4 'milagros' que podrían convertir a Trump en el ganador de esta noche

Aunque la mayoría de encuestas apuntan a que Hillary será la nueva líder de Estados Unidos, nada está escrito en esta guerra de titanes.

“Me caen bien Beyoncé y Jay Z”, dijo Donald Trump el lunes en Raleigh, la capital de Carolina del Norte. “Pero yo tengo audiencias más grandes que ellos. Mucho más grandes”. Sus palabras denotan cierta molestia, quizás por el gran número de celebridades —entre ellas Beyoncé y su pareja— que han apoyado abiertamente a Hillary en las últimas 48 horas. Desde Lena Dunham hasta Ariana Grande, pasando por LeBron James y Snoop Dog, han hecho pública su preferencia por la candidata. Solo entre los seguidores de la representante demócrata hay más de 80 premios Grammy.

Pero las súper estrellas no son las únicas que le echan porras a la exprimera dama: la mayoría de encuestas indican que la Casa Blanca estrenará mujer esta noche. Un sondeo de Reuters con Ipsos señala que Hillary Clinton tiene 90% de posibilidades de salir victoriosa de esta contienda. El diario New York Times dice que Hillary se hará con 46% de los votos, mientras que Trump con 42.9%, y una encuesta de la BBC piensa que el marcador será 48% a favor de ella y 44% para el republicano. Real Clear Politics es ligeramente más optimista y predice que, aunque el partido demócrata saldrá coronado, lo hará con una diferencia de 2.2 puntos porcentuales.

La de Clinton vs. Trump ha sido una batalla sin precedentes en la historia política de Estados Unidos. Fueron 18 meses de escándalos de lado y lado, feroces ataques a través de Twitter y trapos sacados al sol en cada uno de los debates que protagonizaron. Si hay algo en lo que debe estar de acuerdo la polarizada población estadounidense, es que ya es hora de ponerle fin a esta “guerra sucia”.
Hoy a las 17:00 (hora del centro de México) se empezarán a cerrar las urnas que definirán el futuro cercano del país norteamericano. Y aunque las encuestas coincidan en que habrá fiesta en el partido demócrata, no todo está perdido para el controvertido magnate. Analizamos qué tendría que pasar para que Donald Trump rompa las expectativas y deje con la boca abierta a sus detractores.

1. Las encuestas también se equivocan

Asumen el papel de brujos en todos los eventos políticos, pero los sondeos no siempre tienen la última palabra. Este año su veracidad ha quedado especialmente en duda, luego de que apuntaran a que el Brexit no iba a ver la luz y que la paz en Colombia era una realidad. Al final, Reino Unido saldrá de la Unión Europea, Colombia seguirá intentando negociar un acuerdo con las Farc y Trump tiene posibilidades de convertirse en presidente de Estados Unidos.

Basta con hacer algo de números: las encuestas en general tienen un promedio de margen de error de 2,7 y hay encuestadoras que piensan que la ventaja de Hillary sobre Trump es de menos. Incluso hay una, la del periódico LA Times, que va contracorriente y predice una victoria para el multimillonario con hasta 6 puntos porcentuales de diferencia. Y aunque esté sola en su veredicto, los expertos creen que no se puede desacreditar, sobre todo si se tiene en cuenta que las encuestadoras tienden a llegar a un consenso cuando se acerca un evento político para ahorrarse la vergüenza de estar totalmente equivocadas.

2. Trump podría tener seguidores silenciosos

Dicen las malas lenguas de los dos bandos, tanto del republicano como del demócrata, que entre las filas de Trump hay varios seguidores que prefieren el anonimato y no son visibles en las encuestas. Es una teoría basada en que en ciertos círculos no está bien visto querer que el exdueño de Miss Universo sea presidente del país. Esta creencia explicaría por qué los sondeos en línea tienden a mostrar una menor diferencia entre los candidatos que las encuestas telefónicas, en donde es más difícil mantener un bajo perfil.

Estaríamos hablando de una variante de lo que se conoce como el ‘efecto Bradley’, que explica cómo muchos candidatos blancos han ganado contiendas cuando las encuestas indicaban que sus contrincantes de raza negra saldrían triunfadores. El mismo fenómeno podría explicar el caso del Brexit y del referendo por la paz en Colombia, por tratarse de decisiones controvertidas. El anonimato de las urnas —más aún cuando hay opción de votar por correo electrónico— podría hacer que esos supuestos seguidores invisibles de Trump se hagan sentir esta noche.

3. Los estados indecisos podrían ponerse de su lado

Si tú, estimado lector, estás más confundido con estas elecciones, te tranquilizará saber que no eres el único. El sistema electoral de Estados Unidos es complejo, ya que el voto popular no decide directamente quién gana. Si fuera así, Al Gore se habría quedado con la Casa Blanca en 2000. La presidencia del país norteamericano la decide el Colegio Electoral, que sí es escogido por los demás votantes. A cada estado le corresponde cierto número de electores, según la proporción de su población y la cantidad de congresistas que lo representan (tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado).

En casi todos los estados, el candidato a la presidencia que obtenga la mayoría de votos se queda con todos los electores de ese territorio. Es decir, si gana Hillary en Florida, solo los electores de su partido van a representar a ese estado en el Colegio Electoral. El número mágico de votos que tiene que alcanzar el ganador es 270.

Según los sondeos más recientes de Real Clear Politics, Hillary supera los 200 votos asegurados, Trump tiene más de 160, y alrededor de 170 todavía están por decidirse. Para que el republicano tenga posibilidades de ganar —coinciden expertos— tendría que quedarse con dos de los indecisos más importantes: Florida y Carolina del Norte. Además, tendría que triunfar en otro estado grande que siga sin definirse —como Pennsylvania o Michigan, o en muchos de los pequeños que no se inclinan todavía por ninguno. Y claro, mantener a los que se consideran “suyos”.

4. Puede ser que los seguidores de Trump voten más

Si una cosa quedó clara en las elecciones más recientes es que las redes sociales no siempre son un reflejo de las urnas. Si bien en Facebook podría parecer que la sociedad está totalmente politizada —dependiendo del grupo de “amigos” que tenga cada usuario— muchas de las personas que comparten memes apoyando a un candidato o al otro desaparecen el día de la verdad.

Una encuesta publicada en junio por el Washington Post indicó que los seguidores de Trump estaban más seguros de presentarse en las urnas que los de Hillary. Según el sondeo, 73% de los hombres blancos dijeron con certeza que iban a votar y 70% del total de los blancos. En cambio, éste porcentaje fue de solo 55% en otras razas, y aún más alarmante entre los latinos, ya que solo 44% aseguró que ejercería su derecho al voto. Si estas cifras resultan ser ciertas, los votantes que más apoyan a Trump, los hombres blancos, no decepcionarán a su candidato.

Y aunque los números sigan del lado de Hillary, esta ardua y extenuante campaña ha demostrado que cuando se trata de Donald Trump cualquier cosa puede pasar.