¿Por qué el ataque en Orlando podría acercar a Trump a la presidencia?

Es posible que el terrorismo haya empujado al candidato republicano un poco más cerca de la Casa Blanca.

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Cuando los estadounidenses se despertaron el domingo pasado con la noticia de que 49 de los suyos habían sido asesinados en un club nocturno de la comunidad gay, su desayuno fueron los Tweets que publicaron sus candidatos presidenciales como respuesta. La primera fue Hillary Clinton, con un mensaje convencional: “Me levanté con las devastadoras noticias de Florida. Mientras esperamos más información, mis pensamientos están con los afectados de este terrible acto”. Y le siguió Donald Trump, dando un paso más: “Terrible incidente en Florida. Rezo por todas las víctimas y sus familias. ¿Cuándo va a parar resto? ¿Cuándo vamos a ser fuertes, inteligentes y vigilantes?”. Fiel a su estilo, siguió con mensajes cada vez más provocadores: “Aprecio que me feliciten por tener la razón sobre el terrorismo islámico radical, pero no quiero felicitaciones, quiero fortaleza y vigilancia. ¡Debemos ser inteligentes!”, fue uno de ellos.

En cuestión de horas el candidato republicano convirtió la tragedia en la herramienta perfecta para llamar la atención de sus seguidores, porque si hay algo en lo que Trump es experto, y lo ha demostrado a lo largo de su candidatura, es vender miedo en 140 caracteres. Prueba de ello fue su siguiente mensaje, en el que invitó al mismísimo presidente a abandonar su cargo: “¿Por fin va mencionar el presidente Obama las palabras “’errorismo islámico radical’? Si no lo hace, debería renunciar inmediatamente”. Desde que el grupo terrorista ISIS se adjudicó el ataque, Trump se sumó a sí mismo un punto: ¿qué mejor que una tragedia perpetuada por los islamistas que él quiere sacar del país para darle la razón al respecto?

Un debate armado
El líder republicano no tardó en volcar el asesinato masivo en un debate sobre el derecho a portar armas. Si las pobres víctimas del atentado hubieran tenido con qué defenderse -aseguró- la historia sería distinta. De paso le echó tierra a su oponente Clinton, acusándola de “querer quitarle las armas a América”, mientras que él se comprometió a hablar con la Asociación Nacional del Rifle, la principal defensora del derecho a armarse y una de sus más grandes aliadas, “para asegurarse de que los estadounidense tuvieran los medios para protegerse en esta era del terror”.


Con esta estrategia, el que antes se dedicaba a los concursos de belleza siguió un objetivo claro: simpatizar entre los votantes blancos demócratas de la clase trabajadora. Según un estudio del Pew Research Data, cerca de 50% de los demócratas sin educación universitaria piensan que es más importante proteger el derecho a portar armas que controlar su compra-venta. Defendiendo este punto de vista, Trump espera echarse estos nuevos votantes al bolsillo sin perder el apoyo de los republicanos, ya que según la misma encuesta, tres cuartos de los que se asocian al partido republicano están en contra de la prohibición de armas.

Terror a su favor
Que Trump quiera ver a los seguidores de Alá lejos de su país de origen no es cosa nueva. Una y otra vez lo repito en su discurso mientras recluía a simpatizantes en la contienda por el partido republicano: “Hasta que no podamos determinar y entender este problema y la amenaza que representa, nuestro país no puede ser víctima de ataques de parte de gente que cree en la Jihad (guerra santa)”. Así que no fue sorpresa que recurriera de nuevo a esta retórica después de que se conociera el vínculo de la tragedia en Orlando con ISIS, y tampoco sorprendería que esta estrategia le dé resultados.

Una encuesta que publicó Pew el mes pasado muestra que los estadounidenses confían más en el partido republicano que en el demócrata en lo que se refiere a lidiar con el terrorismo. A la pregunta “Qué partido enfrentaría con más eficiencia una amenaza terrorista en casa”, 46% de los participantes contestó que el republicano haría un mejor trabajo, mientras que solo 37% dijo que lo harían mejor los demócratas. El caso de Israel también lo demuestra. Los académicos Claude Berrebi y Esteban Klor encontraron que después de un ataque terrorista en alguna localidad del país de medio oriente, el apoyo a los partidos de derecha de esa localidad subía 1.35%. Además, en la propia sede del sueño americano ya se ha visto que el terror impulsa a los republicanos, con un aumento de popularidad sin precedentes en favor del expresidente George Bush después de los eventos del 11 de septiembre.

Ser hombre también podría jugarle a favor a Trump. Los expertos aseguran que cuando se revive el miedo al terrorismo, salen a relucir los instintos más primarios, entre ellos los estereotipos tradicionales relacionados al género. Como parte de un estudio realizado por la política científica Jennifer Merolla y su equipo en 2005, les preguntaron a un grupo de estudiantes universitarios si pensaban que los líderes políticos masculinos eran mejores que las mujeres, y se dieron cuenta que los que veían una presentación previa sobre terrorismo tendían a responden que sí.

Mientras los candidatos presidenciales responden estratégicamente al ataque del domingo para recluir a nuevos simpatizantes, el país entero sigue procesando el horror de lo sucedido. Son muchos los que opinan que era imposible prevenir o detener este tipo de eventos. Pero solo en un país siguen ocurriendo una y otra vez y Trump está cada vez más cerca de ser su líder.