Si ya son amigos, ¿por qué Estados Unidos no levanta el embargo con Cuba?

La resolución que condena el embargo entre los países logró casi un cien por ciento de consenso.

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Es extraordinario ver cómo pasan los años. Uno los ve nacer, crecer y luego convertirse en adultos y cuando menos se lo espera ya están en la Universidad, ya tienen una vida hecha, ya tienen su credencial del INAPAM... El embargo de Estados Unidos a Cuba ya tiene 55 años: si fuera un ser humano con la expectativa de vida promedio, le quedarían otros 25 años de vida. Por suerte no lo es. Precisamente el martes el pleno de la Asamblea de las Naciones Unidas puso por vigésimo cuarta vez consecutiva una resolución que condena el embargo de Estados Unidos a Cuba y logró casi un cien por ciento de consenso con 191 votos a favor y dos en contra. Por supuesto, de las dos abstenciones, una fue de Estados Unidos y la otra de Israel, el único país que se animó a acompañarlo en su postura.

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Muchos esperaban que ayer fuera un día milagroso en el que los representantes del mundo saldrían tomados de la mano y en corro a dar vueltas por la plaza principal de Washington, pero el mundo no suele ser tan pintoresco. Para la mayoría de los especialistas resultaba obvio que las cosas no cambiarían de la noche a la mañana y he aquí algunas razones:

1. Estados Unidos decidió dar pequeños pasos para restablecer las relaciones políticas y comerciales con Cuba a su manera: reabrieron embajadas; Katy Perry y Rihanna se pasean despreocupadas por sus calles, y hubo encuentros para establecer acuerdos sobre medioambiente, derechos humanos, etc., pero sigue manteniendo su postura sine qua non de no quitar el embargo hasta que el último Castro abandone el poder, no exista un partido único, haya elecciones abiertas, libertad de prensa y se libere a todos los presos políticos de la isla.

2. Otro de esos pequeños pasos fue quitarlo de su lista de países protectores de terroristas. Hubiera sido un contrasentido hacer negocios con un país que ostenta la categoría que Estados Unidos más aborrece: terrorismo. A pesar de que para estar en esa lista negra un país debe representar un peligro por contar con armas o venderlas, a Cuba le cayó esa etiqueta en 1982 por proteger en su territorio a miembros de la Euskadi Ta Askatasuna (ETA) y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Es curioso que Estados Unidos, sin embargo, establezca estos límites siendo el segundo exportador de armas en el mundo (hasta el año pasado sólo era rebasado por Rusia) con ventas de más de 27 mil millones de dólares. Pero ese es otro tema.

3. Estados Unidos tiene el poder y uno de sus mandatos autoimpuestos es el de velar por la democracia en el mundo. A estas alturas, muchos se preguntan qué significa eso: el gobierno de Washington aborrece los países en los que no hay elecciones periódicas (no son los únicos), rotación del poder y más de un partido por el cual votar. Sin embargo, no por eso embarga a todos los que cumplen con esos requisitos. El caso más emblemático es China, que tiene un partido único, es un país comunista, pero eso sí: es gigante, poderoso, es dueño de muchos bonos del tesoro estadounidense y tiene armas. En esos casos es mejor hacer negocios.

4. Cuba protesta diciendo que las condiciones que pone Estados Unidos para levantar el embargo tienen incidencia directa en su soberanía: por ejemplo, la exigencia de que tal o cual salga del poder, que se cambie el sistema político socialista por otro, etc. Estados Unidos se dice dispuesto a negociar pero a un ritmo que permita que haya una evolución de los acuerdos, y no a levantar el embargo como por arte de magia, razón por la cual el embajador norteamericano, Ron Godard, dijo que poner a votación el mismo texto que presenta Cuba desde hace más dos décadas, fue “infortunado” porque no reconoce los avances bilaterales de los últimos meses entre ellos.

Lo cierto es que algunas de las restricciones que formaban parte del embargo han sido aminoradas, tanto en el comercio como en el turismo. Habría que preguntarse hasta qué punto no sigue abierta una discusión que va más allá del respeto a la soberanía de un país y de la intención del otro por eliminar un sistema político con el que no está de acuerdo. ¿Qué tan ríspidas son las discusiones sobre negocios, divisas, sobre mantener bases militares en la Isla (un punto estratégico para Estados Unidos), sobre futuros socios comerciales?

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5. ¿Y qué opina el mundo sobre el embargo? El embajador Diego Morejon, que representa a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) insistió en que el embargo contradice los propósitos y principios legales de la Organización de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional, mientras que la representante de la Unión Europea, la embajadora de Luxemburgo, Sylvie Lucas, calificó el embargo de “anacrónico”.

6. Pero, un pequeño detalle: Cuba también tiene sus exigencias, y la más importante es que Estados Unidos cierre su base militar en Guantánamo. Hace muchísimos años, en el inicio de los tiempos, el Presidente Barack Obama puso esta idea en su discurso de campaña y hasta el momento ha sido imposible de llevar a cabo. Las presiones del Departamento de Defensa de su país son enormes. Una posible razón por la cual Israel apoya a Estados Unidos es porque Guantánamo sigue siendo el destino al que van a parar los terroristas.

7. Finalmente, la votación del día martes en la ONU tuvo un carácter más simbólico que otra cosa (como suelen ser ya casi todas las acciones de esa institución). Cuba salió airoso al llevarse el apoyo de la mayoría, mientras que Estados Unidos se vio más solo que nunca (y eso nunca es buena publicidad para nadie).

Vale la pena recordar que por más que hubiera sido un voto unánime, el levantamiento del embargo no puede venir por decreto presidencial, sino que depende de la votación mayoritaria del congreso estadounidense y por el momento eso queda lejos de las posibilidades reales. Se espera que para 2018, cuando Raúl Castro deje el poder, las cosas empiecen a cambiar.