Mientras tanto, en Canadá, Justin Trudeau practica el kayak hasta el muelle de esta agradable familia

Bon voyage, como se dice en québécois.

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Justin Trudeau —su caballeroso, imperfecto y generalmente bienintencionado novio—, lo ha hecho de nuevo. Se ha comportado de una manera decente en público, algo que aparentemente es más difícil de lo que parece, al menos para los líderes mundiales. En medio de la turbulencia (o bien, en un apacible lago canadiense) generada por el Día Mundial del Medioambiente, él hace un poco de kayak hasta llegar al muelle de una familia para conversar un rato.

El lunes, una mujer llamada Carrie Robinson, publicó en Twitter un video del diálogo entre su padre y el mandatario, y escribió: “Justin Trudeau estuvo practicando kayak cerca de mi casa y charlando con mis padres. Clásico”. ¡Clásico! En Canadá esto es clásico. En Estados Unidos provocaría una revolución.

Trudeau remó, tomando nota del alto nivel del agua (no olvidemos por qué estamos aquí: un problema real llamado cambio climático) y elogiando la casa familiar antes de intercambiar algunos otros cumplidos.

Un sabio dijo alguna vez: “Las comparaciones son odiosas”, pero el presidente Trump acaba de abandonar el Acuerdo de París, un reconocido compromiso internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Odioso, sin duda.

*Texto originalmente publicado en Vanity Fair U.S.