¿Es el Nobel de la Paz un premio de consolación para Juan Manuel Santos?

El presidente colombiano ganó por su negociación con las FARC, aun con un plebiscito rechazado por su pueblo.

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Recibir el premio Nobel de la Paz es algo que muy pocas personas pueden presumir, se considera el más difícil de ganar dada la situación actual del mundo, sin embargo, en esta ocasión, para quien lo obtuvo supo un poco agridulce; el presidente de Colombia Juan Manuel Santos fue el elegido por esos cuatro años en que negoció e hizo acuerdos con la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para terminar una guerra que comenzó hace 52 años.


Conseguir cesar un conflicto armado que se llevó la vida de alrededor de 220,000 personas, de desplazar a seis millones y causar la desaparición de unas 45,000 más, era un acto digno de reconocerse, ¿con un premio Nobel?, sí, ¿por la ultraderecha de Colombia?, no. Al menos así se demostró cuando el 2 de octubre pasado un 50.21% de los electores votaron por el “no” al acuerdo de paz.


No obstante que el plebiscito haya sido rechazado por una leve mayoría en Colombia, el Comité Noruego del Nobel reconoció que Santos tuvo la fortaleza necesaria para afrontar la tarea del proceso de paz abierto con la guerrilla más antigua de América Latina. Explicó que el mandatario contribuyó al final del conflicto.


Kaci Kullmann Fiveen, presidenta del comité del premio declaró que para ellos el referéndum no fue un voto contra la paz: “Los que votaron ‘no’, no rechazaron el deseo de paz sino un acuerdo específico de paz”. Agregó que “el resultado generó gran incertidumbre sobre el futuro de Colombia y que hay un riesgo real de que el proceso de paz se paralice y estalle de nuevo la guerra civil, lo que hace todavía más importante que todas la partes, encabezadas por el presidente de Santos y el líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, mantengan el respeto al alto el fuego”.
 

Y así mismo lo afirmó Santos al mirar incrédulo su derrota en la votación del domingo, que la negativa a su propuesta no acaba con el acuerdo de paz ni con su esfuerzo, aunque ahora tendrá que dialogar con el expresidente Álvaro Uribe, quien encabeza el movimiento de ultraderecha —por medio del partido el Centro Democrático— que no quiere cerrar la guerra con las FARC, no bajo los términos del mandatario en turno.

¿Y qué dijo Santos?
El presidente de Colombia está agradecido, en sus declaraciones tras saberse el ganador del Nobel dijo: “Colombianos, este premio es de ustedes. Lo recibo, en especial, en nombre de las millones de víctimas que ha dejado este conflicto que hemos sufrido”. Agregó que su pueblo debe reconciliarse y unirse “para culminar este proceso y comenzar a construir una paz estable y duradera”.
El gobernante se mostró emocionado: “Recibo este reconocimiento con gran humildad y como un mandato para seguir trabajando sin descanso por la paz de los colombianos. A esta causa dedicaré todos mis esfuerzos por el resto de mis días”, dijo quien estará en el poder hasta el 2018.

Tanto Álvaro Uribe como Rodrigo Londoño “Timochenko”, líder de las FARC, ya se manifestaron ante este hecho. El expresidente publicó en su cuenta de Twitter un mensaje que casi pareció de celebración: “Felicito el Nobel para el presidente Santos, deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia”. El líder de los guerrilleros dijo también en esta red social que “El único premio al que aspiramos es de la #PazConJusticiaSocial para #Colombia sin paramilitarismo, sin retaliaciones ni mentiras #PazALaCalle”.

El acuerdo de paz que dio el Nobel a Santos ocurrió en La Habana, Cuba, el pasado 24 de agosto (Noruega fue el país facilitador) y firmado en Cartagena de Indias el 26 de septiembre por el presidente de Colombia y el jefe de la guerrilla. Este acuerdo fue el sometido a referéndum el 2 de octubre (el cual ya sabemos que terminó rechazado).


Entre la opinión pública se dice que la votación no debía ocurrir, que no era necesaria para aprobar un acuerdo de tal magnitud. Simplemente Santos quería poner la cereza del pastel con un acto democrático al someterlo a consulta pública, pero tal vez ese exceso de confianza —soberbia o egolatría, dirán otros— lo llevó a una decisión que debe ahora acatar con los riesgos que esto implique.


Barack Obama es de esos políticos que recientemente recibieron el Nobel de la Paz (fue el 9 de octubre de 2009) “por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos”. En ese entonces, se le reconoció por contribuir a su visión de un mundo sin armas nucleares y lo alentaban a seguir ese camino de paz, sin embargo, la promesa de liberar a los presos de la cárcel de Guantánamo será una tarea pendiente porque es casi imposible que lo logre. Se espera que no suceda lo mismo con Santos y su premio y que en vez de que sea de consolación, resulte motivador.