Narcomoradas monumentales para después de la vida

Jardines del Humaya es casi tan ostentoso como los cementerios de Père-Lachaise o la Recoleta, pero este está en Culiacán y ahí descansan los capos.

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Pasear entre sus mausoleos monumentales y los jardines podría parecer un atractivo turístico, tal como cuando los viajeros se adentran en famosos cementerios como Montmartre o Père-Lachaise en París, Hollywood Forever en Los Ángeles o la Recoleta en Buenos Aires, pero este está en Culiacán, Sinaloa, se llama Jardines del Humaya y ahí, con lo primero que uno se topa es con un letrero que advierte no se tomen fotos; la explicación es que ahí no descansan escritores, actores o músicos reconocidos, sino capos.


Si bien los mexicanos nos hemos distinguido por tener un culto especial a la muerte, dentro de nuestra cultura —nos guste o no— también está la que ronda a los narcotraficantes, y este camposanto culichi es reflejo de la ostentación que estos personajes muestran en vida y ahora en muerte: tumbas que podrían ser más grandes que el departamento donde vives, con dos o hasta tres pisos de altura, hechos de mármol, cantera, con balcones, herrería y cúpulas tipo capillas de una iglesia.


El panteón Jardines del Humaya fue construido en 1969, está en una adinerada colonia de Culiacán, una ciudad que tiene el mote de ser la cuna de los más peligrosos narcotraficantes mexicanos.

En su sitio web anuncian los planes “austeros” que van desde 8 mil pesos mensuales por un nicho o hasta 50 mil pesos por una gaveta, si de paga de contado. Según Walkyria Angulo, experta en arquitectura funeraria de la región entrevistada por Vice, el mausoleo más caro del que se tiene registro en este cementerio costó por lo menos 5 millones de pesos.

“Se puede entrar en coche para ir rápido, pero es notable la vibra pesada al entrar a ese lugar. Es frecuente ver a trabajadores, albañiles, que aparentemente están construyendo tumbas, pero se sabe que varios son halcones (personas encargadas de vigilan territorios bajo control del narcotraficantes y dar avisos), porque es una zona narco, de ahí que no es buena idea tomar fotografías ni quedarse mucho tiempo”, cuenta un viajero que recientemente fue a visitar este cementerio con un oriundo de Culiacán.

Entre las comodidades que tienen los mausoleos más equipados están habitaciones con aire acondicionado y áreas de fiestas; algunas tumbas poseen objetos de valor para los difuntos, como armas, joyas o camionetas. En las fotos que algunos paseantes han subido a internet se observan decorados con fotos de personas jóvenes, imágenes de San Judas Tadeo, Jesús Malverde o la Santa Muerte, “santos” que son parte de la cultura que venera el crimen organizado.

Así como en esos cementerios turísticos en el mundo, en Jardines del Humaya también hay personalidades destacadas en el narco. Uno de ellos es Arturo Beltrán Leyva “El Jefe de Jefes” e Ignacio “Nacho” Coronel, que murieron abatidos por militares en 2009 y 2010 respectivamente. También están las tumbas de la esposa y los hijos de Héctor Salazar alias 'El Güero Palma', un predecesor de 'El Chapo' que recientemente apareció en los medios de comunicación por su liberación, aunque muy poco después le informaron que él debía otra condena.

Otro detalle curioso es que muchos sepulcros permanecen sin fechas, nombres o epitafios. Según las crónicas publicadas en diferentes periódicos, esto se debe a ese misterio que rodea a los narcos.


Y aunque no solo hay narcotraficantes enterrados en este cementerio, sus entierros sí suelen ser los más escandalosos. La agencia AFP relata que a este panteón llegan caravanas de camionetas con familiares y amigos, bandas y música, invitados que tiran balazos y se quedan hasta la madrugada.