“Una oferta que no podrás rechazar”: Instrucciones para crear una obra maestra como El Padrino.

A 45 años de su estreno, el film dirigido por Francis Ford Coppola es uno de las más importantes de la historia del cine. Resumimos, en 3 pasos, las anécdotas que rodean a este clásico.

I. ENDÉUDATE HASTA EL CUELLO

Un día de marzo de 1968, un desesperado Mario Puzo —un escritor italoamericano de medio pelo, rechoncho y de gustos caros— se plantó afuera de la oficina del joven productor Robert Evans en Hollywood. Amante del juego, le debía 11 mil dólares a la mafia. “Si no los consigo, me partirán las piernas”, le confesó. Su as bajo la manda era un manuscrito de 150 páginas titulado The Mafia, del que quería vender los derechos cinematográficos. “Toma 12,500, pero termínalo ya”, le contestó Evans, su salvador. El libro se llamaría finalmente El Padrino y estuvo durante 67 semanas en la lista de los más vendidos de The New York Times. Ludópata empedernido, Puzo siguió jugando, pero ahora al lado de otro con problemas de dinero.

Robert Evans ya tenía el libro superventas bajo el brazo, ahora faltaba la película. “A mí me interesaba la Nouvelle vague, Fellini, esas cosas y, como todos los tipos de mi edad, quería hacer esa clase de cintas. Para mí el libro de Puzo representaba todo lo que yo trataba de evitar”. Éstas son las palabras de Francis Ford Coppola, entonces de 31 años y una carrera en el cine serie B. Como Puzo años atrás, el cineasta estaba también endeudado hasta el cuello, pues acaba de producir la cinta THX-1138 a su amigo y colega, un tal George Lucas. Francis necesitaba el dinero y Evans requería de un director, pues cineastas de la talla de Sergio Leone y Peter Bogdanovich le habían dicho que no. “Una película de mafiosos dirigida por un italoamericano sería lo bastante realista como para que se olieran los espaguetis”: justificó así Robert la elección de Coppola.

II. ELIGE AL DESCONOCIDO

Una instrucción un poco engañosa, así que vamos por partes. Consagrados como Laurence Olivier o Ernest Borgnine fueron los nombres que la productora Paramount quería para que interpretaran al patriarca Vito Corleone. Coppola y Puzo —más unidos que nunca después de pasar meses escribiendo juntos el guión de la película— sabían que la mejor elección era Marlon Brando. Sin más. Pero el actor, además de ser demasiado joven para el papel —en ese tiempo tenía cuarenta y tantos años y el mafioso unos sesenta— tenía fama de problemático en el set. Finalmente, los de los dólares aceptaron bajo tres condiciones: ganaría muy poco, él mismo pagaría algún retraso durante la filmación y haría una prueba de cámara. Brando, check. (Marlon Brando ganaría el Oscar al Mejor actor por interpretar a Don Vito Corleone. Rebelde siempre, aceptó el “honor” a su manera:

Ahora faltaba quién interpretaría al joven Michael Corleone, un personaje fundamental en la historia. La voz se corrió en Hollywood: la mayoría de los actores jóvenes querían el papel. Robert Redford, Ryan O’Neal, Warren Beatty, Dustin Hoffman, Martin Sheen y Jack Nicholson hicieron casting pero ninguno convenció a Coppola. Salvo un veinteañero bajito y desconocido de nombre Al Pacino, a quien ninguno de los productores quería. ¿Qué hacer?, se preguntó el buen Francis. Y negoció. Si quieren a James Caan en la película —entonces el actor más conocido del reparto y quien interpretaría a Sonny Corleone—, Pacino debería ser Michael Corleone.

Marcia Lucas, entonces esposa de George Lucas y quien era la encargada de editar las pruebas de cámara de las audiciones, hizo la siguiente sugerencia: “Quédense con el chico [Al], te desnuda con la mirada”.

III. AHORA, RECIBE LOS APLAUSOS

El Padrino se estrenó el 14 de marzo de 1972 en Nueva York. A pesar de que esa noche nevaba, cientos de personas acudieron al Loew's Capitol Theatre para ver “la nueva película de Marlon Brando”. La crítica alabó las actuaciones y el oficio de Coppola, un director casi novel que firmó una ópera cinematográfica, el lugar número tres del ranking de las 100 mejores películas de la historia del American Film Institute (sólo detrás de Casablanca y Citizen Kane). El mismísimo Stanley Kubrick, acaso uno de los cineastas más importantes de la historia, reconoció que la película tenía el mejor casting de Hollywood (punto para Marcia Lucas).

Nominada a cinco Oscar, El Padrino ganaría tres —Actor para Brando, Guión Adaptado para el dúo Coppola–Puzzo y Mejor Película, para los escurridizos e incrédulos de la Paramount— y recaudaría más de mil millones dólares alrededor del mundo, cuando sólo había costado seis.

El pasado Día del niño, durante el Festival de Cine de Tribeca, se reunieron Al Pacino, James Caan, Robert Duvall (Tom Hagen, en la película), Diane Keaton (Kate, esposa de Michael Corleone) y Robert De Niro (Don Vito, pero de joven) para conmemorar los 45 años del estreno de El Padrino. Esa noche en el Radio City Music Hall de Nueva York, después de un maratón de las tres películas de la saga, jóvenes y viejos, italianos, latinos o estadounidenses, rindieron sus respetos a Francis Ford Coppola, el verdadero Don.