Así vive Europa un verano asediado por el terror

Con los recientes ataques del Isis en diversos países, así vive el viejo continente su temporada más turística este año.

A simple vista Barcelona es la misma de cada verano: calurosa, vibrante y diversa. Camino junto a un viejo amigo en el barrio multicultural del Raval en busca de una de sus librerías preferidas, hasta que una multitud nos sorprende en una calle bloqueada para peatones. Algunos turistas se alejan de la zona a paso rápido e intercambian miradas ansiosas. Una mujer se le acerca a uno de los policías que rodean la calle y le pregunta si se trata de un atentado. “Qué va, están filmando una película”, responde.

Episodios como este son el pan de cada día en las ciudades europeas, en donde el pánico está a flor de piel. Desde que comenzó el calor, el continente ha sido víctima de múltiples ataques en nombre de la organización terrorista Estado Islámico (Isis). No ha habido tiempo para relajarse bajo el sol. En julio un hombre asesinó a nueve personas en un centro comercial de Múnich, otro lanzó una bomba explosiva e hirió a 15 víctimas en Ansbach, Alemania, mientras que en Niza las celebraciones del día nacional de Francia fueron interrumpidas por un hombre en un camión que se lanzó contra la multitud y acabó con 84 vidas. Francia apenas se recuperaba del luto cuando una iglesia en Normandía fue víctima de otro ataque.

El terrorismo en algunos de los países más desarrollados del mundo ya no sorprende como antes. Desde los atentados sincronizados del pasado noviembre en París Europa vive con miedo, y ya se temía que la región viviera un verano sangriento. Estados Unidos incluso recomendó a sus ciudadanos al inicio de la temporada que tuvieran precaución en los eventos masivos, sitios turísticos, restaurantes, centros comerciales y medios de transporte si pensaban visitar Europa.

La racha que atraviesan estos países poco acostumbrados a la inseguridad ha tenido repercusiones a varios niveles, incluyendo medidas de precaución controversiales.

Adiós Burkini
La foto se ha hecho famosa en las redes sociales. Una mujer presuntamente musulmana está sentada en una playa de Niza rodeada de dos policías. Una pañoleta cubre su cabeza y viste leggins y una camisa azul impermeable de mangas largas, o como se conoce comúnmente, un burkini: una prenda diseñada para que las mujeres islámicas puedan bañarse sin incumplir sus restricciones religiosas de vestimenta. La foto muestra a la mujer quitándose la camisa y quedándose en una blusa sin mangas mientras recibe una multa.

Niza y varias ciudades costeras de Francia prohibieron recientemente el uso del burkini en sus playas. Dicen que la prenda no respeta las buenas costumbres, la laicidad que tanto defiende el país y las reglas de higiene y de seguridad. La decisión ha generado muchas críticas de ciudadanos y organizaciones que acusan a la restricción de atentar contra los derechos humanos y generar más odio y resentimiento hacia y desde la población musulmana en una situación que ya está que arde. La Liga de los Derechos Humanos (LDH) y el Colectivo contra la Islamofobia en Francia (CCIF) han indicado que van a llevar a los tribunales esa prohibición. El caso es una muestra de la intolerancia que están ocasionando los ataques terroristas en el continente.

Turistas dudosos
El miedo ya le empieza a pegar a la industria del turismo europeo. Francia, considerado en muchas ocasiones como el país más turístico del mundo, es uno de los más afectados, con pérdidas por 750 millones de euros solo en París. El primer semestre del año el turismo en la región parisina cayó 6.4% en comparación con el mismo periodo del año anterior, dijeron las autoridades locales. El parque turístico Euro Disney fue uno de los más afectados, con una caída en las ventas de 9%. En las playas las cosas no están mucho mejor. Después del ataque de julio en Niza las reservaciones aéreas a esta ciudad cayeron 57% según ForwardKeys, una empresa que analiza datos de aerolíneas.

No todos los destinos están sufriendo los atentados recientes. España apunta a un verano récord, con cifras todavía inciertas y un estimado de 72 millones de turistas este año. Muchos de los vacacionistas encuentran en España una opción más segura que Francia o Turquía, ambos destinos atractivos para estas fechas que han sido afectados recientemente por el terrorismo. Los británicos están entre los turistas que prefieren España y sus visitas al país se incrementaron 17.5% en junio con respecto al año anterior.

Pánico en el menú
Todo empezó como una broma para generar atención en las redes sociales y divertirse un rato. Cinco alemanas organizaron un flash mob en un hotel resort de la costa brava española. Utilizaron selfie sticks y trípodes, citaron a 200 personas para que actuaran con ellas e hicieron como si todos fueran paparazis corriendo detrás de una celebridad. Pero las cosas se les salieron de las manos cuando otros turistas pensaron que se trataba de una emergencia y empezaron a correr tras ellos. En cuestión de minutos hubo gente que saltó de las terrazas de los restaurantes, otros que se escondieron en las tiendas y los teléfonos de emergencia se colapsaron. Dos personas incluso fueron llevadas al hospital por estar lastimadas y en estado de shock. Las autoridades locales detuvieron a las cinco traviesas, pero no tenían muy claro qué medidas tomar en una situación nueva para Europa, en donde la tensión y el pánico no se toman vacaciones.

Más seguridad
Ante el miedo la gente quiere ver resultados. Los países con más riesgos incrementaron sus medidas de seguridad, con requisas más minuciosas en los aeropuertos, barcos y sitios turísticos. España mantiene el nivel 4 de alerta antiterrorista —de una escala de 5— a pesar de no haber sido víctima hasta ahora de algún atentado de Isis, y establece controles policiales en las fronteras terrestres con Francia, que también tiene el nivel 4 de alerta y además mantiene un control de ingreso en sus aeropuertos, incluso de ciudadanos de la Unión Europea. Alemania también toma medidas y reconsidera darle asilo a muchos refugiados por el miedo a que se filtren terroristas. Será un verano para recordar en el viejo continente, en donde el terror y el miedo construyen cada vez más fronteras.

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