Gran Bretaña quiere el divorcio, vota sí al Brexit

Con una diferencia del 4%, el Reino Unido saldrá de la Unión Europea, se avecina una crisis económica y social.

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Nigel Farage, líder del antieuropeo UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido) lo declaró como el nuevo “día de la independencia”, mientras que el primer ministro David Cameron y los que dijeron “I’m in”, lo ven como un divorcio triste, como una relación que después de 43 años se rompió, que estuvo a nada de salvarse, pero tras un proceso democrático en el que participaron 71.8% de votantes (más de 33 millones de ciudadanos), la mayoría decidió que prefiere que la Gran Bretaña vaya por su cuenta.

Los resultados fueron 48.1% para el sí a la Unión Europea y el 51.9% para la separación. El "leave" logró 16.1 millones votos, frente a los 17.4 millones del "remain", una ventaja de cerca de 1.3 millones de votos.

Medios como la BBC, Sky News o The Telegraph aseguran ya que la ventaja del sí al Brexit es irreversible. Con esta decisión, la Gran Bretaña será el primer país en abandonar el bloque económico formado por 28 naciones, el más poderoso del mundo.

Esa mayoría de británicos simplemente demostraron que están cansados de las consecuentes crisis económicas que suceden en Europa desde el colapso financiero de 2008; dijeron estar hartos del arribo masivo de migrantes, tanto los que llegan de forma legal en busca de oportunidades —también por crisis económicas en sus países— como los que han llegado en calidad de refugiados, en especial el año pasado.

Poco ha importado la crisis económica que se avecina no solo al Reino Unido por la depreciación que ya sufre la libra, sino al resto de los países de la UE y a todo el mundo. Otro escenario que se prevé es un país dividido, algo común cuando sucede una votación tan cerrada en donde poco más de la mitad de sus habitantes estarán contentos por haber hecho valer su voto y la otra parte en descontento por la separación. Un ejemplo de esto es Escocia, país que dijo sí a la UE, pero por ser parte del Reino Unido, deberá ajustarse a la decisión total. Ocurrió lo mismo con Irlanda del Norte, donde el permanecer también predominó.

Y aunque la crisis económica sí será inmediata, la separación no, tomará alrededor de dos años que los acuerdos necesarios tomen vigor, por lo que se espera que para 2018 ya esté culminado este divorcio. Con el resultado, David Cameron anunció que dejará el cargo en octubre.

El 24 de junio de 2016 será recordado como el día en que la segunda potencia (después de Alemania) se fue de la Unión Europea. Tal vez un país que nunca estuvo convencido de ir del todo con el bloque, no aceptaron mudar su libra por el euro, y culturalmente ellos siempre han tenido otro camino: desde un enchufe diferente al resto de Europa, su propio sistema métrico decimal y hasta llevar el volante del lado izquierdo y conducir del mismo lado, a la inglesa.


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