¿Por qué debe indignarnos que Enrique Peña Nieto haya plagiado su tesis?

Aristegui Noticias afirmó que el presidente de México copió el 30% de su trabajo de titulación; sea cierto o no, hay puntos importantes que abordar sobre este hecho.

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El tema que revolvió las redes sociales este domingo por la noche fue un trabajo que el sitio Aristegui Noticias había anunciado como una de sus grandes investigaciones; dado el antecedente del reportaje sobre la “Casa blanca” de Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto, el cual dio la vuelta al mundo por involucrar un caso de corrupción, abuso de poder y tráfico de influencias, se esperaba que este nuevo trabajo abordaría una investigación de ese calibre. No lo fue.

El nuevo trabajo fue titulado ‘Peña Nieto, de plagiador a presidente’, en él explican que el mandatario de México copió casi el 30% de su tesis de licenciatura en Derecho. Según expone la investigación, él tomó citas textuales de al menos diez autores y no las atribuyó correctamente a lo largo de su tesis titulada ‘El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón’, con el cual obtuvo el título universitario en 1991.

Es verdad que esta investigación no puede compararse con la que se hizo alrededor de esa polémica mansión en las Lomas de Chapultepec, sin embargo es un trabajo que llevó mucho tiempo de análisis tanto de la tesis de Peña Nieto como de buscar en los libros de los autores originales —entre ellos señalan al expresidente Miguel de la Madrid Hurtado y el historiador Enrique Krauze—.
 

Tras una investigación hecha por el equipo de Carmen Aristegui (Irving Huerta, Sebastián Barragán, Juan Omar Fierro y Rafael Cabrera, reportero autor de la “Casa blanca”), especialistas y académicos, el trabajo concluye que Peña Nieto “plagió al menos 197 párrafos de los 982 que integran el texto”. ¿Es acaso esto un dato que deba causarnos cierta indignación?

Del hecho a la mofa

Entre los comentarios más socorridos ayer en la noche en Twitter y Facebook se intentó minimizar la investigación a puntos como este comentario hecho por el líder de opinión Chumel Torres (y otros más): “Peña Nieto hacía como que estaba encantado pero no estaba encantado y se iba corriendo a desencantar a sus amigos. Lo leyeron aquí primero”.

“Siguiente gran nota rencorosa de Aristegui Noticias: Peña no le devolvió el vuelto del mandado a su mamá”.

“Enrique Peña Nieto no forraba sus cuadernos en la primaria, se los forraba su mamá”.

Estos comentarios iban encaminados a minimizar el verdadero hecho: quien dirige este país no tuvo la capacidad de plasmar sus ideas en un trabajo tan personal como una tesis y tuvo que recurrir a copiar párrafos íntegros de libros especializados. ¿Es esto poco grave?

De aquí hacia afuera
Muchos medios de comunicación y la comunidad de internautas nos volcamos en burlas cuando Melania Trump replicó —en la Convención Nacional Republicana— casi el mismo discurso que dio Michelle Obama en 2008. Los memes hacia la esposa de Donald Trump brotaron sin control, en México incluso, cuando ese era un asunto de política exterior, en un evento de una candidatura y dada por la esposa de un magnate que en su vida pasada fue modelo. ¿Es mayor este escándalo en comparación con que el actual presidente de México haya plagiado gran parte de su tesis?

Todos copiamos
Tanto en trabajos escolares como en los mismos medios de comunicación, la originalidad está en crisis. La cultura del copy-paste, de no atribuir el trabajo a las fuentes originales, la piratería, de compartir algo como propio cuando es ajeno, por desgracia, se ha vuelto algo tan común como ir al supermercado.

El periodista Rafael Cabrera pidió al vocero de la Presidencia de México una réplica a su reportaje, y la respuesta que obtuvo fue esta: “El licenciado Peña Nieto presentó esa tesis hace 25 años. Cumplió con los requisitos establecidos por la Universidad Panamericana para titularse como abogado. Por lo visto errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico”. ¿Es decir que el hecho de que haya sucedido hace 25 años le resta importancia? Olvidémonos del Watergate también.

¿Y afuera?
La cadena CNN recopiló algunos casos en los que un “simple plagio” llevó a funcionarios a renunciar a sus cargos. Entre ellos cita al Karl Theodor zu Guttenberg, un secretario de la Defensa alemán que renunció en medio de un escándalo de plagio en su tesis doctoral, además de eso, la Universidad de Bayreuth —quien le dio el grado— revocó su título.

Otro caso sucedió en Rumania, donde el primer ministro Victo Ponta fue acusado en 2012 de plagiar su tesis doctoral. Dos años después, le retiraron su título luego de que un panel de académicos de la Universidad de Bucarest dictaminó que había plagiado gran parte de su doctorado.

¿Alguien por favor quiere pensar en los niños?
Así resuena esa divertida frase dicha por la desesperada esposa del reverendo Alegría en Los Simpson, pero ahora mismo cobra sentido en este tema. El no mostrar ni un gramo de indignación (dejemos de lado el burlarse del tema) ante que el presidente de México haya copiado el 28.8% de su tesis, lleva a pensar que es correcto vivir en la cultura del copy-paste.

Según explica el reportaje de Aristegui Noticias, “en el apartado 3.1 de su tesis, Peña Nieto contó la vida de Álvaro Obregón en 36 párrafos, pero 35 fueron copiados de manera exacta de dos libros: ‘Hombres de la Revolución Mexicana’, de Alberto Morales Jiménez, y ‘Así fue la Revolución Mexicana’, un compendio editado por el Consejo Nacional de Fomento Educativo, en 1985”.

Hay una frase que dicta que “los mexicanos tenemos la televisión/el gobierno que nos merecemos”; al menospreciar esta investigación o burlarse porque no es de la misma complejidad que nos otorgó la de la ‘Casa blanca’, podríamos empezar a creer que es cierto.