¿Saldrá Gran Bretaña de la Unión Europea?

Los británicos acuden a las urnas para decidir si quieren separarse para siempre de la alianza. ¿Qué pasará si dicen ‘sí’?

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Hasta los perros y gatos están divididos en Reino Unido por estos días. Las mascotas ya hacen parte del debate que acompaña un referendo histórico. Uno que ocurrirá este 23 de junio y en el que los británicos decidirán, de una vez por todas, si quieren quedarse en la Unión Europea o seguir por su cuenta después de 43 años de relación. La semana pasada Lilian Edwards, una profesora escocesa, posteó una foto de su gato con cara de tristeza en Twitter y la acompañó del hashtag #CatsAgainstBrexit (Gatos en contra Brexit). Brexit es el nombre del proceso que busca separar al país de la Unión Europea y el término combina las palabras “Britain” y “Exit” (salida). El post comenzó una guerra de fotos en la red social de perros y gatos que apoyaban o rechazaban el referendo.

El matrimonio entre Gran Bretaña y los otros 27 países agrupados en la Unión Europea siempre ha tenido sus altibajos. El país entró a formar parte de la alianza -que se creó en un principio con el fin de que nunca se repitiera un evento como la segunda guerra mundial- cuando ésta se llamaba Comunidad Económica Europea (CEE), en 1973. Los desacuerdos empezaron en 1985, cuando se creó el espacio Schengen, que eliminaba las fronteras entre los países miembros y al que Reino Unido decidió no pertenecer. Luego decidió integrarse al mercado único, gracias al cual las personas y los bienes pueden entrar y salir de los países partícipes como Pedro por su casa, pero se negó a adoptar el euro y hasta hoy paga sus cuentas en libras esterlinas.
 

 

🇪🇺 Today we're voting remain.🇪🇺 Uniting kitties across the world is what's important. We're better together, we're stronger IN. #catsagainstbrexit

Una foto publicada por Frank The Lady Cat 🐾 (@franknfluff) el


El país que come fish and chips y añora a Lady Di siempre ha sido visto como el niño diferente en el continente. Maneja otro voltaje de corriente eléctrica, su sistema métrico es distinto al del resto y sus habitantes conducen del lado equivocado de la carretera- o así bromean los demás. Pero, ¿qué los llevó al borde de salir de la Unión?

“Muchos inmigrantes, pocos beneficios”
El referendo es una realidad porque el primer ministro David Cameron, que está en contra del Brexit, prometió celebrarlo si ganaba las elecciones parlamentarias de 2015. Lo hizo cuando estaba hasta el cuello de presión de parte del partido UKIP, nacionalista de derecha y propulsor de la iniciativa.

Una de las razones por la que muchos británicos quieren que su país y los de la Unión tomen rumbos separados es el costo que les representa pertenecer. Los países están obligados a aportar una cuota, siendo Alemania el que más paga y Francia el segundo. A medida en que la economía británica mejora, su contribución es mayor, pasando de 2,700 millones de libras esterlinas en 2008 a 11,300 millones en 2013, según datos oficiales del gobierno.

Los que están a favor de la salida opinan que es mayor el gasto que el beneficio y argumentan que las regulaciones que impone la alianza perjudican a las empresas del país y que su economía es tan fuerte que estaría mejor por su cuenta, con el plus de la libertad para hacer acuerdos comerciales con otros países emergentes, como China e India. También quieren salirse porque temen que ellos, así como los otros países que optaron por tener su propia moneda, no tengan suficiente influencia en los temas fiscales que enfrenta el continente del euro después de su crisis crediticia.

Otro de los temas que alimentaron el deseo de los británicos por ser independientes es la reciente crisis de inmigrantes provenientes de Siria. La libertad para moverse de país en país ha sido criticada por Gran Bretaña desde hace años, argumentando que enfrenta una inundación de inmigrantes exsoviéticos que hacen parte de la unión y que- dicen- amenazan los puestos de trabajo de los locales al cobrar sueldos mucho más bajos. Y con el conflicto en Siria en pleno auge y un grupo creciente de inmigrantes buscando refugio en el continente, los británicos temen por las consecuencias y responsabilidades que implica ser parte de la unión, al igual que por la amenaza a su seguridad que dicen que representa.

¿Qué tan probable es que se apruebe?
Las cifras más recientes muestran que la votación es una lotería, con casi las mismas posibilidades de que ganen los que están a favor que los que se oponen. Según cifras del diario británico The Telegraph de este miércoles, 51% de los votantes quieren que su país se quede en la Unión Europea, mientras que 49% prefiere que corte relaciones. En los últimos días los pro Unión han hecho un pequeño avance en la contienda, posiblemente por un acuerdo al que llegó Cameron con la Unión que mejora las condiciones para Reino Unido, librándolo del compromiso de una mayor integración política de la alianza y de algunas responsabilidades para con los migrantes. Sin embargo, el país sigue estando con un pie dentro y otro fuera de la Unión Europea, con una de cada 10 personas indecisas y unos márgenes de diferencia muy estrechos.

¿Y si se aprueba?
Mucho se ha hablado de lo que pasaría si Reino Unido le diera el adiós definitivo a la unión. Algunos temen que genere un efecto dominó en los demás miembros. Otros que con el país fuera del mapa la Unión perdería fuerza y atractivo como socio comercial, o que la incertidumbre que generaría acabaría por afectarla económicamente. Pero otros piensan que también traería beneficios, siendo el país británico una traba en el proceso hacia una mayor integración entre los miembros.

Los británicos en contra de la salida de su país piensan que esa medida perjudicaría la economía local, perdiendo los beneficios que trae hacer parte de un libre mercado, sin aranceles ni tasas comerciales. Piensan que además se reduciría la inversión extranjera. Los que están a favor dicen que si se genera una recesión, ésta será temporal y mínima. Tienen la confianza de poder llegar a acuerdos similares a los del libre mercado con los países europeos sin necesidad de hacer parte de la Unión. Sea lo que sea estamos a puertas de averiguarlo, en un día que podría alienar definitivamente al niño rebelde del viejo continente.