¿Por qué el peso se ha mantenido pese a los caprichos de Trump?

El mes del amor trata con algo de gentileza a nuestra moneda. ¿Qué razones hay detrás de su resistencia contra el dólar?

Lo dijeron una y otra vez: 2017 no le iba a caer en gracia al peso mexicano. Guarden bien sus dólares en el cochinito, ojo a los importadores, no es momento de comprar un seguro y, sobre todo, corran a saldar su deuda en moneda estadounidense y ni se les ocurra contraer otra, fueron algunas de las recomendaciones. Algunos se atrevieron a asegurar que con la llegada de este nuevo año, el dólar subiría de la tropósfera hasta la estratósfera, alcanzando el valor de 25 pesos por billete verde. No parecía una exageración, con la llegada al podio del que no debe ser nombrado en México, el panorama no pintaba nada bien para estas tierras.

Y sigue sin pintar bien. Una encuesta que acaba de publicar Banxico le echa más sal a la herida, ya que los analistas privados que consultó el banco creen que en 2017 la economía mexicana crecerá tan solo 1.60% y la inflación se elevará 5.24%.

Pero en medio del pesimismo que consume al país, un mexicano saca la cara y se resiste a seguir cayendo: el peso. En este mes del amor, la moneda arrancó con impulso y alcanzó el primero de febrero un valor de 20.75 unidades por dólar, lo que implica un avance modesto pero significativo de 5.80 centavos. A finales del miércoles, el billete verde se vendía en 21.05 pesos en ventanilla, mientras que un día antes lo ofrecían a 21.10.

Entre altos y bajos el peso ha logrado mantenerse las últimas dos semanas. Desde la víspera de la toma de protesta de Donald Trump el 19 de enero, cuando el dólar se cotizó a su máximo nivel en 22.25 pesos en ventanilla, el billete verde ha venido a la baja en varias ocasiones consecutivas.

No es que el magnate haya bajado la guardia con México. Al contrario, desde que ocupa la Casa Blanca, Trump se ha dedicado a cumplir con la agenda que prometió. Firmó una orden ejecutiva para construir el famoso muro, otra para renegociar el NAFTA y abandonar el TPP, y no ha escatimado en amenazas en contra de las empresas automotrices estadounidenses para que empaquen sus maletas y se muden de México a Estados Unidos

Entonces, ¿por qué no se ha desplomado el peso mexicano como se esperaba?

1. La llamada entre vecinos

La tensión entre ambos países llegó a tal densidad que tanto el republicano como Enrique Peña Nieto decidieron cancelar una reunión que tenían programada. Peña tenía pensado visitar Washington el 31 de enero para reunirse con su homólogo, pero decidió cancelarlo después de que Trump anunciara en un Tweet que si México no estaba dispuesto a pagar el muro, no tenía caso que se vieran.

La resistencia de Peña Nieto en este caso mostró fortaleza y gustó, pudiendo beneficiar al peso. Pero sobre todo, lo ayudó una conversación telefónica que mantuvieron los dos mandatarios en la que decidieron no hablar públicamente sobre el muro.

La presidencia mexicana no tardó en lanzar un comunicado al respecto. “Los presidentes tuvieron una conversación constructiva y productiva en torno a la relación bilateral entre ambos países, incluyéndole tema del déficit comercial de Estados Unidos de América con México, la importancia de la amistad entre nuestras naciones y la necesidad de que nuestros países trabajen juntos para detener el tráfico de drogas y el flujo ilegal de armas”. Tanto esa decisión como la de aplazar las negociaciones del Nafta le cayeron bien al peso, pues fue visto por los inversionistas como una señal de que no será tan fácil convertir a las amenazas de Trump en realidad.

2. El proteccionismo no gusta

No es que el peso esté aguantando por la certidumbre que inspira el panorama de la economía mexicana. Si nuestra moneda resiste es porque el dólar empieza a generar desconfianza, y es que las ideas proteccionistas de Trump no son las más populares. Para muchos, generan incertidumbre y van en contra de una globalización irreversible. Creen que en lugar de que Estados Unidos se beneficie de acabar con sus acuerdos transnacionales y deteriorar una relación con México de la que también saca ventaja económicamente, provocaría el deterioro de su economía y disminuiría las expectativas de crecimiento del país. La desconfianza en que ejecute este tipo de políticas ha alejado a los inversionistas.

3. Trump lo ha pedido a gritos

La nueva administración estadounidense ha enviado un mensaje claro estas semanas: le apostará a la guerra de divisas como parte de su estrategia comercial. El presidente se ha encargado de ofender a países como Alemania, Japón y China, acusándolos de “vivir a costa de depreciar sus divisas”. "Lo que China está haciendo, lo que Japón ha hecho durante años... Han jugado con el mercado de las divisas y nosotros nos hemos sentado a mirar como un montón de idiotas”, fue una de sus controversiales opiniones más recientes.

Para los expertos, esa presión que está ejerciendo sobre los países para que aprecien sus monedas y sus amenazas de que agregará cláusulas para evitar que se manipulen las divisas en sus tratados bilaterales están generando una devaluación del dólar. El efecto se sintió de inmediato después de que el principal asesor de la nueva oficina de comercio exterior de Donald Trump, Peter Navarro, la cogió contra Alemania porque, según dice, el país se aprovecha de un euro “extremadamente barato”. Lo dijo en entrevista con el diario Financial Times y al día siguiente el dólar perdió valor frente al euro.

4. La FED cautelosa

El bajón del dólar frente al peso el miércoles tiene un claro responsable detrás: la Reserva Federal de Estados Unidos (FED por sus siglas en inglés). Como se esperaba, la FED se mostró cautelosa en su primer encuentro desde que Trump se proclamó mandatario de su país, y decidió de momento no incrementar las tasas de interés.

Los inversionistas ya predecían esta decisión debido a la falta de claridad del magnate en sus políticas fiscales y comerciales. Lo cierto es que con las propuestas de Trump viene un gasto en infraestructura muy elevado, reducciones importantes en impuestos y renegociaciones de acuerdos comerciales, y muy probablemente todo esto haga que la inflación se eleve. En ese escenario, urgiría que se incrementen las tasas de interés. Intencionalmente o no, el dólar muestra leves señales de debilidad mientras el peso guarda la compostura. Pero, ¿hasta cuándo?