Breve lección sobre la clase política mexicana

Que 21% de los diputados no cuente con estudios de licenciatura, quizá no es tan malo después de todo.

Etiquetas:

Hace unos días el periódico El Universal reveló una noticia devastadora para todos los jóvenes que se han dedicado a estudiar pensando que ésa era la única vía para asegurarse un futuro prometedor: la actual legislatura es la de menor nivel educativo en la última década. Alrededor del 21% de los diputados no cuenta con estudios de licenciatura. Por supuesto, al leer las cifras es inevitable recordar de inmediato la imagen de Carmen Salinas derretida en su curul con los ojos cerrados.

“Solamente con que los políticos y los científicos fueran un poco más vagos, ¿cuánto más felices seríamos todos?” – Evelyn Waugh (1903-1966) Escritor inglés.

Claro, el señor Waugh dijo esto en alusión a los efectos negativos que puede tener un político en acción: las medidas presupuestarias, la creación de leyes impositivas no siempre agradables para los contribuyentes, etc. Pero el comentario aplica también para nuestra clase política. Alarmarse por el descenso del nivel educativo de la legislatura quizás resulte baladí, dado que ¿cuántos no han pasado décadas estudiando licenciatura, maestría y doctorado para encontrarse indefensos frente a una fauna hostil al momento de abandonar la vida académica y pisar la vida real? Y es más, ¿no es cierto que la mejor escuela es la vida misma?

Precisamente para eso están las largas sesiones, cuya misión resulta fundamentalmente de carácter educativo: momento de sacar el iPad, empezar a ejercitar los reflejos y la estrategia con Candy Crush, mejorar las habilidades lingüísticas resolviendo crucigramas o bien, tomar una siesta reparadora, esencial para la asimilación de la información a nivel del inconsciente.

¿Qué ha hecho y que hará Enrique Peña Nieto con México?


“Si no logras desarrollar toda tu inteligencia, siempre te queda la opción de hacerte político”. – Gilbert Keith Chesterton
(1874-1936) Escritor británico.

A pesar de los bajos estudios de ese 21%, hay un universo mayor de representantes con estudios; es decir, sí se está acercando el apocalipsis, pero poco a poco. De los 498 legisladores, 78% posee estudios de licenciatura, hay un 25% con una o más maestrías y 2% con estudios de doctorado.

Entre los licenciados contamos con mayoría de ingenieros y abogados, como era de prever, pero también hay sorprendentemente cirujanos, veterinarios, enfermeros y odontólogos. Es imposible no imaginar la indignación de sus padres al enterarse que gastaron tanto en la educación de sus hijos para que acabaran sin ejercer sus carreras.


“El político debe hablar y obrar muchas veces sin haber pensado ni leído”. – Thomas Macaulay
(1800-1859) Historiador y político británico.

Si nos basamos en la sabiduría de Macaulay caeremos en cuenta de que no sólo tenemos la clase política ideal, sino que incluso ese 78% con licenciatura estaría estorbando, ya que —al menos en teoría y por simple estadística— tendría suficientes facultades para argumentar algo en una discusión. Y la legislatura es precisamente el sitio típico en el que ocurren esas cosas: es allí donde se gestan, se cocinan, se aprueban y echan por tierra las leyes que afectan a más de 100 millones de mexicanos.

Quizás por eso, para terminar este recuento de los daños, valga la pena consolarse con las palabras de Abraham Lincoln: “Hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios”. Dormir en plena sesión es una forma de garantizarlo.