Guía para ponerle fin a la corrupción, por los ciudadanos de México

Cansados de protestas sin respuesta, los mexicanos idearon una solución contra la corrupción. Conócela en cinco puntos.

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No solo nos une el fútbol, el himno nacional, o los tacos. También –y no por esto no te damos la razón, Donald Trump– la corrupción. Con esta idea empezó una campaña para promover la Ley 3 de 3, que aunque tenga un nombre confuso busca lo mismo que la mayoría de mexicanos: que los dirigentes no se laven las manos cuando hagan de las suyas.

Es difícil saber cuál fue el detonante que llevó a un grupo de ciudadanos a tomar el toro por los cuernos, o lo que es lo mismo, la justicia en sus propias manos creando su propia ley. Pudo haber sido que 43 estudiantes en Ayotzinapa desaparecieron del mapa el año pasado sin una explicación lógica y, presuntamente, con un empujón de las autoridades locales. O quizás tuvo algo que ver la mansión de 7 millones de dólares –mejor conocida como la Casa Blanca– que se tenían bien guardada el presidente Enrique Peña Nieto y su esposa y que salió al descubierto el año pasado gracias a un grupo de periodistas liderado por Carmen Aristegui.

No es que el gobierno se haya quedado del todo cruzado de brazos ante estos y muchos más escándalos. Presionado por la opinión pública, Peña Nieto y los suyos implementan desde el año pasado la Ley General de Transparencia, una normativa para que la impunidad deje de estar disponible hasta en la tienda de la esquina. Sin embargo, para los creadores de la Ley 3 de 3, pedirle a los políticos que resuelvan el problema es como pedirle a un futbolista que sea el árbitro de su propio partido. Por eso lanzaron una ley hecha por y para ciudadanos. Y como tú, también ciudadano, no querrás que te la cuenten otros, te invitamos a leer cinco claves que explican en qué consiste el supuesto antídoto contra la corrupción.

1. 3 de 3, ¿qué?
No, no es una alusión a una de esas temidas ecuaciones de la escuela; el título de la ley es más lógico y sencillo de lo que parece. El primer ‘3’ es porque está dirigida a los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal. Y el otro ‘3’ viene de las tres declaraciones que, según esta ley, tienen que hacer públicas estos gobernantes: la patrimonial (¿cuánto dinero hacen?), la fiscal (¿cuánto pagaron de impuestos mientras tú rompías el cerdito para pagar los tuyos) y la de intereses (quiénes son sus cuates, sus confidentes, sus camaradas).

No es que los ciudadanos hayan perdido la capacidad de confiar. Es solo que después de saber que la funcionaria mexicana anticorrupción, Hilda García, cenó champán, caviar y salmón ahumado en la exclusiva tienda departamental Harrods con los viáticos que le dieron durante un viaje de trabajo a Londres, quizás prefieran ver las cuentas con sus propios ojos.

2. Si lo firmé, ¿con qué diablo hice un pacto?
“Son estos mismos individuos que forman parte de la corrupción los que presentan esta 'iniciativa anticorrupción'”, comentó Albertozzy Ramírez en un video de Youtube que promovía la Ley 3 de 3. Como él, algunos críticos de la regulación dudan de quién esté detrás de este proyecto. De nuevo, no es que los mexicanos sean desconfiados, es que creer con ligereza, gran torpeza. Lo cierto es que la ley fue creada y promulgada por académicos de distintas instituciones, como el Tec de Monterrey, el Centro de Investigación y Docencia Económicas y la Unam, asociaciones civiles como el Consejo Coordinador Empresarial, Transparencia Mexicana y México Evalúa, entre otros representantes de la sociedad civil. Así que duerme tranquilo, si decidiste o decides aprobar esta ley, no le habrás vendido el alma a nadie.

3. La corrupción en 10 mandamientos
En México, el país en donde una palabra puede tener un sinfín de significados, la corrupción también es un problema de términos. Y es que al parecer, ninguna ley nacional aclara a ciencia cierta qué se considera corrupción. Para que este tema quede más claro que el cristal y los que infringen la ley no puedan salirse por la tangente, la Ley 3 de Ley específica diez tipos de corrupción que deben denominarse y juzgarse como tal.

Aquí está la lista de los 10 mandamientos de la corrupción en México: Tráfico de influencias, enriquecimiento oculto (así es, nada de casas bajo la manga), soborno, conspiración, desvío de recursos, abuso de funciones, uso ilegal de la información, tráfico de influencias, colusión, nepotismo, conspiración y obstrucción de la justicia. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

4. Lo pillamos, ¿y ahora?

La Ley 3 de 3 no se limita a señalar a los culpables y a sacar los trapos al sol. Uno de los principales motivos detrás de la furia de los mexicanos es que muchos saben quién está detrás de los delitos mientras el personaje se pasea y hasta baila por las calles. Juan E. Pardinas, director del Instituto Mexicano para la Competitividad, lo ilustra claramente en uno de sus artículos. Un presidente municipal compra un terreno con vacas y maizales, dice. Después el ayuntamiento que gobierna mete pavimento y dinero para instalar electricidad, agua y drenaje en ese terreno. De repente y como por arte de magia, ese pedazo de pasto se convierte en un suburbio con mucho potencial para el desarrollo inmobiliario. En muchos países esa conducta tiene nombre propio y se castiga, se llama usar información privilegiada. En México… es otra historia. Una historia que pretende cambiar la ley en cuestión con sanciones reales, desde administrativas hasta listas negras de corruptos.

5. Es ley, excepto que no lo es

La Ley 3 de 3 ha recorrido un largo camino, pero todavía no se ha aprobado. A sus creadores no se la han puesto nada fácil, ya que para empezar les pedían 120,000 firmas para ser tomados en consideración. Los ciudadanos no se rindieron tan fácil: respondieron con más de 600,000. Pero esta fue apenas una pequeña batalla de la gran guerra que deben enfrentar. Apenas hace unos días perdieron otra: el congreso del estado no incluyó la propuesta en las reformas aprobadas en la Ley de Transparencia. Pero que no cunda el pánico, la iniciativa sigue viva. Los combatientes tienen hasta el 28 de mayo para seguir exigiendo que se les tenga en cuenta y, con mucha suerte, la Ley 3 de 3 podría aún ser una ley de verdad. Quizás el día que eso ocurra las palabras de Donald Trump -“México es un lugar corrupto y con un sistema de justicia horrible"-van a encontrar menos eco en sus oyentes.