¿El último esfuerzo de Barack Obama por cumplir su promesa?

El fin de su mandato está próximo y, tras siete años de no eliminar Guantánamo, está acelerando todo para cerrar la prisión.

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En 2009, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama prometió cerrar la prisión de Guantánamo, pero a la fecha sigue en función; su próxima partida de la Casa Blanca ha acelerado los esfuerzos por cumplir esa promesa, prueba de esto es que el día de ayer se realizó el traslado de 15 detenidos a los Emiratos Árabes Unidos, el cual es hasta ahora el mayor movimiento.

La mítica y controversial cárcel ubicada en la isla de Cuba fue abierta luego de los atentados de 11 de septiembre en Nueva York, y se convirtió en un símbolo de los abusos en nombre de la llamada “guerra contra el terror”; en ella aún quedan 61 prisioneros de un total de 780 detenidos que transitaron por este centro de detención estadounidense.

Las filtraciones sobre la noticia del traslado apuntan a que 12 de los liberados son yemeníes y tres son afganos. Mediante un comunicado, la oficina del Pentágono informó que su país “está agradecido al gobierno de Emiratos Árabes Unidos por su gesto humanitario y su voluntad de apoyar los esfuerzos en curso de Estados Unidos para cerrar el centro de detención de Guantánamo”.

 

Pese a la buena voluntad de Emiratos Árabes Unidos, se ve difícil que la promesa hecha por Barack Obama a Cuba se cumpla, ya que de ahora para enero (cuando tendrá que abandonar la Casa Blanca) deberían trasladar a presos que están en condición de “no liberables” y no hay países que deseen acogerlos bajo el régimen de libertad vigilada.

Caso aparte, cada liberación de los presos requiere de un proceso de aprobación por parte del Gobierno estadounidense (que incluye al secretario de Defensa y el Congreso), el cual lleva un mes de gestiones en las que se analiza que cada persona liberada no representa una amenaza.

De llegar Donald Trump al poder, la cárcel de Guantánamo no solo no se vería cerrada, sino alimentada, ya que esta prisión representa un orgullo para muchos republicanos y un estandarte para el magnate.


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