Humberto Moreira: crónica de un encarcelamiento anunciado

El ex gobernador de Coahuila duerme en una cárcel de España desde el pasado viernes.

La vida es algo maravilloso, un conjunto de hechos azarosos en los que la ironía destaca entre cualquier otro “accidente” de la entropía que nos envuelve. Así, el viernes 15 de enero pudimos leer un tuit con el hashtag “#MisiónCumplida” que esta vez no se refería al Chapo Guzmán ni había sido escrito por el presidente Enrique Peña Nieto, sino por la justicia española en alusión al aseguramiento de Humerto Moreira Valdés, ex gobernador del estado de Coahuila y ex presidente… del PRI.

Moreira es acusado en España, entre otros delitos, de lavado de dinero y corrupción y, nadie lo hubiera dicho, al parecer en aquellos parajes del Viejo Mundo existen oficinas que investigan tales cosas ¡y hasta dictan prisión a los responsables! No es la primera vez que la justicia extranjera pone sus ojos sobre Moreira. Es bien conocido el proceso que se ha llevado a cabo desde años en Texas a través del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el marco de lo que han dado a llamar la “Conexión Coahuila”, nada menos que por fraude, lavado de dinero, malversación de fondos públicos.

Quizás recuerdes que en 2011, cuando Moreira había acabado su mandato al frente de Coahuila, fue elegido presidente del PRI, cargo que asumió con toda alegría y entusiasmo, sin saber que debería abandonarlo ese mimo año, en diciembre, debido a que las acusaciones de endeudamiento de su estado  durante su gobierno podían poner en riesgo la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto. Y es que el muy travieso de Moreira había logrado todo un récord digno de ser registrado en el Guiness, al aumentar en casi 1000% la deuda estatal de Coahuila en apenas seis años.

Para cuando la misma Secretaría de Finanzas mexicana daba a conocer ese dato poco alentador, Moreira preparaba un giro insospechado en su carrera: tomar un máster en comunicación en Barcelona. ¿Por qué no? Al fin que para el aprendizaje no hay edades ni límites. Quizás con la intención de armar un escenario creíble o porque realmente no quería gastar, el gobernador ha tomado estos cursos en la Universidad Autónoma de Barcelona con una beca del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

El detalle que lo expuso ante la mirada de la Fiscalía Anticorrupción de España no fue la renta mensual de 3,500 euros (más de 55 mil pesos) por el chalet de 700 metros cuadrado en una de las zonas más exclusivas de Barcelona, sino por las sospechosas transferencias recibidas en sus cuentas por parte de dos sociedades extranjeras que sumaron unos 200 mil euros de origen incierto, al momento de su captura. Lo que llevó al juez José de la Mata, de la Audiencia Nacional Española (quien tuvo el honor de entrevistarlo) a explicar que, dado lo anterior, “existen motivos para considerar que el investigado puede estar relacionado con algunas transacciones propias de blanqueo de capitales”, señala el juez.

El resto es historia: algunos medios han señalado que la justicia española habría recibido un pitazo desde Texas con la advertencia de que un tal Moreira andaría haciendo de las suyas en su territorio y que debían echarle un ojo, mientras que en España sostienen que simplemente el ex gobernador se expuso por sí mismo a las sospechas de lavado por medio de los movimientos en sus cuentas. Lo cierto es que Humberto Moreira ya duerme en una prisión española desde el viernes y que no tiene posibilidades de salir en libertad condicional, dado el riesgo de huida del país, según han dicho fuentes de la justicia de España.

Eso sí, ya cuenta con abogados madrileños que harán lo posible para encontrar las pruebas que expliquen tales ingresos sospechosos, al menos algo que logre devolverlo a estas tierras, donde estaría a buen resguardo de cualquier acusación: al fin de cuentas en México no hay ninguna causa abierta contra Moreira (en 2012 la PGR lo exoneró de las acusaciones de endeudamiento. Y si alguna vez su gobierno logró obtener préstamos y créditos por medio de documentos falsos, ¿qué no podría lograr con un puñado de dólares para explicar el origen de esas compañías por las que la justicia española lo ha inculpado, si lo hiciera desde México?