¿Qué está en juego en las elecciones del domingo?

Este 5 de junio se llamará al voto en 13 estados y en la Ciudad de México se da una contienda histórica.

Este 5 de junio los ciudadanos de la capital mexicana y de 13 estados del país serán solicitados en las urnas. Se espera que lleguen sobrios, valga la aclaración, como la ocasión lo amerita y como lo ordena la ley seca que regirá a la Ciudad de México y otros de los estados en cuestión el domingo. Y aunque los expertos estiman que son pocos los que acudirán al llamado —se espera una participación electoral de menos de 30% en la ciudad ‘chilanga’— hay más detrás de estas elecciones de lo que parece.

Para empezar, los 13 estados en donde acontecen constituyen 45.2% del territorio nacional, cerca de 43% de la población del país y 44.5% del PIB. Doce de los 13 acabarán la semana con nuevos gobernadores, comicios de diputados locales y presidentes municipales: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. En Baja California, en cambio, solo podrán elegir a alcaldes y legisladores locales.

Para la Ciudad de México las elecciones tendrán otro significado. Le darán la despedida oficial al entrañable e inolvidable ‘DF’. Quienes pensaron que el cambio de nombre de la capital era únicamente un tecnicismo para confundir a sus habitantes se equivocaron. Probablemente nos tome años acostumbrarnos a decir ‘Ciudad de México’, pero el movimiento se hizo con la idea de convertir a la capital en un lugar más autónomo, a ser como un estado más del país.


Para que el cambio sea oficial se creará la Constitución de la Ciudad de México, un texto que está siendo premoldeado por un grupo de expertos que incluye políticos, escritores, académicos, conductores, entre otros. Pero la carta magna definitiva vendrá de la pluma de 100 diputados, que conformarán la Asamblea Constituyente. De esos, 40 serán elegidos por el presidente Enrique Peña Nieto, la Cámara de Diputados y Senadores y el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera. Los otros 60 serán los que escojan quienes se animen a votar el siguiente domingo.

Puede que decidir quiénes son los padres de la constitución capitalina no tenga mucho sex appeal. Pero lo que se juega entre líneas y los escándalos que han acompañado a las elecciones en algunos de los estados del país compensan de sobra por ello.

Pelea de izquierdas

Las urnas en la Ciudad de México servirán de cuadrilátero para continuar con la pelea que empezó en las legislativas el año pasado entre los partidos Morena y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Ambos de orientación izquierdista, se disputarán a muerte la participación mayoritaria en la Asamblea Constituyente. Y sobre todo, calentarán motores para algo que les interesa mucho más: la jefatura de la ciudad, que se decidirá en 2018. Todo puede pasar a la hora de la verdad, pero de momento Morena lidera la intención de voto con 34% y le sigue el PRD, con 19%. Dadas las similitudes en ideologías que comparten los dos partidos, es muy probable que el nuevo texto que rija a la ciudad tenga el tono progresista que la caracteriza y posiblemente incluya medidas de igualdad de género, derechos reproductivos y cuidados al medio ambiente.

Estas elecciones también pueden ser claves para Andrés Manuel López Obrador, líder del partido Morena, para reforzar su popularidad y relanzar su candidatura presidencial de 2018, coinciden expertos. El PRI es otro que podría salir beneficiado y con un mayor protagonismo, gracias a los 40 diputados que pueden elegir el presidente y otros miembros de su partido.
Guerras sucias

Por otro lado, algunos estados del país han instalado sus propios campos de batalla durante las elecciones. En un intento por superar a sus rivales, los partidos optaron por sacarse los trapitos al sol, acusándose entre ellos de enriquecimiento ilícito, pederastia y vínculos con el narcotráfico. Puebla, Tamaulipas, Veracruz y Oaxaca han sido escenarios de guerras sucias, opacando sus propuestas serias o ideales.

Tamaulipas, por ejemplo, decidió hacerle honra a su historial de narcotráfico, presentando denuncias por relaciones estrechas entre candidatos y delincuentes, con más de una foto usada como evidencia que resultó ser falsa. En Veracruz, y como si se tratara de una telenovela, la pelea es entre dos primos hermanos, Miguel Ángel Yunes, que es candidato del PAN-PRD y Héctor Yunes, en representación del PRI. Su relación familiar no impidió que Héctor acusara a Miguel públicamente de “perverso y enfermo sexual” luego de que una víctima de trata lo denunciara por su supuesta complicidad en una red de pornografía infantil.

Pero la batalla definitiva tendrá lugar este domingo, en donde se dará fin a un intenso periodo de elecciones que comprobó, una vez más, que en la guerra y la política mexicana todo se vale.