La vaquita marina: una carrera contra el reloj

Hablamos con Benjamín Martínez uno de los mexicanos que encabeza el proyecto "Expedición Vaquita 2017" para salvar al cetáceo. "El problema de la vaquita es social".

Se calcula que solo quedan 30 y su rescate es, literalmente, una carrera contra el reloj. Se trata de la vaquita marina, una especie endémica de México que habita la parte norte del Golfo de California. Ante la amenaza de su extinción, ocasionada sobre todo por la pesca ilegal de la totoaba (un pez altamente cotizado en el mercado negro cuya vejiga natatoria se vende en miles de dólares), el biólogo Benjamín Martínez y otro grupo de científicos mexicanos se han dado a la tarea de organizar una expedición que podría ser la forma de evitar la extinción del cetáceo. "No queremos que esto sea la crónica de una extinción anunciada", dice Martínez a Vanity Fair.

La expedición Vaquita Marina 2017 tiene como objeto documentar y filmar al cetáceo y recabar información del comportamiento de la especie. Durante siete días, a partir del 13 de agosto, un grupo de científicos nacionales de distintas disciplinas realizará observaciones y registros apoyándose en el uso de sensores acústicos, binoculares de largo alcance e incluso drones. Será la última exploración independiente que se realice antes de que el Gobierno Federal ejecute el llamado CPR, un programa de conservación ex situ encabezado por la SEMARNAT y que reunirá a doce instituciones científicas que aislarán a las vaquitas en un santuario natural y favorecer su reproducción.

Martínez, fundador de la organización científica Explorando La Vida, señala que la expedición que encabeza es fundamental, ya que permitirá el estudio de la especie de la que se desconoce gran parte de su comportamiento debido a que es "relativamente nueva". "En 1958 surge como especie y en 1986 se conoce por vez primera su morfología", explica el biólogo. Para 1997 ya se había realizado un primer censo en el que se calculó que existían unos 600 ejemplares.

Existe poca información sobre la especie dado que su comportamiento es muy diferente al de otros cetáceos y mamíferos marinos. Por ejemplo, la vaquita marina suele alejarse de las embarcaciones, no salta como los delfines y su respiración no provoca columnas de agua como en el caso de las ballenas, según explica Martínez, expresidente del comité de vinculación y divulgación de la ciencia, de la Sociedad Mexicana de Mastozoología Marina.

La rápida extinción de la vaquita marina es un daño colateral provocado por la pesca de la totoaba ("El primer pez en declararse en peligro de extinción", señala Martínez), cuya captura suele realizarse con redes en las que suelen quedar atrapadas las vaquitas. "Han habido casos en los que encuentran tortugas, lobos marinos, delfines y hasta ballenas", relata. Aunque desde los 70 su pesca quedó prohibida, en los últimos años la totoaba ha adquirido gran valor en el mercado negro debido a que su vejiga se comercializa en Asia a altos costos por su supuestas propiedades afrodisiacas y principalmente rejuvenecedoras. Una sopa de este ingrediente se vende hasta en 10,000 dólares y el kilo se comercializa hasta 58,000 dólares. "Es más caro que la droga, por eso le llaman la cocaína del mar. Los pescadores ven una manera de obtener recursos rápidamente arriesgando su libertad porque desde abril esta tipificado como delincuencia organizada". 

La realización de la expedición se ha vuelto, literalmente, una carrera contra el tiempo, pues el equipo de científicos deberá reunir hasta finales de julio alrededor de dos millones de pesos para costear los gastos de la expedición. Por ello han recurrido al crowdfunding a través de Donadora, plataforma en la que hasta la fecha han reunido poco más de 130,000 pesos. Diversas compañías se han sumado a la causa además de personalidades como Kate del Castillo

El pasado domingo, la organización realizó la segunda edición de Voces por la vaquita, un evento para recaudar fondos en el que reunieron diferentes actores de doblaje. Los asistentes contribuyeron al comprar boletos que les daban la oportunidad de tomarse fotos u obtener audios de los actores.