Panama Papers, y ahora ¿qué sigue tras la investigación?

Millones de documentos infiltrados vinculan a celebridades, magnates y líderes políticos. ¿Habrá castigos?

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Que Lionel Messi, Daddy Yankee, Pedro Almodóvar, Jackie Chan, Michel Platini y 12 jefes de estado figuren juntos en un documento en el que nadie quisiera estar no es cosa de todos los días. Y es que, por una ocasión, compartir un momento de fama con estos y muchos otros protagonistas de la élite mundial no es sinónimo de prestigio y popularidad.

Desde el pasado domingo, los 11 millones de documentos filtrados conocidos como ‘Panama Papers’ tienen a más de un millionario cruzando sus dedos en casa, esperando no ser el próximo en salir al descubierto. Los papeles sugieren que los personajes implicados utilizan paraísos fiscales para ocultar su riqueza. Lo hacen a través de empresas offshore, o sociedades pantallas, cuyos titulares son anónimos. El bufete panameño Mossak Fonseca, especializado en gestionar este tipo de empresas, es el acusado de ayudar a los listados a hacer de las suyas.

No es la primera vez que se descubre a evasores de impuestos con las manos en la masa. Apenas hace dos años, se dieron a conocer nombres de unas 130,000 personas con cuentas no declaradas en la sucursal del banco HSBC en Suiza. El escándalo recibió el nombre de Falciani por Hervé Falciani, un exempleado de la institución financiera que robó la información para después publicarla.

Sin embargo, un destape como éste nunca había salpicado a tantos poderosos. El Consorcio Internacional de Periodistas contra la Corrupción (ICIJ) que participó en la investigación de estos documentos la ha catalogado como “la mayor filtración de información confidencial de la historia”, por encima de otros grandes descubrimientos como el de Watergate y Wikileaks.

Es posible que algunos de los implicados no hayan hecho nada ilegal, ya que muchas multinacionales crean sociedades offshore legalmente para operar en otros países cuando las reglas del estado en el que operan son inseguras o inestables. Pero otros quedarán evidenciados por su extrema viveza a la hora de pagar —o no pagar— impuestos. Y aunque es fantasioso concebir a estas celebridades compartiendo una celda de alta gama, habrán consecuencias políticas y económicas más indirectas. Algunas ya se empiezan a ver.

1. Mandatarios en aprietos.

Son muchos los políticos que están en apuros por estos días. Desde primos del presidente sirio Bashar Assad, hasta el controversial Vladimir Putin, pasando por la hermana del rey Juan Carlos de Borbón figuran en los documentos infiltrados.

The Economist Intelligence Unit, una unidad de negocios independiente dentro del grupo The Economist, publicó un análisis al poco tiempo de conocerse los documentos en el que decía que tres de estos mandatarios sentirían con más fuerza el impacto de este escándalo: el primer ministro de Islandia, Sigmundur David Gunnlaugsson, el recientemente electo presidente de Argentina, Mauricio Macri y el líder de China, Xi Jinping. Dicho y hecho: el primero ya cayó. Sigmundur Gunnlaugsson renunció el martes pasado después de que miles de protestantes pidieran su cabeza en frente del parlamento de su país. Según el documento, el mandatario y su esposa crearon una empresa pantalla en las Islas Vírgenes Británicas.

Otro que tuvo que ceder ante el escándalo fue el presidente de Transparencia Internacional en Chile, Gonzalo Delaveau Swett, vinculado a al menos cinco sociedades offshore. Sus prácticas no fueron consideradas muy…transparentes.

Según el informe de The Economist, el impacto político de este descubrimiento variará de país en país, empapando especialmente a los que ya afrontan escándalos e impopularidad por corrupción y con consecuencias más directas en los estados que tienen mayor solidez institucional.

En países como Rusia o México, en donde la corrupción está a la orden del día y se hace poco para castigarla, difícilmente este tipo de revelaciones pondrá a temblar al gobierno. En otros, como en China, sí tiemblan pero toman cartas en el asunto. El país asiático tiene a un cuñado del presidente Xi Jinping y a la hija del ex primer ministro Li Peng en el famoso documento. Sin tiempo que perder, su gobierno silenció la noticia bloqueando los vínculos de los artículos en inglés que no hablaran de deportes. Es de esperarse que en estos países cataloguen el caso como otra de las “estrategias de occidente” para desacreditarlos y hacerse con el mundo.

2. Multas millonarias
Algunas instituciones financieras occidentales también podrían acabar mal. Entidades como USB y Credit Suisse tuvieron que pagar grandes cantidades de dinero en años recientes después de que se les acusara de ayudar a varios magnates a evadir impuestos en Estados Unidos. Con este antecedente, no es descabellado pensar que bancos como estos sean sancionados si se evidencia que le han sacado la lengua a la ley. A pocos días de la publicación de los documentos, las autoridades suecas ya están investigando al grupo financiero Nordea por este presunto delito.

Gigantes como HSBC y Credit Suisse, acusados de estar involucrados, ya salieron en su defensa con los brazos en altos. “Son acusaciones históricas, en algunos casos datan de hace 20 años, antes de muchas reformas que hemos implementado”, dijo Gareth Hewett, un vocero de HSBC. "Nosotros como banco solo recomendamos este tipo de estructuras cuando hay un motivo económico legítimo detrás”, dijo por su parte Tidjane Thiam, director ejecutivo de Credit Suisse.

En los últimos siete años, asegura Ángel Gurria, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se han implementado mejores estándares de transparencia y esto ha reducido la existencia de compañías offshore. Veremos si las supuestas 215,000 empresas pantalla vinculadas a los documentos demuestran lo contrario.

3. ¿El fin de los paraísos fiscales?
Los documentos llegan a ponerle más presión a los centros financieros offshore, que han sido foco de atención en los últimos años. Atrás parecen haberse quedaron los tiempos en que el mundo cerraba los ojos mientras algunos estados se prestaban para esconder la actividad criminal y la ilegalidad.

Gerard Ryle, el director de ICIJ que coordinó la cobertura del destape, le dijo a CNBC el lunes que los líderes globales tienen que unirse para implementar controles más estrictos en estos estados.

“Estamos hablando de un sistema roto, un sistema que vende como producto primario la clandestinidad”, dijo. Uno de los problemas es que cada vez que entidades internacionales como la OECD o la Unión Europea toman medidas para tener más control, el mundo offshore toma las suyas para burlarlas.

Algunos de los destinos más populares para evadir impuestos en el mundo son Suiza, Bermudas, las Islas Caimán, Chipre y Samoa (este último, catalogado por la entidad Financial Action Task Force como el mayor paraíso fiscal).

Muchos se han sorprendido con la inclusión de Panamá en la lista de estados permisivos. Y es que al parecer, el azul cielo de sus playas no es lo único que hace del país un destino paradisiaco.