¿Pero qué hace Justin Trudeau con bigote y vestido de soldado?

El Primer ministro canadiense participó hace diez años en la grabación de una película bélica, con escena de desnudo incluida. Así recuerda su experiencia.

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Coqueteos de políticos con el mundo de la interpretación hemos visto para todos los gustos: de los cameos de Mariano Rajoy en series como Aida o Jacinto Durante a los de Al Gore en 30 Rock; pasando por Trump dando consejos a Macaulay Culkin en Mi pobre angelito 2 o al exministro de Justicia español Gallardón interpretando a su tioabuelo Isaac Albéniz en un filme de Garci.

Todos tienen en común que se tomaron muy en serio esta intrusión en el mundillo audivisual, y todos también tienen en común que nos hicieron reír pese a que el único que tenía intención de provocarnos eso fuera Al Gore por aquello de salir al lado de Tina Fay. Lo que nunca había provocado un político jugando a ser actor es encender la libido del espectador. Pero claro, es que no todos los políticos no son el canadiense Justin Trudeau. Y no todos aceptaron a rodar una escena desnudos.

“En principio no teníamos que estar sin ropa”, explica Trudeau en esta entrevista en la que habla sobre su participación en el rodaje en 2007 de The Great War, un telefilme que recrea la batalla de Vimy durante la Primera Guerra Mundial de la que se cumple esta semana su centenario y en la que Justin da vida a un soldado. “Pero cuando nos enseñaron fotos de época y vimos que los combatientes se bañaban desnudos en la playa pensé que si eso era lo que hacían, eso es lo que iba a hacer yo”.

Esta es posiblemente la anécdota más jugosa de todo el vídeo, que repasa durante cinco minutos lugares comunes en este tipo de entrevistas sobre lo duro que es ponerse delante de una cámara, las esperas interminables de los rodajes o lo mucho que le costó grabar la escena en la que muere bajo los disparos del fuego enemigo. Aunque no es para entender lo que dice por lo que merece la pena darle al play a este vídeo. A veces, con mirar, es suficiente.

 

*Texto publicado originalmente en Vanity Fair España.