Donald Trump y el rechazo de sus favoritos, los Patriotas

Ya son cinco los jugadores del equipo campeón del Super Bowl que no irán a la visita en la Casa Blanca; aunque esta no es la primera vez que le ocurre a un presidente.

Podrán ser el estereotipo de lo más “gringo” que tiene el futbol americano del siglo XXI; podrán ser los más ganadores de los últimos años y a la vez los más odiados; podrán ser el equipo predilecto en el pasado Super Bowl para Donald Trump —quien además aseguró que Tom Brady era su amigo—, pero eso no significa que todos los jugadores de los Patriotas de Nueva Inglaterra, a modo de masa uniforme, piensen igual si se trata de política.

En Estados Unidos es una tradición que el equipo que resulta ganador del Super Bowl sea invitado a la Casa Blanca y tenga una pequeña reunión con el presidente en turno. Barack Obama lo hizo en algunas ocasiones con los mismos Patriotas, con los Broncos de Denver, los Santos de Nueva Orleans, con los Halcones Marinos de Seattle, los Cuervos de Baltimore, los Acereros de Pittsburgh y los Empacadores de Green Bay. Siguiendo esta costumbre, Donald Trump recibirá a los ganadores de 2017.

Y como casi todas las noticias de los últimos días en Estados Unidos —por no asegurar que en todo el mundo— hay una que ronda los medios y tiene que ver con el rechazo a su nuevo presidente Donald Trump. Ahora, seis jugadores de los Patriotas de Nueva Inglaterra (todos de raza negra) han expresado públicamente que no asistirán a la Casa Blanca para la tradicional ceremonia dedicada al Campeón del Super Bowl.

El primero de ellos fue Martellus Bennett, quien de forma tajante dijo: “No voy a ir”, justo a los pocos minutos de finalizar el Super Bowl 51 que jugaron frente a los Halcones de Atlanta. No era difícil adivinar por qué se le preguntaron, pues Bennet lleva meses publicando tuits contra Trump (uno de ellos hablaba de la decepción de ver a Kanye West con él) y en pleno festejo del 5 de febrero gritó “Te amo México, derriben el muro”. Luego dijo que no está de acuerdo con la ideología del magnate, por lo que no iría al evento.

El segundo fue Devin McCourty, quien dijo a la revista Time que no irá porque no se siente bienvenido: “La razón básica para mí es que no me siento aceptado en la Casa Blanca. El presidente tiene muchas opiniones y prejuicios fuertes que hacen que haya gente que se sienta aceptada y otros no”, reconoció el defensa del equipo de Boston. El tercero es Dont’a Hightower, quien dijo que tampoco viajará a Washington, pero no especificó motivo. El cuarto es el defensa Chris Long, hijo del miembro del Salón de la Fama Howie Long, quien publicó en Twitter que también faltará al evento y aclaró: “No me uno a nadie, es mi decisión”.

El quinto y sexo recién anunciados son el corredor LeGarrette y el tacle defensivo Alan Branc, quienes expusieron públicamente que no asistirá a la reunión a la Casa Blanca.

Obama, también rechazado

Donald Trump no se distingue por ser aficionado a la NFL, pero en esta ocasión, en una entrevista con Bill O'Reilly de la cadena Fox, se vio presionado a elegir a un favorito para el Super Bowl: "Diré que los Patriotas ganarán. No debería estar haciendo estas cosas, pero eso está bien". En el pasado, Trump se ha referido con regularidad a su amistad con Brady (se les ha visto jutos en peleas de box y jugando golf), con Bill Belichick —entrenador de los Pats— y Robert Kraft, dueño del equipo.

Curiosamente, en 2015, cuando los Pats fueron campeones de la NFL, el quarterback Tom Brady no asistió a la reunión con Barack Obama. Aludiendo a que tenía un compromiso familiar, el esposo de Gisele Bündchen declinó la invitación y, aunque nunca se ha confirmado, se rumoró que el desaire fue porque no simpatizaba con Obama, algo nada loco de creer porque en años anteriores fue a las tres reuniones convocadas por el republicano George W. Bush.

Otra explicación a su ausencia aludía a evitar dar explicaciones sobre el Deflategate (ese escándalo de los balones desinflados en donde Brady era protagonista), pero ¿acaso Obama lo iba a incriminar en persona por eso?

No obstante, lo anterior puede quedar en especulación, pues ambos se han reunido en algunas otras ocasiones, como la Cena de Corresponsales en 2005, aunque claro, para entonces el expresidente era solo senador de Chicago.

Otro más que le dijo “no, gracias” fue Matt Birk, de los Cuervos, que citando su oposición a las políticas proelección de Obama, eligió no ir.

Aún con este historial de desaires al expresidente afroamericano, el boicot contra Trump se avista en mayor dimensión. A Martellus Bennett, Devin McCourty, Dont’a Hightower y Fama Howie Long se les puede unir el héroe del Súper Tazón, James White, quien suena como otro que podría rechazar con “gracias, pero no gracias”.