La nueva guerra del Chapo y sus mujeres

Guzmán Loera contraataca desde las rejas a través de los medios y con la ayuda de su hermana, su esposa y su supuesta hija.

En el nuevo capítulo de la telenovela del Chapo, el protagonista dio un giro inesperado. Joaquín Guzmán Loera pasó de ser un prófugo de la justicia acusado de narcotráfico, a supuesta víctima de maltrato en prisión. Desde finales de febrero, tres de sus mujeres salieron del anonimato para contarle al mundo que la salud del señor de sus afectos está en peligro. Esto, dicen, gracias a los supuestos abusos a los que está sometido en la cárcel de máxima de seguridad (excepto por el túnel que dejó escapar al Chapo el año pasado) El Altiplano. Y como sucede con cualquier personaje antagónico que se respete, su lado humano ha despertado un gran interés en el público.

La primera en acudir a la pequeña pantalla fue su esposa Emma Coronel, concediéndole una entrevista a la cadena Univisión. Además de reiterar en varias ocasiones que no tenía conocimiento sobre las supuestas actividades ilícitas de su esposo, quien llegó a ser uno de los hombres más buscados del mundo, Coronel dijo que estaba sumamente preocupada. "Sufre presión por falta de sueño", reveló. “Los custodios que están fuera están hablando, haciendo escándalo y no puede descansar ni de día ni de noche". La mujer del Chapo se mantuvo tranquila durante toda la entrevista y ocasionalmente se pasó la mano con gracia por el cabello, recordándole al televidente su pasado como exreina de belleza.

El público no había terminado de comentar la aparición de Coronel –que incluso se prestó para rumores en los medios de una supuesta propuesta a Emma para protagonizar un reality show– cuando apareció Rosa Isela Guzmán, la supuesta hija mayor del capo. El periódico The Guardian publicó una entrevista exclusiva con ella en la que decía que su padre –el hombre que le aceptó a Sean Penn en video que se dedicaba al narcotráfico– no es un criminal. Agregó, por si era del interés público, que su padre le dio apoyo económico a las campañas de políticos mexicanos, que después lo traicionaron y rompieron un acuerdo para protegerlo.

No tardó en reaparecer Emma Coronel, esta vez para negar que Rosa Isela fuera hija del Chapo y asegurar que ni ella ni su familia la conocían (un ingrediente que no puede faltar en cualquier culebrón latinoamericano: la aparición de una supuesta hija ilegítima). Para terminar de confundir a los espectadores, Rosa Isela reiteró su legitimidad pero negó haber dado esa entrevista.

Entre tanto, Bernarda Guzmán Loera, hermana del capo, participó de una protesta frente al penal donde éste está recluido. El pasado 4 de marzo le pidió a las autoridades que “hagan algo justo” y le den el trato que se merece al Chapo, frases de la que hicieron eco los medios de comunicación. Dijo, además, que se estaban vengando de él por haberse fugado el año pasado. "Hasta un animal irracional busca su libertad, pero él no le hizo daño a nadie”, fue una de las frases que usó para justificar una de las fugas más mediáticas de la historia.

Entre los protestantes también estaba el abogado del Chapo, José Luis González Meza, portando una camiseta con la foto de su cliente y las palabras “Extradición, ¡nunca!”. Denunció que Guzmán no puede dormir porque por la noche es despertado cada cuatro horas para obtener una "prueba de vida", lo cual lo hace sentirse "un zombi" y lo tiene en riesgo. Amenazó con iniciar una huelga de hambre e instó a los mexicanos a unírsele. Desde entonces no se ha hecho mención de la supuesta huelga, lo que hace pensar que los protestantes prefirieron no pasar hambre después de todo.

Los analistas aseguran lo que parece evidente: El Chapo y su familia, quienes habían acostumbrado al público a su secretismo y discreción, están protagonizando una batalla mediática. Algunos dicen que su intención es que las autoridades relajen las condiciones de seguridad de la prisión. Otra versión es que con esta publicidad el capo pretende negociar las condiciones de su encarcelamiento en Estados Unidos, en caso de que decidan extraditarlo. Otro abogado de Guzmán Loera, José Refugio Rodríguez, dice que el acusado quiere que lo manden a Estados Unidos y declararse culpable a cambio de una condena “razonable” en una cárcel de mediana seguridad.

El gobierno federal, por su parte, cree que con esta “campaña” el detenido intenta deslegitimar las instituciones mexicanas con señalamientos sin pruebas. Eso salió a decir Renato Sales Heredia, titular de la Comisión Nacional de Seguridad el pasado 8 de marzo. Aclaró que el Estado mexicano “no se va a prestar a chantajes ni a litigar en los medios lo que debe ser juzgado únicamente por los tribunales”.

Para conocer el verdadero impacto de la estrategia mediática del Chapo habrá que esperar a su próximo capítulo. Pero a juzgar por las declaraciones de Sales Heredia, al gobierno mexicano le empiezan a incomodar sus ataques.

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