Tenemos que hablar de la salud de Hillary Clinton... y Donald Trump

A los 68 años, la candidata demócrata sería la segunda persona más longeva en entrar a la Casa Blanca; Trump sería el primero.

Es verdad que la edad muchas veces es sinónimo de experiencia y sabiduría acumulada, pero también de una salud más deteriorada; este tema es el que ahora ronda las charlas de café y las murmuraciones en las calles de Estados Unidos, sobre todo tras el desmayo de la candidata demócrata Hillary Clinton este domingo durante el homenaje a las víctimas del 11 de septiembre en Nueva York.

No es la primera vez que se habla de la edad de los candidatos a la presidencia de EUA, Donald Trump tiene ya 70 años y Clinton cumplirá 69 el próximo 26 de octubre. De ser electo ganador de la contienda el 8 de noviembre, el republicano se convertiría en el hombre más longevo en llegar a la presidencia, pero Hillary sería la segunda, solo por detrás de Ronald Reagan.

No solo este desmayo ha traído a la discusión la salud de la ex primera dama, su rival del bando republicano se ha encargado de recordarlo en diversas ocasiones. En agosto pasado, Trump aseguró que Clinton no tiene “el aguante mental ni físico”, para hacer frente a la amenaza terrorista del Estado Islámico y la retó a hacer público su historial médico completo, algo que ni él mismo ha podido hacer, pero alardea de gozar de una salud estupenda.

Ahora más que antes, la salud de la demócrata podría ser esa espada que el republicano estaba esperando desenvainar: “Creo que tanto la deshonesta Clinton como yo, deberíamos hacer públicos nuestros historiales médicos. Yo no tengo problemas en hacerlo, ¿los tiene Hillary?”, publicó en su Twitter meses atrás.

La cuenta atrás
Mientras ambos candidatos se deciden a hacer públicos sus chequeos médicos, a Clinton sus propios médicos le diagnosticaron tos y relativas alergias que ahora le dan nombre de neumonía. Este estado de salud, añadido al calor que se sintió en La gran manzana este domingo, le llevaron a un cuadro de deshidratación de la que ya se recupera, según informó su médico, Lisa Bardack. Sin embargo, tuvo que cancelar un viaje a California previsto para hoy.

Aunque asegura que no tiene ningún problema de salud, Trump no ha difundido su historial médico completo, sino solo una nota breve. En ella se revela que se sometió a un examen médico completo que “no ha mostrado más que resultados positivos”. En un lenguaje que deja sesgo a dudas, Harold Bornstein, el gastroenterólogo de Trump aseguró que “su presión arterial y los resultados de sus exámenes en laboratorios son increíblemente excelentes”.

El médico añade que de llegar a ser presidente, sería la "persona más sana que haya sido elegida alguna vez. [...] Su salud es excelente, especialmente su salud mental. Funciona muy bien", dijo a la BBC. Esto a pesar de su adicción a la comida chatarra, la cual el mismo Trump ha admitido tener.

Por su parte, en 2015, Clinton publicó su historia médica donde se toca esa hospitalización en la que le trataron un coágulo en el seno transverso, una vena de la cabeza que drena la sangre del cerebro. En ese año, los médicos descubrieron el coágulo en una revisión tras el golpe que se dio cuando se desmayó casi tres semanas antes, después de una deshidratación grave debida a una enfermedad intestinal viral adquirida en un viaje a Europa.

Dicho coágulo no causó ningún daño neurológico inmediato y lo trataron con medicamentos anticoagulantes; en ese entonces dijeron que se esperaba una recuperación completa. Este problema, Clinton lo llevó desde 1998, cuando ya había requerido tratamientos anticoagulantes al desarrollar un coágulo en la pierna, que atribuyó a sus “constantes vuelos por todo el país” como primera dama.

Mientras se sabe la historia completa de Donald Trump, preocupa un poco más lo que pasa por la mente del magnate. Al ser entrevistado en la ceremonia del 11 de septiembre, el candidato dijo sobre su alto edificio en Nueva York: “Antes del World Trade Center era considerado el más alto, y cuando construyeron las Torres Gemelas empezó a ser conocido como el segundo más alto”, explicó, antes de concluir: “Y ahora es el más alto”. En esta contienda presidencial en Estados Unidos, deberían tener peso similar tanto la salud física como la menta.