El poder no femenino del W20

Al parecer, las mujeres que se reunieron en el Women 20 Summit 2017 en Berlín, no son claras representantes de la actual lucha sobre el poder femenino.

Durante la primera ponencia del Women 20 Summit 2017 que se celebra en Berlín, fue evidente que las representantes del panel no están totalmente identificadas con la causa mundial de la lucha por el derecho de las mujeres que está en pleno apogeo en este momento.

Para empezar, la presencia de Ivanka Trump pone en duda el objetivo de este fórum, ya que ésta en pleno papel de ‘Primera hija’ del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Ivanka fue abucheada al hablar sobre el ‘apoyo de su padre’ a las mujeres emprendedoras, cuando hay pruebas suficientes de que ‘el señor’ es un misógino y que sus actos de buena voluntad carecen de veracidad. En fin...

Además de Ivanka, las ponentes fueron la reina Máxima de Holanda, la canciller alemana Angela Merkel, la directora del FMI Christine Lagarde junto a personalidades como la ministra de asuntos exteriores de Canadá Chrystia Freeland y Juliana Rotich. ¿El tema incómodo? ¡El feminismo!

-¿Alguna de ustedes es feminista?-

La moderadora del debate hizo esta pregunta de forma casi inocente y lo único que pudimos vislumbrar es que esas poderosas mujeres no pudieron dar una respuesta asertiva y alentadora ante el movimiento actual del género femenino que exige igualdad, respeto y cambio.

En el minuto 1:01:10 de este video, podemos observar cómo el panel se inquieta y no sabe qué responder.

“Silencio y gesto de “oh, vaya” de la canciller. El público protesta, ríe y anima, Christine Lagarde levanta el puño y asiente entusiasta a la pregunta. Angela se toma unos segundos para responder con un tibio “Para ser sincera…” antes de matizar mucho su respuesta negándose a identificarse con el movimiento feminista.

Un instante después (1:02:10), Miriam Meckel hace extensiva la pregunta al resto de las asistentes. “¿Alguien de las que están en este panel se consideran feministas? Que levanten la mano”. Entonces sucede. Vemos muchas manos alzadas entre el público, la de Lagarde rápidamente, la de Ivanka Trump también, mientras que Angela Merkel y Máxima Zorreguieta no levantan la mano”, relató Vanity Fair España.

Después del momento incómodo y de manera casi inmediata, comenzó un discurso sobre la libertad que tienen las mujeres para poder elegir y luchar por la igualdad con vaguedades más que con argumentos.

“Si eso es ser feminista, soy feminista, pero de otra manera”. A lo que Merkel añade “Entonces yo también soy feminista”. Aplausos en la sala.

¿Qué podemos esperar cuando las mujeres que nos representan no lo hacen? ¿Cuando sus causas no son las nuestras? Es evidente que vivimos en un mundo donde el feminismo tiene distintos significados.

¿Hay malas feministas?

“La vieja concepción de que el feminismo puede ser transversal o por su propia naturaleza desafiará siempre al poder establecido y pretenderá poner patas arriba la sociedad tal y como la conocemos. Estamos hablando de por qué todavía hay tantas mujeres que huyen de reconocerse como feministas”.

Creer que existe la igualdad y que no hay ‘machismo ni feminismo’ es una posición común que no por absurdos dejan de ser inmensamente populares. Muchas personas tienen la imperiosa necesidad de enfatizar sus ‘no posturas’ para hacer una definición perfecta de lo que realmente significa el feminismo aunque eso cree una nueva distorsión.

Es triste pensar en si el mundo puede avanzar en términos de igualdad y equidad de géneros cuando a dos mujeres tan poderosas y cultas como Máxima Zorreguieta y Angela Merkel les cuesta trabajo identificarse con el movimiento en el contexto de un foro de debate sobre el papel de las mujeres en la economía.

¿Qué importa ser feminista o no? Lo importante es no parecerlo.