"¡No es lo que parece!" (bueno, sí: es una lista de frases cliché del cine)

Este artículo se autodestruirá en tres, dos, uno...

Cuando Schwarzenegger estaba en la cima de Hollywood, protagonizó una extravagancia que a punto estuvo de destruir su carrera. No, no me refiero a Batman y Robin. Estoy hablando de El último gran héroe, un carísimo experimento en el que un niño quedaba atrapado en una película de acción. El chico se daba cuenta de que algo iba mal cuando alguien le daba un número de teléfono. "Un momento", se sorprendía, "ningún teléfono empieza con 555 en la vida real".

El universo cinematográfico se rige por sus propias reglas, y muchas de ellas simplemente no existen en el mundo real. En el cine, nadie empieza una conversación con "¿hola, qué tal todo?", ni se despide antes de colgar el teléfono. También es habitual que los personajes dejen la comida o la bebida sin tocar cuando se largan del bar, y tiren los cigarros tras darles solo un par de toques. Hasta los personajes más pobres dicen cosas como "quédese con el cambio" al salir del taxi. Incluso una mujer como Barbra Streisand puede ligar con galanes del calibre de Robert Redford, Nick Nolte o Jeff Bridges.

La increíble historia de cómo Barbra Streisand triunfó contra todo pronóstico

El abuso de frases cliché es tal que los espectadores hemos desarrollado una capacidad que nos permite, como si fuéramos el perro de Pavlov, adivinar exactamente qué es lo que va a pasar en cuanto oímos esas frases manidas. Echemos un vistazo a las frases más demencialmente irreales del cine americano, y a las consecuencias que siempre, siempre traen consigo. Unos consejos que te serán muy útiles si alguna vez te ves atrapado en una película de Hollywood.

"¿Cuánto tiempo llevas ahí? El suficiente"
A todos nos han atrapado haciendo algo que no deberíamos, y está claro que la reacción más instintiva es hacer como que no ha pasado nada y salir por patas de la habitación. Pero es que los personajes de Hollywood no entienden de discreción. Por ejemplo, para tener una conversación privada y secreta, se apartan dos escasos metros del resto de la gente y hablan a todo volumen. No hace falta ser un experto en física para saber que en el mundo real te escucharía básicamente toda la habitación. Pero en Hollywood los extras al parecer son sordos.

Claro que hay algo aún peor si te cachan: decir “no es lo que parece”. Porque siempre es exactamente lo que parece. Lo mejor es callarse, y esperar a que la otra persona diga “siento que ya no te conozco”. Llegados a este punto, ni siquiera un “solo te mentí en esto, el resto es todo verdad” va a conseguir que nos crean.

Tras asumir que hemos metido la pata, tenemos dos opciones. Primero, vamos a un bar y le decimos al camarero que “deje aquí la botella” (insisto en que el dinero de la gente en el cine parece ser infinito). Hollywood dicta que hay que seguir bebiendo hasta que veamos en la televisión del bar la noticia de una catástrofe que nos afecta directamente (“suba el volumen”) o hasta que alguien venga y nos diga “¿no crees que ya has bebido suficiente?”. Pues no, no lo creo, porque mi botella está a medias. Pero claro, esto es Hollywood, así que nos largamos del bar dejando la botella sin terminar y vamos a buscar a esa persona a la que hicimos tanto daño. No hay tiempo ni para hacerse un sándwich de crema de cacahuate (como si se comieran eso de verdad iban a estar todos tan delgados).

Encontrarla nos será muy fácil. Basta con buscar en los sitios favoritos de esa persona. Con toda seguridad estará en el primer sitio en el que busquemos. “Sabía que estarías aquí”. SÍ, YA. A mí eso siempre me ha agobiado muchísimo, porque si discutiese con mis seres queridos no tendría ni idea de dónde buscarles. Eso sí, hay un método infalible para consolar a alguien que está sufriendo. Cinco palabras: “todo va a salir bien”. Y ya si añadimos “te lo prometo”, pues nada, problema resuelto.

Pero vamos a ver, si estoy tocando fondo y mi vida se derrumba en pedazos, ¿de qué demonios me sirve que alguien me diga que todo va a salir bien? La respuesta debería ser “y tú qué **** sabes? ¿tienes poderes?”, pero el cine dicta que la respuesta debe ser “sí, así es”. Pues muy bien. Pero seguiré teniendo un problema del tamaño de Arizona.

“Te lo diría, pero después tendría que matarte”
Si efectivamente te ves atrapado en una película de Hollywood, tampoco es descabellado pensar que tengas un caso que resolver. En ese caso hazle un favor a los espectadores de todo el mundo y no intentes escaquearte durante el primer acto de la película. “Es tu destino, afróntalo”. Si yo me viese embarcado en una misión peligrosa, tengo muy claro que lo primero que haría sería dar instrucciones útiles a mis ayudantes. Es decir, gritar “¡detrás de ti!” solo va a conseguir una cosa: que la otra persona se dé la vuelta por reflejo y un yunque le estampe la maldita cara. Recomiendo encarecidamente el uso de “¡AGÁCHATE!”. Estoy seguro de que es mucho más efectivo.

Del mismo modo, “¡Va a explotar!” es una manera alarmista de sembrar el pánico y nos arriesgamos a que nuestro secuaz no nos entienda bien. “¿Explotar el qué?” BOOM. Nada como un buen “¡al suelo, ****!” para que la gente ponga cuerpo a tierra. Hollywood ha hecho mucho daño y por eso las batallas de Paintball de las despedidas de soltero son un desastre organizativo.

Hay dos detalles clave en cualquier investigación criminal a los que hay que estar atentos. Si alguien dice "nunca encontraron el cuerpo", es porque la víctima está viva. Si la víctima es una estrella de Hollywood, es porque es el malo de la película. El otro giro esencial es que si algún personaje se presenta "Me llamo John Abbot" y otro contesta "¿de los Abbot de New Hampshire? Oí lo que le sucedió a su padre, lo lamento", es porque es el malo de la película, movido por la venganza.

Intentar resolver el caso no servirá de nada, porque la marcha no empieza hasta que alguien saca al protagonista del caso. "Esto está empezando a afectarte demasiado, tómate un par de días". Pues en esos dos días va a resolverse todo. Da igual que todo el mundo le diga "Dios, tienes un aspecto horrible" (como si no lo supiera), o el villano intente intimidarle con "no intentes hacerte el héroe", porque esto es Hollywood y "peligro es mi segundo nombre".

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