5 puntos para entender los asesinatos en Oaxaca

¿Por qué este conflicto debe indignarnos tanto como la violencia en Orlando, París o Bruselas?

Aunque el estado de Oaxaca lleva meses con puntos de ignición en diversos municipios, fue este fin de semana cuando estalló la violencia al suceder otro enfrentamiento entre miembros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación y policías federales y estatales, pero esta vez se reportaron ocho muertos, 22 desaparecidos y 45 heridos de bala, según informó la sección 22 de la CNTE y confirmó el el gobierno mexicano.

Si bien este tipo de violencia puede verse como algo “cotidiano” por los constantes enfrentamientos entre la Coordinadora y el gobierno, sobrepasa el hecho de víctimas a causa del desalojo fallido que las policías federal y estatal efectuaron este domingo en Asunción Nochixtlán, San Pablo Huitzo y en la ciudad capital de Oaxaca.

Según informó Juan García, vocero de la agrupación, al diario La Jornada, “las personas heridas, desaparecidas y que perecieron en los ataques de la policía son maestros, padres de familia y manifestantes de la comunidad que se sumaron a la protesta contra la reforma educativa”. No obstante, en la coferencia de presa ofrecida la noche del lunes, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aseguró que ningún muerto pertenece a la CNTE, siete de ellos murieron por disparos y uno má spor heridas provocadas por un artefacto explisivo.

Y si en Estados Unidos los tiroteos se han vuelto una constante, pero el ocurrido en el antro gay en Orlando fue extraordinario, ¿qué de especial tiene lo sucedido en Oaxaca este fin de semana cuando es una tierra donde se vive en conflicto constante? ¿Por qué debe indignarnos este hecho tanto como las matanzas en París, Bruselas u Orlando? Aquí lo explicamos en cinco puntos.

1. El poder fallido
Los maestros de la CNTE exigieron la renuncia inmediata del gobernador oaxaqueño Gabino Cué Monteagudo, quien ha tenido un mandato repleto de irregularidades y constantes choques con los habitantes del estado. “Tuvieron la oportunidad de resolver de manera pacífica y ordenada, a través del debate, pero demostraron no tener la capacidad política”, y recurrieron a la represión, señaló el líder sindical Juan García. Es decir, que el problema lleva meses creciendo sin una respuesta pronta por parte de la autoridad y este domingo estalló como una olla de presión.

2. De la organización al caos
Si bien los enfrentamientos entre la CNTE y el gobierno no son algo nuevo, los fallecidos cambian cualquier panorama. Después de una semana de tener tomados varios puntos de las carreteras, este domingo 19 de junio se realizó un operativo policial para retirar el bloqueo en la autopista Oaxaca-Cuacnopalan, a la altura del municipio mixteco de Asunción Nochixtlán. En él participaron 800 policías federales y estatales, un combate ante un agrupación de civiles armados y organizados, pero no al nivel de las autoridades.

Aunque en las primeras horas del día los operativos se realizaron sin violencia ni incidentes, después de las 10:00 horas los manifestantes se reagruparon y comenzaron los primeros disparos y algunos manifestantes arrojaron “bombas molotov y cohetones de alto poder”, explicó Enrique Galindo, comisionado general de la Policía Federal, en entrevista con Ciro Gómez Leyva.

Aún sin bajas reportadas, hay elementos de la policía heridos y quemados de pies y manos, además de que algunos perdieron dedos por las detonaciones y lucha con machetes que llevaban los civiles. Según información del gobierno, fueron alrededor de dos mil personas las que rodearon a los policías que en un principio dijeron que no estaban armados sino hasta que llegaron los refuerzos. Sin embargo, hay fotografías que muestran que ellos estuvieron armados desde el principio.

La Secretaría de Gobernación y el gobierno de Oaxaca dijeron que los causantes de las muertes fueron "grupos violentos", cuando las fotografías y videos muestran que fueron policías los que iniciaron el fuego.

3. Lucha de poderes
A partir de cambios en el gobierno como la Reforma Educativa, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) comenzó a perder poder, Oaxaca fue uno de los estados más afectados y donde las protestas se avivaron más. Los gobiernos federal y estatal no tenían control sobre el magisterio oaxaqueño, pero ahora lo están retomando, algo que no es agradable para los que se oponen.

4. Tergiversación de la información
El gobernador Gabino Cué, dijo en entrevista con Televisa que ninguno de los fallecidos era maestro, aunque la CNTE había dicho que sí tenía en su lista de víctimas a personas vinculadas con el magisterio. Sin embargo, este lunes por la noche se supo que los muertos eran ocho y que eran civiles.

5. La racionalización de la violencia
Gustavo de la Rosa Hickerson, exvisitador de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en Ciudad Juárez, explica en el documental ‘Sin Norte’ que existe un fenómeno llamado la “racionalización de la violencia”. Sucedió en esa localidad fronteriza cuando las Muertas de Juárez y los asesinatos eran tan frecuentes que ya era algo a lo que se acostumbraron (y ocurre en muchas partes más de México, de Medio Oriente, de África): “Cuando se racionaliza la violencia se da un fenómeno de aprender a vivir con ella, como cuando se racionaliza el amor, uno aprende a vivir enamorado, entonces uno aprende a vivir asustado”.

Agrega que “ser asesinado en la calle es un riesgo como chocar, es un riesgo como sufrir un infarto, como enfermarte de diabetes, es un riesgo como tener un accidente de trabajo. Y una vez que lo racionalizamos uno puede vivir muy bien con ello y… entonces somos felices con esos riesgos de vida”. Y el tomar este conflicto en Nochixtlán como cualquier otro más conlleva a ese modo de vida. Es decir, que no es necesario que se eleve el número de víctimas (como el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa) para comenzar a exigir una explicación a las autoridades y parar este tipo de sucesos trágicos.