¿Por qué debe importarnos el ecocidio en Cancún?

Para construir un complejo turístico, se mandaron sepultar más de 20 hectáreas de manglar.

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Mientras unos turistas se dan baños de sol sobre un camastro postrado en la arena blanca y se relajan frente a un mar azul turquesa de olas tranquilas y cálidas, a pocos metros de las playas de Cancún, unas máquinas de construcción arrasan el manglar Tajamar, sepultando con ello a plantas endémicas y animales como cangrejos, iguanas, peces, serpientes, aves y ardillas. Es preciso levantar ahí un complejo turístico, y el gobierno lo sabe.

Además de ser de los destinos turísticos más socorridos de México (y del mundo), la Riviera Maya es una zona que guarda una cantidad importante de manglares, ecosistema que es vital para mantener esas playas paradisíacas, para la buena calidad del aire y para paliar los efectos del cambio climático.

Aunque esta información aparece en sitios web del gobierno mexicano, es el mismo Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) el que dio pie a la construcción de un moderno lugar de esparcimiento que se llamaría “Malecón Tajamar”, así como el permiso para hacerlo sobre decenas de hectáreas de manglar en Cancún.

México es uno de los países que más extensiones de manglar tiene en el mundo, y así lo consigna la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), sus arbustos copiosos y los árboles con raíces retorcidas sobre agua estancada son lo más característico de ellos, pero dentro de estos humedales hay tesoros escondidos que los que los quieren mermar ignoran (o tal vez lo saben y les da lo mismo).

Según informó Greenpeace México, la devastación en la que participaron los propios policías municipales de Cancún puede ser calificada de ecocidio, por acabar con “un manglar de miles de años”, que era “el hogar de cocodrilos, iguanas, aves y serpientes” y que haya sido bien vista por “las autoridades estatales y federales”.

La importancia de un manglar
Tener un ecosistema así no es solo sinónimo de belleza o una opción de ecoturismo. Los humedales son vitales por muchas razones, aquí algunas...

- Modelan las desembocaduras de agua dulce al mar. Entre sus características está soportar la salinidad del agua que se encuentra entre los límites del agua dulce con el agua salada.

- Entre las raíces y el agua existe un sinnúmero de animales como un par de especies de iguanas, el cangrejo azul (estas dos protegidas y catalogadas como “amenazadas”), ardillas, cocodrilos, peces, garzas, entre otros.

- Un manglar forma una barrera natural contra las inundaciones, por lo que actúa como un muro contra huracanes.

- Son de ayuda contra los posibles cambios climáticos, no solo por ser fijadores de CO2, sino porque inmovilizan grandes cantidades de sedimentos ricos en materia orgánica.

- Su existencia controla la erosión y protege las costas.

- Mejoran la calidad del agua al funcionar como filtro biológico.

- Contribuyen en el mantenimiento de procesos naturales como cambios en el nivel del mar.

Según datos de la Conabio, en 1981 había en México 856 308 hectáreas de manglar; para 2010 se contabilizaban 764 486 y cada año la cifra sigue reduciéndose. Estiman que en las últimas dos décadas se ha perdido aproximadamente el 35% de los estos humedales costeros en el mundo.

El grupo activista ‘Salvemos Manglar Tajamar’ es el que ha estado al pie de la protesta desde el 15 de enero, cuando las autoridades buscaban realizar la tala y el posterior relleno de más de 50 hectáreas de humedales sin hacer la reubicación apropiada de las especies que habitan en él.

Por una orden judicial obtenida gracias a las protestas, se detuvo la devastación que ya se ha llevado 20 de las 57 hectáreas de humedales y ha sepultado animales vivos al aplanar el terreno para construir.

Hasta ahora, la culpa ha pasado de una instancia a otra. Los reclamos por la presencia de la policía local fueron hacia el presidente municipal del Cancún, Paul Carrillo, pero él achaca la orden al mando único, que dirige hacia Roberto Borge, gobernador de Quintana Roo; y el poder estatal asegura que la orden y los terrenos son de incumbencia federal.

Si algo nos recuerdan estos activistas locales y los propios de Greenpeace es que esas bellas playas de las que muchos disfrutamos basan su existencia —al igual que el aire que respiramos todos— en la conservación de ecosistemas como el manglar.