2016, un año de expectativa económica y política

2015 fue un año intenso y movido. Con ese antecedente, ¿qué podemos esperar para 2016?

Dicen que después de la tormenta viene la calma. ¿O es la calma la que precede siempre a la tormenta? Depende de muchos factores. Por lo pronto, las predicciones económicas para el mundo son, en el mejor de los casos, moderadamente optimistas, y en otros —como el del sitio de análisis finanfciero Investopedia— algo sobrecogedoras. Veamos qué dicen los expertos sobre lo que puede ocurrir en México y el resto del planeta en 2016.

El petróleo y la economía en México
Antes que nada, el petróleo no va a aumentar. Es más, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (la OPEP) dice que los precios de éste no se recuperarán hasta el año 2020, y si bien el petróleo representa cerca del 37% de los ingresos de México (en exportación) la economía mexicana podría mantenerse estable debido a que Estados Unidos empieza a recuperarse y eso tendrá un efecto positivo en sus principales socios comerciales. El crecimiento para el país se estima en un 2.6%, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), que aumentó su expectativa evaluar el interés de los inversores extranjeros en el país. Eso sí, el resultado dependerá también de cómo se lleven las cosas en casa: la administración pública será clave.

La economía global
Se pronostica un año movido, con frentes fríos y depresiones tropicales… Según expertos del FMI, del Banco Mundial y hasta de los más voraces asesores financieros, el año 2016 no será el año de Latinoamérica: Brasil, que es la principal economía de la región, está pasando por una recesión, al igual que Venezuela aunque este país en un nivel considerablemente más profundo.

Para los países cuyas economías se basan en commodities primarios (exportación de petróleo, agricultura, etc.) no será un buen año, dado que los precios de éstos se encuentran todavía un 30% por debajo de lo que valían en 2011… A eso se suma la desaceleración de la economía china, que debido a los controles de capital que ha impuesto su gobierno a los ciudadanos de ese país podría vivir una burbuja inmobiliaria, dado que el real state se ha vuelto uno de los principales objetos de inversión en el país los precios están subiendo a pasos agigantados y ya se ven las primeras señales: las temidas (y tan vistas en Estados Unidos y España) ciudades fantasmas, edificios sin habitantes proliferando en medio de la nada. Para los países cuyas economías dependan de China las cosas podrían ponerse un poco complicadas.

Estados Unidos comienza a acelerarse y se proyecta una leve recuperación y en Europa habrá un crecimiento tibio (en un 1.9%), y aunque parezca poca cosa, son algunos de los sitios que harán posible que el crecimiento global sea de poco más de 3% en 2016: al parecer no el peor de los años, pero tampoco como para tirar la casa por la ventana. Habrá que ser cautos.

Las elecciones en Estados Unidos y Donald Trump
Las elecciones en Estados Unidos parecen que llevan ya una eternidad, y es que a nosotros, público impávido sin posibilidad de voz ni voto (debido a que no somos de ese país) estamos asistiendo desde hace meses a las internas por la elección del candidato de cada partido. Entre los dos más fuertes, demócratas y republicanos, es un hecho que quienes van a la cabeza son Hillary Clinton en el primero, mientras que en el partido republicano las cosas son un poco más… nebulosas. Donald Trump, el candidato más políticamente incorrecto de la historia de ese país, encabeza las encuestas, algo que preocupa incluso a los mismos republicanos, pero tiene un fuerte contendiente en Ted Cruz, a quien ya muchos empiezan a apostarle algunas fichas con la intención de refrenar a Trump. Si no fuera por las metidas de pata garrafales de Hillary Clinton (o sus asesores de campaña), entre las que destaca la que condujo al hashtag “not my abuela” (un intento muy fallido por conquistar al votante latino), Clinton tendría posibilidades de convertirse en la primera mujer en gobernar Estados Unidos, pero dadas las condiciones económicas de ese país y el desgaste de dos administraciones demócratas, sumadas a la amenaza latente de un ataque terrorista, los republicanos podrían hacerse de la Casa Blanca.

La guerra contra Isis y el terrorismo
La guerra cada vez más difusa contra esa fuerza también sin contornos ni fin definido llamado terrorismo continuará en 2016, con mayores refuerzos bélicos y fronterizos. Por el momento, Europa está blindándose con fronteras que sólo tienen precedente en las construidas durante la Guerra Fría, y por medio de leyes y excepciones a tratados internacionales cada vez más marcados por parte de varios países. Francia ha decidido suspender la aplicaciones de algunos artículos de la Convención de Derechos Humanos, Rusia directamente decidió que no cumplirá las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Al mismo tiempo, la tensión social hacia los musulmanes en general está alcanzando límites incómodos en países como Bélgica y Francia, donde incluso se ha determinado no permitir empleados de esta religión en aeropuertos y servicios de transporte público.

El año 2016 podría ser dramático también para los refugiados sirios, que buscan insertarse en algún sitio de Europa, mientras que los ataques dirigidos contra ISIS en los puntos que el grupo terrorista ha ido ocupando continuarán. ¿Podría llegar una amenaza a Estados Unidos? Se ve como poco probable, pero en Europa las cosas siguen frágiles. Lo que es un hecho es que este año naciente consolidará algunos liderazgos regionales tanto en lo económico como en lo político, así como de las tendencias que fueron acentuándose a lo largo de 2015 en la construcción de un mundo blindado. Como deseo de fin de año, no estaría de más pedir un poco de tolerancia y paz.