexo como válida.

2. Edad mata género.
A las menores de 30 les encantaría tener a una de las suyas manejando la casa blanca y asegurándose de que ningún hombre en saco y corbata les vuelva a robar sus derechos. Pero antes tienen otras urgencias, como una cuenta de muchos ceros que pagar por sus estudios universitarios. Y ahí Sanders, con su discurso en pro de la educación gratuita, tiene todas las de ganar.

La generación ‘Y’ ya no cree en el sueño americano. Rechaza que algunos pocos se queden con el dinero que podría usarse para que su maestría deje ilesa a su cartera. O para que su embarazo, la enfermedad de su abuela o los cuidados de sus futuros hijos los cubra el estado, como pasa en la mayoría de países desarrollados y como promulga Sanders.

Las baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964) que creen en Hillary Clinton han acusado a las más jóvenes de olvidar su lucha. Ya no se acuerdan, dicen, de lo que les costó que hoy ellas puedan leer un libro mientras sus novios preparan la cena. ‘Posfeministas’ es el término que utilizan. Pero lo cierto es que para las nuevas generaciones, votar por una mujer solo porque es mujer, además de ser sexista es un insulto a su inteligencia. Una encuesta de la Universidad de Monmouth lo demostró el 19 de enero: la edad –no el género– influye más en la batalla de Clinton VS. Sanders. Ellas quieren el paquete completo, alguien que quiera cambiar las cosas y que las quiera cambiar rápido. Alguien como Bernie.


3. Clinton y sus seguidoras no las representan.

En un evento de New Hampshire, Madeleine Albright, la primera mujer secretaria de estado del país norteamericano y seguidora de Hillary, les dijo a las millenials que se irían al infierno. Sí, su intención era presentar a la candidata e instar a las mujeres a que se unieran a su campaña, pero su frase fue desafortunada: "Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no se apoyan entre ellas".

No es la única vez que las más jóvenes se han sentido insultadas por las simpatizantes de Clinton. A Gloria Steinem, ícono del feminismo en Estados Unidos, se le ocurrió decir en el programa de HBO Real Time with Bill Maher que las jovencitas solo seguían a Bernie porque así conocían hombres. “Las jóvenes se preguntan ¿dónde están los chicos?”, mencionó, “Y la respuesta es con Bernie”. El comentario no cayó bien entre la generación de mujeres que sale a bailar, mochilear y triunfar sin el género masculino.

Los comentarios de las dos mujeres, ambas mayores de 70 años, solo intensificaron el amor de las millenials por el casi ochentero de lentes. Y es que muchas consideran que Bernie es un mejor feminista que Hillary Clinton.

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