Marck Zuckerberg: ¿en aprietos?

Una lluvia de críticas acusan al fundador de Facebook de que su compañía manipuló las elecciones presidenciales.

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No todos los días Mark Zuckerberg, el hombre que ha logrado conectar a 1,700 millones de personas en el mundo, visita Perú. Pero esta visita no es algo de todos los días. El fundador de Facebook llegó a Lima el viernes en la noche, con su típica y desenfadada camiseta gris, directo al hotel West In de San Isidro. Este sábado le esperaba una agenda agitada: presentar a los peruanos su nuevo dron. Se llama Aquiles y fue creado para volar más alto que los aviones y llevar internet a las áreas rurales más remotas. Pero sobre todo, es la apuesta de Facebook para ayudar al sueño de la conectividad global.

"Internet es indispensable para compartir nuevas ideas, luchar contra la injusticia y ayudar a crear nuevos empleos, con él la gente puede lograr cosas extraordinarias", dice una de las frases que publicó la compañía para promocionarlo.

Cosas extraordinarias como hacer que Donald Trump gane la presidencia de Estados Unidos. Al menos así lo piensa gran parte de la opinión pública, que acusa a Facebook de haberle abierto las puertas de la Casa Blanca al controversial magnate. Esta idea ha hecho que Zuckerberg no esté en la cima de su popularidad en las últimas semanas, algo inusual para un hombre al que el mundo siempre ha visto como un líder ejemplar.

Noticias como “El papa sorprende al mundo y apoya a Donald Trump”, “WikiLeaks confirma que Hillary Clinton le vendió armas a ISIS” y “Obama le quita 2,600 millones de dólares a los veteranos y le da 4,500 millones a refugiados de Siria que vengan a Estados Unidos” tuvieron cerca de un millón de interacciones cada una en la red social durante las elecciones. Algunas de estas noticias fueron escritas en Macedonia por un grupo de chavos que buscaban hacer dinero a costas del fanatismo político en el país norteamericano. Y vaya que lo lograron. Otros de sus autores tuvieron una clara intención detrás, una que para muchos se cumplió: manipular a los usuarios para que dieran su voto por uno a otro candidato.

La responsabilidad de Facebook en todo esto no es solo un chisme de pasillo. Barack Obama le tiró un baldado de agua fría a la red social el jueves, en conferencia de prensa en Berlín. “Si no le damos seriedad a los hechos y a lo que es cierto y lo que no… si no podemos diferenciar entre argumentos serios y propagandistas, entonces estamos en problemas”, lanzó.

Para muchos, el hecho de que 156 millones de estadounidenses tengan cuentas en Facebook y, según un estudio reciente, dos tercios de ellos lean sus noticias ahí, no solo hace de la red social un medio de comunicación, si no uno con mucho más alcance que cualquier otro. Y eso, opinan los críticos, obliga a Zuckerberg y a los suyos a responsabilizarse de su contenido. Pero las críticas van más allá de eso.

El algoritmo “manipulador”

Si eres de los que entró en depresión cuando supiste que verías diario a Donald Trump en los próximos cuatro años, probablemente hayas visto una noticia reproducida en el newsfeed de tu Facebook una y otra vez durante la campaña electoral. Se trata de una cita que supuestamente dijo Trump en entrevista con la revista People en 1998 y decía que, si algún día se lanzaba a la presidencia lo haría como republicano porque “son el grupo más tonto de votantes en el país”. Por más cierta que te haya parecido, es una noticia falsa. La viste con tanta frecuencia porque la mayoría del contenido que consumías favorecía a Hillary Clinton y la mayoría de tus amigos también.

Facebook es una burbuja: lo que ven los usuarios está determinado por lo que suelen compartir y por su red de amigos. Por eso, los fans de Trump solo veían noticias en pro del candidato, y entre más las clickeaban o compartían, más notas de ese tipo les salían. Lo mismo pasaba con los seguidores de Hillary, solo digerían contenidos en favor de la demócrata.

Para algunos, esto no es más que una versión moderna de lo que siempre ha pasado con los periódicos; los conservadores leen diarios que se inclinan hacia sus ideas y los liberales lo contrario. La diferencia es que, mal o bien, en los diarios hay ciertos filtros y cierta responsabilidad por la veracidad de lo que dicen. En Facebook, en cambio, el monitoreo es casi nulo y es por eso que todos los dedos apuntan hacia Mark Zuckerberg.

Facebook dice: “es una idea loca”, los empleados, otra cosa

Los que esperaban que el fundador de Facebook saliera a dar una respuesta reconfortante, se disculpara o prometiera darle acción inmediata al problema sufrieron otra decepción. Zuckerberg ha negado rotundamente que la red haya tenido algo que ver en el resultado de la contienda. La semana pasada se refirió al tema en más de una ocasión, asegurando que 99% de lo que la gente ve en la plataforma es auténtico y que la idea de que Facebook fuera culpable de que Trump esté donde está es “una idea loca”.

No es una idea loca, al menos para los empleados de la compañía. Medios de comunicación estadounidenses como el New York Times y Buzzfeed han publicado comentarios de un gran número de empleados anónimos preocupados por el papel que jugaron durante la campaña. Buzzfeed publicó este lunes que decenas de ellos se están reuniendo en secreto para poder hablar libremente y planean una lista de recomendaciones para la dirección. “Lo loco es que él (Zuckerberg) salga y lo desacredite así, sabiendo tanto él como los de la compañía que las noticias falsas se difundieron salvajemente en nuestra plataforma durante las elecciones”, le dijo un empleado que trabaja en la división de ingeniería al medio de comunicación.

Sin embargo, algunos están conscientes de que el camino que le queda a Facebook no es sencillo. A principios de este año la red fue muy criticada por haber bloqueado de sus contenidos una de las fotos de guerra más famosas de la historia. En ella se ve a la niña Kim Phuc desnuda mientras huye de un ataque en la guerra de Vietnam. La anécdota fue un ejemplo de cuánta controversia generaría Facebook si decidiera censurar más.

Como respuesta a la ola de críticas que lo asechan, la red modificó lo que dice su política de audiencia, que antes incluía no mostrar publicidad ni sitios engañosos o ilegales, y desde el lunes especifica que eso incluye a sitios web de noticias falsas. “Nuestro equipo continuará vetando a los que no cumplan con estas exigencias”, anunció la red. Quizás ese sea un primer paso para tomar acción y enfrentar el problema. Para los votantes de Hillary Clinton quizás sea demasiado tarde.