Y ahora que es 2016, ¿seguirá el peso perdiendo valor?

Tan solo el año pasado el peso perdió aproximadamente 12% de su valor con respecto al dólar.

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La semana pasada todos vimos cómo nuestro querido y depreciado peso pasó de 17 a poco más de 18 pesos en cuestión de horas. Tan sólo a lo largo de 2015 nuestra moneda perdió aproximadamente 12% de su valor con respecto al dólar y si no sentimos tanto esta desesperante pérdida ha sido porque la inflación se mantiene relativamente baja. Es más, de acuerdo con Agustín Carstens, gobernador del Banco de México (Banxico), ésta se mantendrá en un 2% a lo largo de este año, lo que debería ayudar —junto con una buena administración, y eso está por verse— a que el costo de vida se mantenga estable y el precio del dólar no cause más dolores de cabeza de los necesarios. ¿Podría el dólar seguir subiendo? Claro que sí.

El principal causante de esta pérdida es el petróleo que ha ido en picada en los últimos mese, hasta alcanzar en la actualidad su nivel más bajo en los últimos once años debido a la falta de acuerdos por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para establecer un nivel de producción límite, sumado al incremento de la producción (o extracción) de crudo en Estados Unidos, más las tensiones entre Irán y Arabia Saudita.

2016, un año de expectativa económica y política

Por supuesto, previendo la caída sin fin del precio del petróleo y los problemas que atraviesa la administración de Pemex, el gobierno ha comprado desde hace ya un par de años lo que se conoce como “coberturas de petróleo”, que son contratos por los que el vendedor (en este caso, el gobierno) tiene la obligación de vender un activo (en este caso, el petróleo) a un cierto precio, en un determinado tiempo, y si bien esta estrategia ha ayudado a que la caída en picada del precio del crudo no fuera tan terrible en 2015 para la economía mexicana, y aún cuando el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, haya asegurado que las finanzas públicas están bajo control gracias a las coberturas petroleras, las cosas podrían igual complicarse para el peso.

Y es que si bien la devaluación de la moneda vuelve más competitivas las exportaciones, el hecho de que los mercados perciban cierta inestabilidad, como está ocurriendo ahora debido a la desaceleración de la economía china (y a su datos económicos algo nebulosos), podría inducir a una menor inversión en mercados emergentes e inseguros, como se considera a la mayoría de los que se encuentran en ese grupo conocido como “economías en desarrollo”.

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Por otro lado, nuestro querido peso también se ve influido por las “idas y venidas” de la economía estadounidense. Afortunadamente, como dijimos a fines de 2015, parecería que las finanzas en el norte no irán mal este año y, aunque no sea algo glorioso, al menos servirá para mantener la rueda de la economía de los países que dependen más de ésta en funcionamiento. Esto también explica que el dólar haya aumentado su valor con respecto al resto de las monedas: es un activo seguro en tiempos de incertidumbre. Y a esto se asocia el dato no menor de que la segunda economía más grande del mundo, la china, atraviese un momento de inestabilidad o de parálisis. En todo caso, nuestra moneda, como la mayoría de las monedas de los países emergentes, vivirá un vaivén hasta que se estabilicen las cosas en Estados Unidos y China, y probablemente eso no ocurra durante 2016.