A Cannes también se le da el drama, y no solo en el cine

Entre el lujo y la elegancia de las presentaciones de películas han existido diversas protestas, la más actual fue sobre el conflicto político en Brasil.

Es el momento de festejar, de mostrar esas grandes obras del séptimo arte internacional que han llegado a exhibirse en el reflector más grande del mundo: el Festival de Cine de Cannes, pero precisamente por eso es que algunos actores y directores aprovechan para mostrar desacuerdos sociales y políticos. Por que si ocurre en Cannes, todos lo sabrán.

Entre las 69 ediciones que lleva de vida este festival han existido protestas que dejan ver que el mundo del cine sí vive de la fantasía, del lujo y del glamour, pero que también está inmerso en una realidad de la que no es fácil desprenderse. Así ocurrió este 17 de mayo en la premier de 'Aquarius', una cinta brasileña que se estrenó precedida por una protesta del equipo del filme y de espectadores que se pronunciaron con pequeños carteles que mostraron el desacuerdo por la suspensión de Dilma Rousseff de la presidencia del Brasil.

“Brasil vive un golpe de Estado” o “Brasil ya no es una democracia”, fueron algunas de las pancartas que el elenco de la película mostró al subir las escaleras antes de entrar al recinto. El director de la película, Kléber Mendonça Filho, y su protagonista, Sonia Braga, secundaron la protesta, que se prolongó hasta casi el inicio de la proyección. Esta película ha sido de las más esperadas por la crítica en el festival.

La rebelión contra los tacones
A Julia Roberts parece que le gusta andar sin zapatos en los grandes eventos… o hacer rabiar a quien impone protocolos de vestimenta. De forma sutil, durante la premier de ‘Money monster’ (cinta dirigida por Judy Foster y coestelarizada con George Clooney), ella se quitó sus zapatos y subió sin ellos la escalinata de la alfombra roja.

Este hecho recuerda a lo acontecido el año pasado, cuando se creó polémica en el festival después de que se negase el acceso a un grupo de mujeres a la presentación de la película ‘Carol’, solo por ir con calzado bajo. En ese entonces, la actriz Emily Blunt llamó al boicot y pidió a todo el mundo obviar los tacones en esa emisión 68 del festival. Según el diario Screen Daily, a unas de ellas les dijeron que se fueran a casa y se compraran unos lindos tacones apropiados para pisar esa alfombra roja.

Al saber esto, el director del documental de Amy Winehouse, Asif Kapadia, comentó que a su mujer le llamaron la atención por no llevar tacones. Otra fuente dijo a ese diario que "eso ha sucedido muchas veces, incluso con mujeres mayores que no pueden llevar tacones por motivos médicos".

Otra de las eternas protestas en Cannes ha sido la inclusión de las mujeres como parte de las directoras de películas que se presentan a exhibición o competencia en el festival. Aunque esa batalla se ha ido ganando poco a poco, aún son una minoría las cintas hechas por mujeres las que tienen espacio en el reflector más grande del cine internacional.

Fuera de Cannes, para siempre
Al director belga Lars Von Trier le gustó Cannes como escenario para mostrar su lado más polémico. Si bien su cine es provocador y explícito, han sido más sus acciones las que lo dejaron vetado de por vida en este festival.

Un año antes de ser “desterrado”, fue abucheado luego de que su filme ‘Anticristo’ mostrara a una mujer cortándose los genitales. La escena causó tal conmoción que parte de los invitados salieron del teatro y otros incluso se desmayaron en plena proyección.

En 2011, Lars Von Trier declaró que comprendía la forma de pensar de Adolfo Hitler y dijo ser “nazi”. La junta de directores del certamen francés emitió un comunicado donde lo declararon “persona non grata”. En el documento, los directores lamentaron que Cannes haya servido de plataforma para expresar “comentarios inaceptables, intolerables y contrarios a los ideales de humanismo y generosidad que residen en la misma idea del festival”. Desde ese momento, el danés no volvió a ser aceptado en el festival.

A él ya lo tenían en la mira porque durante la presentación ‘Anticristo’ se autoproclamó como “el mejor director de cine del mundo”, algo que no cayó muy en gracia. No obstante, él ha sido de esos personajes icónicos de Cannes, ganó la Palma de Oro en el año 2000 por su película ‘Dancer in the dark’, estelarizada por Björk.