¿Alguien entendió realmente el dress code? El MET Ball 2015 explicado para principiantes

La gala de anoche fue un ejemplo vivo de cómo occidente ve a oriente y cómo intenta identificar su códigos de moda y estilo.

Los invitados que acudieron anoche a la Met Gala no acudieron a una fiesta. En realidad, acudieron a un refinado ejercicio de apropiación cultural, pero ellos no lo sabían. Pensaban que iban de fiesta. Anoche tuvo lugar en Nueva York la Gala anual que inaugura la gran exposición del Costume Institute del Metropolitan Museum. Su título es Chinese Whispers: Tales of the East in Art, Film and Fashion y celebra la influencia de China en la moda Occidental. La idea de esa fiesta benéfica era contribuir a este homenaje. Lo que ocurrió allí fue algo diferente y muy interesante. ¿Cómo ve el mundo de la Moda de Occidente a Oriente?

Bienvenidos a la alfombra roja más relevante (y confusa) del planeta Tierra.

1. EL DRESS CODE

Marca siempre el tono de la noche. El de esta edición era delicado. La invitación decía: “Chinese white tie”. Lo que significaba eso nadie lo supo nunca. Pero el reto era enorme. En un territorio donde dominan las susceptibilidades había gran preocupación teórica: cómo acudir a la fiesta sin caer en lo políticamente incorrecto. Es decir, cómo no cultivar un discurso postcolonialista de dominación usando el exotismo como excusa. La pregunta era: ¿se puede homenajear lo exótico con tacto, sin caer en la simplificación o la condescendencia? En realidad esto se lo plantearon muy pocos y fueron, seguro, personas que no estaban invitadas. Este debate ideológico-cultural se ha quedado en los periódicos. El invitado medio a la fiesta de anoche se dedicó a buscar un atuendo espectacular con guiños orientales. Punto. En la alfombra roja no caben las dudas morales y los gowns. No hay sitio para todos.

2. SÍ, LOS GUIÑOS ORIENTALES FUERON EXTREMADAMENTE OBVIOS

En la mayoría de los casos. Algunas celebrities demostraron que habían entendido la influencia de Oriente en Occidente, como Anne Hathaway vestida de Ralph Lauren con capucha, que al contrario que muchas no acudió al disfraz ni al estereotipo. Otras, directamente, malentendieron el dess code y muchas (hello, Reese)  hicieron como que nunca lo hubieran leído.

La alfombra roja fue loca y heterodoxa, como cada año, pero ahí radica su encanto. Estos no son los Oscar. Hubo dragones, sedas, artesanía, capas y labios oscuros. Pero ocurrió lo que temíamos: se confundieron países y culturas. La idea de base era la moda China, pero hubo kimonos y otras referencias a Japón. ¿Tanto costaba revisar una película de Won Kar-wai y pasarla por un filtro contemporáneo? También se recurrió al disfraz Disney. A las celebrities también les pareció que los tocados eran muy chinos y allí se plantaron, a sabiendas de que es una noche en la que todo vale y el dress code se aplica de-aquella-manera. Véanse para ilustrar este punto el de Phillip Treacy que llevó Sarah Jessica Parker. Otro código del que decidieron apropiarse las estrellas fue el de la artesanía. Hasta ahí todo bien, pero, queridas Beyonce y Kim Kardashian, lo suyo fue memorable, con sus atuendos de Peter Dundas y Tisci, pero, ¿fue un homenaje a China o a ustedes mismas, poderosas como China?

3. ¿A QUIÉN RECORDAREMOS?

A Rihanna, con un suntuoso diseño de Guo Pei que fue objeto de memes al minuto uno. Si hay una foto espectacular de la noche es la suya. Todas las que apostaron por las transparencias que, como todos sabemos, son muy chinas (...), las citadas Beyonce, Kardashian y Jennifer Lopez también se garantizaron la foto. Eran buenas piezas de artesanía, delicadas y sólo ponibles en ellas. Recordaremos también que algunas fueron con zapato plano y otras con cazadora de cuero. O no lo recordaremos, pese a que fueran bastante estilosas. En realidad, cuanto más se distanciaban del dress code más guapas estaban, como Carey Mulligan de Alexander Wang; pero eso no lo diremos en voz alta. Esto no vale para Katy Perry.

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