¿Aterrorizado por Trump? Van 4 buenas noticias sobre su victoria

El inesperado triunfo del magnate republicano tiene a más de uno fuera de sus casillas, pero como en toda situación, hay un lado positivo (o uno menos negativo).

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Si acabas de empezar tu día, no estás soñando: Donald Trump es el presidente número 45 de Estados Unidos. El magnate que solía aparecer en televisión junto a las candidatas a Miss Universo figuraba en los rankings de los hombres más ricos y jamás en su vida había ocupado un puesto público, pero ahora se dará a la tarea de dirigir el país más poderoso del mundo.

Su victoria se vio venir entre asombro e incredulidad, mientras caían en sus manos cada uno de los estados clave que aún estaban sin definirse. Primero fueron Ohio y Virginia, un poco más tarde Carolina del Norte y finalmente Florida, que le dio al magnate el empujón final hacia el podio estadounidense. Con 279 votos a su favor vs. 218 de Hillary Clinton, el neoyorquino desafió a las encuestas, a los medios de comunicación, se enfrentó a su propio partido, a las organizaciones internacionales y derrotó a la familia más poderosa de la política norteamericana en las últimas tres décadas.

“Lema para 2020: hagamos que la Casa Blanca sea grandiosa otra vez”, twitteó Alec Baldwin cuando apenas se daban a conocer los resultados de las elecciones. Para los que no votaron por Trump, el pánico y la decepción no se hicieron esperar. Su discurso xenófobo, actitudes misóginas y su evidente falta de preparación tienen a muchos de sus compatriotas consternados acerca del futuro de su país.

Ni hablar de la comunidad internacional, con un México preocupado por su economía, por la amenaza de un muro que lo separe de su principal socio comercial y fuertes medidas en mente para sus ciudadanos mojados. No es secreto que la noticia de hoy traerá más desafíos que beneficios para América Latina. La caída del peso mexicano a mínimos históricos —$20,70 pesos por dólar— como consecuencia de la elección del republicano no le cae bien al bolsillo de muchos. Pero antes de hundirte en depresión, respira y lee estas cuatro buenas noticias sobre la victoria de Donald Trump.
 

1. Será el presidente más monitoreado por la prensa

Incluso si el nuevo presidente resulta ser tan temible como sus detractores predicen e intenta llevar a cabo sus controvertidos planes, lo más probable es que la presidencia de Trump sea más transparente que las anteriores. No precisamente por la sinceridad que le atribuyen sus seguidores, si no por el papel de los medios de comunicación y de organizaciones no gubernamentales.

Con los precedentes de campaña que tiene el empresario, todos los ojos estarán sobre él y hay esperanzas de que eso signifique un mayor monitoreo de cómo se comporta el presidente. Si es el caso, sería algo refrescante para Estados Unidos, donde la percepción de que a los políticos les falta honestidad fue uno de los motivos que le costó la presidencia a Hillary.

2. Enfrentará oposición

Una buena noticia entre la negatividad que ha generado Trump en muchos es la solidez del sistema político en Estados Unidos. El país está diseñado para no darle demasiado poder a su máximo líder y tiene todo un sistema de protección en contra de presidentes con ideas descabelladas. Si Trump decide construir un muro, por ejemplo, la propuesta tendrá que ser aprobada por el congreso, algo que —como Obama puede atestiguar— no es nada fácil. En teoría, esto se facilita si las dos casas del congreso son controladas por el mismo partido del presidente, como es el caso de Trump. Pero el hecho de que muchos republicanos rechacen gran parte de las ideas del magnate hará que enfrente doble oposición: la esperada de los demócratas y la de miembros de su propio partido.

3. No podrá ser 100% Trump

“Ahora es momento de que Estados Unidos cierre las heridas de la división”, dijo el presidente electo del país norteamericano en su primer discurso como vencedor. "Les pido su orientación y su ayuda para que podamos trabajar juntos y unificar nuestro gran país", continuó más adelante. Trump sorprendió con un cambio de tono en su discurso, felicitó a su contrincante demócrata por su labor durante la campaña, no mencionó ninguna de sus ideas controversiales y mostró, por primera vez, una actitud presidencial.

Este primer acercamiento como máximo líder podría ser un indicio del Trump que veremos los próximos años: el multimillonario no podrá ser el mismo que conocimos en campaña. Sus discursos serán escritos por otros, tendrá asesores muy calificados para controlar sus enojos y le tendrá que dar un descanso a sus famosos mensajes de Twitter, que para el bien de la humanidad, ahora serán controlados por alguien más.

4. No querrá involucrarse en guerras ajenas

Las ideas de Trump sobre cómo debe comportarse Estados Unidos con el resto del mundo no lo han hecho precisamente popular ante la comunidad internacional. El magnate ha amenazado a China y a México, quiere revocar los acuerdos comerciales internacionales y ha insultado una y otra vez a los musulmanes fuera y dentro de su país. Pero lo positivo de su visión global es que está en contra de que el país meta sus narices en conflictos externos que no le incumben. En este sentido y para sorpresa de muchos, algunos expertos coinciden en que el magnate podría darle más continuidad a lo que empezó Obama que Clinton.

El expresidente afroamericano mostró una tendencia a eliminar la idea de exportar el sistema y la democracia estadounidenses a países que no se lo han pedido. Cumplió con su promesa de retirarse de Iraq y fue muy criticado por no intervenir directamente en Siria, a lo que él respondió que había conflictos que su país no podía resolver y lugares en donde no cabían los intereses de Estados Unidos. Esto, quizás de forma menos diplomática, es lo que ha dicho Trump durante su campaña. El magnate sorprendió en este sentido en su primer discurso como presidente: “Vamos a tener buenas relaciones con todas las naciones que quieran tener buenas relaciones con nosotros (…) vamos a buscar alianzas y no conflictos”.